martes, 31 de octubre de 2017

HERMENÉUTICA CRÍTICA



Es preciso comprender críticamente la racionalidad vital.
Suponiendo que se esté de acuerdo en que es adecuado buscar una mayor racionalidad en la realidad humana, con el fin de aumentar la calidad de vida de todos y solucionar los problemas que surgen en la existencia de los seres humanos. La racionalidad es en sí misma muy valiosa, ya que permite resolver muchas cuestiones o, al menos, intentarlo y mejorar la realidad.
Indudablemente, la realidad es compleja y diversa. Ante ello se puede optar pon poner el énfasis en lo circunstancial o en lo esencial. Si el análisis de las cosas en sí mismas puede parecer una actitud cognoscitiva muy teórica pero, esto mismo, no presupone que no sea una vía apropiada de interpretación.
Los espacios de diálogo son el ámbito efectivo de la infinidad de interpretaciones críticas  sobre el mundo y lo que sucede.  Aunque es preciso darse cuenta que la capacidad de argumentación es fundamental para un discurso coherente y racional.
En el mundo contemporáneo, a veces, se quiere justificar cualquier cosa  sin razones convincentes. Lo que nos distingue como seres humanos es, precisamente, que podemos y debemos razonar en la relación con los demás. El relativismo y el subjetivismo e individualismo más absolutos suelen ser frecuentes en la realidad cotidiana, por desgracia. Y esto se neutraliza con una profunda actitud crítica que se fundamenta en razonamientos y no en prejuicios o en falsas interpretaciones de la realidad.
Ya Aristóteles usaba el método hermenéutico en relación con la ética. Y es perfectamente entendible, porque el estagirita se dedicó a analizar el lenguaje y a clasificar la realidad que conoció e investigó.
Para Herder el modelo hermenéutico deberá establecer las relaciones entre lenguaje, razón y humanidad. Son ideas que, por sí mismas, dan para un diálogo infinito y una diversidad ilimitada de interpretaciones. Es evidente que la Hermenéutica se puede  considerar un método de enseñanza, ya lo decía también Humboldt. En efecto, una de la mejores técnicas para aprender e investigar es interpretar y reinterpretar lo que se lee, conoce o investiga. Y es una tarea infinita, porque los libros pueden ser interpretados por cada generación desde perspectivas similares, pero también con matices nuevos y complementarios.
Para Heidegger el lugar de encuentro entre el ser y el hombre es el lenguaje. Somos seres hechos de tiempo y lenguaje. El conocimiento del contexto histórico, social y cultural es también esencial para una correcta y profunda interpretación de lo que se analice.
Darle la espalda a la hermenéutica significa establecer la cancelación de la dimensión existencia-histórica de la humanidad y su objetivo.
En la hermenéutica crítica, el intérprete no se interesa sólo en lo que su autor ha querido decir, sino que se interroga sobre la realidad misma.
La hermenéutica crítica en su modalidad emancipadora nace de la propuesta de Habermas y Apel. La ética discursiva o dialógica está basada en la comunicación racional y en el análisis de diferentes perspectivas sobre la realidad y los aspectos éticos en relación con la misma. Para Habermas la racionalidad no es monológica como pensaba Kant sino dialógica y basada en la intercomunicación discursiva e interpretativa.


domingo, 29 de octubre de 2017

EL GOVERN NO ES CESADO

https://youtu.be/ozN8tMei6Ig


Si Puigdemont se niega a abandonar el cargo el Gobierno reaccionará con  sentido común.
El problema es saber lo que entiende el Ejecutivo por actuar con inteligencia ante la rebelión y la secesión de los dirigentes políticos del Govern catalán que se niegan a abandonar el poder. Entre otros motivos, porque ya se consideran los gobernantes de la república catalana y no aceptan o reconocen la autoridad del Gobierno español.
Que desde el Gobierno central se diga que se recibirá con agrado que Puigdemont se presente a las elecciones del 21 de diciembre da una idea, a mi  juicio, de la falta de salidas respecto al desafío del independentismo catalán.
Lo reconoce el mismo Portavoz del Gobierno español que dice que los catalanes pueden juzgar lo que ha sucedido el último año con el proceso secesionista que ha puesto a las autoridades fuera de la ley. Acepta también que se ha llegado a un callejón sin salida. Y, por tanto, la solución son las elecciones. De este modo, los propios ciudadanos catalanes al votar arreglarán la situación política en Cataluña o la reconducirán en interés del bien general de todos. Me parece que no va a ser así, por numerosas razones. La fuerza del independentismo es muy grande y no es fácilmente neutralizable. Lo sería con un Gobierno fuerte que hiciera cumplir lo que sale publicado en el BOE  de modo inmediato.
Está bien que se haya cambiado al Jefe de los Mossos, pero no es suficiente. El cese de todo el Govern catalán es algo que debe ser realizado ya, puesto el Senado ya ha aprobado las medidas y ya han salido publicadas en el Boletín Oficial del Estado. La vigencia de estas medidas comienza ya, no se debe esperar, especialmente, en lo referente a Puigdemont, Junqueras y el resto de su Gobierno.
Junqueras también ha afirmado que no va a acatar su cese y pide a los catalanes perseverancia. Muchos ciudadanos se preguntan cómo es posible que Puigdemont que ha desobedecido leyes y sentencias de los más altos tribunales del Estado y que puede haber cometido delitos puede presentarse a las elecciones. Es considerado un golpista por comentaristas políticos y por expertos en Derecho.
La ciudadanía piensa este tipo de cosas y no me extraña nada. Es lo que realmente dice el verdadero sentido común y la razón. No hace falta ser un experto en lógica y en argumentación jurídica para darse cuenta de ello. La situación política  a la que se está llegando en Cataluña es esperpéntica. Se está improvisando continuamente. Se dice que se van a tomar unas medidas y luego se aplican unas pocas y las más importantes no, etcétera. Es como una especie de juego político ante la implacable resistencia de la proclamada república catalana que está doblegando, en mi opinión, a España como Estado de Derecho.
Y se sigue mirando para otro lado, por parte del Ejecutivo, como si no pasara nada y danto tiempo al tiempo. A ver si se arregla todo por una combinación de decisiones política de las fuerzas políticas constitucionalistas y con las elecciones. Suponiendo que se  celebren y que sean admitidas por los partidos independentistas. Realmente, un caos completo y siento tener que decirlo, porque la ciudadanía española no se merece esto.   Me parece que millones de españoles no están de acuerdo con que se tolere que la legalidad sea pisoteada por el Govern catalán.



viernes, 27 de octubre de 2017

PUIGDEMONT SE ATRINCHERA



Los independentistas  aseguran que no reconocerán la autoridad de Rajoy.
La aplicación de forma pacífica del artículo 155 que plantea el Presidente del Gobierno me parece difícil de lograr. Y la disolución del Parlament también creo que puede no conseguirse ante el fanatismo de la proclamada república catalana. La celebración de elecciones el 21 de diciembre me parece que, si no se logra el cese efectivo y real del Govern, puede transformarse en un una orden o mandato que no se va cumplir.
Porque el interés general no presupone que no haya que actuar con la fuerza para cesar o detener a los dirigentes políticos de la Generalitat. Y, si se producen disturbios  o movilizaciones ya se controlarán. No porque las pueda haber no se va actuar, por parte del poder legítimo del Estado. Yo, al menos, lo entiendo así.
Si el Estado o el Gobierno es débil y no se atreve  a obligar, si es preciso, por la fuerza  a que se cumpla lo ordenado y ratificado también por el Senado, que es el cese efectivo y real del Govern, los independentistas ya tienen la victoria asegurada.
Si se resisten y Puigdemont se encierra en la Generalitat tendrán que obligarle a la fuerza a que deje su cargo con la Policía Nacional o la Guardia Civil. De lo contrario, habrá ganado la partida y todo estará perdido, ya que la república catalana seguirá existiendo, aunque no sea legal y no sea válida desde una perspectiva jurídica.
Se habrá demostrado  que, aunque el Gobierno central dice que es capaz de aplicar el 155 y devolver la legalidad a Cataluña, por desgracia, parece que no va ser así, si nos fijamos en las decisiones de los últimos meses. Está bien que se haya reforzado la seguridad en las infraestructuras críticas es algo apropiado y se ha hecho. Pero es indispensable  hacer que se cumplan las decisiones del Gobierno de forma inmediata y sin contemplaciones. Lo que no está reñido con la proporcionalidad en las acciones.
Puesto que aplazando decisiones, por temor a las consecuencias de crispación social en Cataluña aumenta la fuerza y el poder de la ilegal república catalana. Ha sido muy frustrante y amargo para muchos millones de españoles ver el espectáculo de  la declaración de independencia en el Parlament catalán.
Y no hacer lo que se asegura que se va a realizar es la clara demostración de que la unidad de España ya está dinamitada, aunque sea con una carga explosiva de efecto retardado y lo digo en un sentido imaginario o figurado.
Si es necesario que intervengan las Fuerzas Armadas deberían hacerlo. Ya que son el instrumento que garantiza también la unidad de España.
Porque parece que las fuerzas policiales pueden no ser suficientes para controlar la aplicación de las medidas extraordinarias para volver a la legalidad en la Comunidad Autónoma de Cataluña.
Ante concentraciones y manifestaciones de cientos de miles o incluso de un millón  de independentistas parece necesaria la presencia de militares. Puede considerarse excesivo, pero en Francia y otros países ya están en las calles y plazas miles de soldados que colaboran con la policía en el mantenimiento del orden público y en tareas de vigilancia para mantener la seguridad ciudadana. Y nadie se rasga las  vestiduras por ello.







jueves, 26 de octubre de 2017

CONSIDERACIONES SOBRE EL ANIMAL DIVINO



Este  libro de Gustavo Bueno es la exposición de su filosofía materialista de la religión.
En efecto, Bueno a lo largo de las páginas del libro trata numerosas cuestiones, pero delimita también de forma minuciosa muchos aspectos esenciales para entender, de modo riguroso, el origen de las religiones y del culto a las entidades divinas o a los númenes.
El enfrentamiento con los animales en el Paleolítico por parte de los hombres está en el origen de la religiosidad. En realidad, es algo que aparece en las pinturas rupestres, ya que se pintan animales en las paredes de las cuevas, desde una perspectiva mágica, claramente religiosa y supersticiosa.
Los seres humanos primitivos consideran a los animales como terribles enemigos numinosos y luchan contra ellos o bien como númenes bienhechores  a los que ayudan y rinden culto de cierta manera. Los númenes son los animales que causan sentimientos y emociones a los hombres primitivos en el Paleolítico.
Por tanto, en su origen, según Bueno las religiones nada tienen que ver con Dios. Es un ataque directo a los planteamientos teológicos que sostienen lo contrario. La filosofía materialista de la religión de Bueno se fundamenta en sólidas argumentaciones que están apoyadas por la observación empírica sistemática, la antropología y la investigación científica más rigurosa y profunda.
Los animales para Bueno son seres no humanos que viven, sienten, perciben y desean, pero no son identificables con ángeles, demonios o extraterrestres.
Desde el materialismo existe la religión primaria que era la de los hombres de las cavernas que adoraban a los animales como númenes considerados como bienhechores o los rechazaban como peligrosos durante el Paleolítico.
A partir del Neolítico surgen las religiones secundarias que son muy supersticiosas y dan culto a númenes o figuras antropomórficas o zoomorfas. Por ejemplo en el Egipto faraónico y en las cultura chinas, hindúes o mayas.
Con la filosofía griega antigua se critica el antropomorfismo y el zoomorfismo religiosos y esto mismo conduce al surgimiento de las religiones terciarias que son la monoteístas. Se abre también la posibilidad de que vayan surgiendo planteamiento ateos y agnósticos. Entre los que no existen grandes diferencias, a mi juicio.
El índice del animal divino ya ofrece un detalle suficiente sobre la multiplicidad de temas que trata la obra de Bueno. Desde, por ejemplo, la teoría de la religión como filosofía  continuando por otras cuestiones como la relativa  a la filosofía de la religión de Espinosa. También analiza Bueno el cuerpo de la religión y la filosofía de la religión como disciplina insertable en el marco de una antropología filosófica. No olvida tampoco otros numerosos aspectos como religión y religación y también realiza reflexiones críticas sobre sobre el cuerpo de la religiones y las reconstrucciones positivas del argumento ontológico. También escribe sobre las líneas maestras de la teología de la liberación desde un enfoque materialista, como es natural, y critica el dogmatismo religioso. Y me dejo en el tintero otras muchas cuestiones que trata el libro.
Sin perjuicio de que Gustavo Bueno se consideraba un ateo católico, aunque parezca una contradicción absoluta. Y no lo es, porque quería decir que, sin creer en la inmortalidad humana y en la divinidad, ya desde su juventud, leyó y analizó la Escolástica y los tratados teológicos con mucho interés y discutió con teólogos sobre cuestiones religiosas durante toda su vida como gran filósofo y profesor. Y también, porque tenía respeto por la tradición religiosa y el arte y la cultura espiritual católica y cristiana en general, entre otras razones que se pueden aducir.
En este artículo he querido dar una muy breve introducción sobre el animal divino para que sirva de estímulo que impulse a la lectura de la obra de Bueno. También he pretendido que se entienda, de forma esquemática,  un aspecto clave de la filosofía materialista de la religión de Gustavo Bueno: el relacionado directamente con los númenes animales como inicio de la religiosidad.


lunes, 23 de octubre de 2017

CRISIS POLÍTICA CATALANA


Las medidas aprobadas irán al Senado y se verá lo que sucede.
En efecto, y a las preguntas de los periodistas Rajoy dio por sentado que no había vuelta atrás y que el viernes el Senado decidirá si las aprueba por mayoría absoluta y si las modifica o no. Y que el cese del Puigdemont y su Gobierno es algo necesario.
Por otra parte, la Vicepresidenta del Gobierno Soraya Saénz de Santamaría da a entender esta misma semana que, si Puigdemont deja de desafiar al Estado y cumple sus obligaciones legales, puede modificarse la aplicación del 155 o suavizarse mucho. Además, señala que la aplicación de las medidas puede ser gradual y en función del desarrollo de los acontecimientos y de la situación política y social.
El Parlament catalán va a tener un pleno este jueves. La CUP quiere declarar formalmente la independencia de la república catalana. Puigdemont y su equipo de Gobierno ya han reiterado que no van a aceptar sus ceses.
Por si no fuera suficiente embrollo parece que una parte de los Mossos no quieren acatar el mando del Gobierno o del Ministerio del Interior. Pero el Ejecutivo alaba la significativa labor de la policía autonómica catalana en su lucha contra los delitos y espera que acepten el control de Interior.
Es revelador que en el PSOE haya políticos críticos con la aplicación del artículo 155 y se plantea en algunos círculos que, si Puigdemont convocara elecciones, se podría desactivar el 155. Y resulta que no desea convocarlas.
Considero que no debería haber declaraciones políticas contradictorias a cada momento en relación con el conflicto catalán. Porque se está agravando la situación hasta límites insospechados. Cada vez se nota mayor confusión e incertidumbre en el ambiente político español respecto al secesionismo y a la forma de abordarlo con las leyes en la mano y con la fuerza coercitiva del Estado de Derecho.
Lo que quiero decir es que, si no se toman decisiones firmes y se actúa en consecuencia, las consecuencias serán el reforzamiento del independentismo y la ruptura de España. La fuga de empresas en Cataluña ya se eleva a más de 1.300. Lo que nuestro país no puede permitirse es seguir en esta situación de inseguridad política en el territorio catalán durante varios meses más.
Considero que para restaurar la legalidad en Cataluña no son suficientes las palabras y las llamadas institucionales a la prudencia. Es absolutamente necesario e imprescindible actuar con firmeza y usar la fuerza si es indispensable para que se obedezca lo decidido por el Gobierno central y, presumiblemente, ratificado por el Senado. Si esto no se logra se partirá nuestra nación. Ya ha llegado a decir Ramón Punset que es catedrático de Derecho Constitucional que «Si Puigdemont sigue controlando a los Mossos, podría producirse un conato de Guerra Civil». Aunque no creo  que se llegue a tanto es para tomar nota.
Pero, es evidente que si el Presidente de la Generalitat se niega a acatar las medidas o su cese el Gobierno tendrá que imponerlas a la fuerza. Y si no es capaz de hacerlo, por una desobediencia civil masiva o por otras causas me parece que el independentismo habrá ganado el pulso al Ejecutivo. Espero que esto no suceda y Cataluña siga formando parte de España.
A todo lo señalado se añade que la Societat Civil convoca una manifestación en defensa del 155, algo que me parece muy positivo  pero que da una idea de la fractura social y la tensión política que ya existe en Cataluña.
El Gobierno debería cortar el nudo gordiano y cesar a Puigdemont y a sus consejeros con la aprobación del Senado.  Si esto no se lleva a cabo rápidamente, en mi opinión, la agonía de la unidad de España habrá comenzado.

domingo, 22 de octubre de 2017

MÁS DE 700 ARTÍCULOS



Escribir es un puro disfrute para la mente.
Aunque pueda parecer que no, escribir también es vivir. Estoy muy agradecido a los miles de lectores y a los cientos de miles de visitas que tienen mis escritos después de haber redactado más de setecientos artículos que han sido publicados.  
Y esto no es algo que se consiga de la noche a la mañana, ya que requiere constancia, esfuerzo, perseverancia y persistencia en la labor de escribir y publicar. Imaginar y crear contenidos de calidad es algo muy bello. Y los que nos dedicamos a escribir somos artistas de la palabra.
Los resultados de todo este trabajo creativo están a la vista y pueden ser comprobados en los diarios digitales, en la prensa escrita y también en Internet.
No es una tarea fácil, pero es muy apasionante, ya que es una especie de aventura creativa.  El placer de crear con la escritura y de aportar una pequeña parte, al menos, de mis pensamientos, opiniones y conocimientos es, indudablemente, muy satisfactorio y gratificante. Estoy muy orgulloso de ello. El poder de comunicación del lenguaje escrito es inmenso.  Es de sobra sabido, pero conviene insistir en ello, porque, a veces, no es suficientemente valorado y reconocido.
Se puede pasar por la vida sin crear nada y es una opción vital más. Pero, como también dice Fernando Savater, aunque haya personas que no son activas y no crean para los demás y para sí mismos, también es cierto que otras si son creativas en el sentido que estoy planteando. Y el denominado arte de escribir es algo que es muy importante también en la era digital en la que ya estamos instalados desde hace años.
No es lo mismo escribir un artículo de vez en cuando o esporádicamente que escribir y publicar con mucha frecuencia. En este sentido, la acumulación de artículos y lecturas cada semana es algo que va aumentando y que extiende la influencia y la visibilidad de los que escriben en los medios de comunicación. Y yo soy uno de ellos. Y también sirven de palanca de apoyo o de lanzamiento para dar una mayor visibilidad a mis libros publicados y a otros contenidos audiovisuales que estoy creando paulatinamente.
En el mundo actual la conexión de lo que se crea o produce con el público es cada vez mayor. La interactividad de los contenidos crece exponencialmente gracias a las redes sociales y también a los medios digitales, Internet y los medios audiovisuales.
No me considero un formador de opinión, aunque alguno me considera así y se lo agradezco. En cualquier caso, estoy plenamente convencido de que mi actividad creativa es positiva para la sociedad, para mis lectores y el público en general, ya que lo que escribo puede ser pensado, discutido, criticado, y también puede servir para que nuevas ideas y planteamientos aclaren la realidad y proporcionen un cierto beneficio a la sociedad. Es algo que va en la misma línea de lo que decía Jovellanos.  
Además, cualquier persona tiene perfecto y absoluto derecho a escribir y publicar, porque así lo desea, sin más justificación.
Desde el respeto y la libertad de expresión expongo en mis artículos lo que reflexiono sobre numerosos temas. Si bien, es preciso tener en cuenta, que para justificar y argumentar todas mis consideraciones tendría que escribir innumerables aclaraciones y matizaciones de cada aspecto tratado en mis escritos. Es una tarea infinita, pero gozosa.  El único límite del escritor o del articulista es el tiempo  del que dispone a lo largo de su existencia.
Ciertamente, en mis libros, en mis artículos más largos y en las  ponencias sobre cuestiones filosóficas desarrollo con extensión mis planteamientos. En mi tesis doctoral Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, a lo largo de 603 páginas, analizo y reflexiono críticamente sobre muchos aspectos del pensamiento zubiriano y también de la filosofía en general.


viernes, 20 de octubre de 2017

INTERVENCIÓN EN CATALUÑA



Rajoy ha reaccionado ante el reto o chantaje planteado por Puigdemont.
El Presidente de la Generalitat con sus dos cartas no dejó opción a Rajoy. Parece que la aplicación del artículo 155 puede hacer que en Cataluña se respete la legalidad. Es lo propio de todo Estado de Derecho.
Hasta en los discursos de la entrega de los Premios Princesa de Asturias ha estado presente el tema del inaceptable intento de secesión impulsado por los partidos independentistas y la Generalitat. Las autoridades de la Unión Europea han reiterado el mensaje de unidad y es lógico que así sea. El propio Rey Felipe VI en su discurso ha expresado su firme convicción en un presente basado en la unidad de los españoles y ha dicho que «Cataluña es y será una parte esencial de España». El Jefe del Estado no puede ser más claro.
El propósito fundamental del Presidente del Gobierno es devolver la legalidad a Cataluña. Las leyes y las sentencias judiciales deben ser cumplidas también en el territorio catalán, ya que son una parte más de España.
Porque los catalanes disfrutan de unas competencias autonómicas muy amplias. Algo que está muy bien y nadie discute. Se puede negociar y dialogar  sobre el techo competencial de la Comunidad Autónoma catalana. Pero no sobre la ruptura de la unidad nacional o del Estado. Un cierto federalismo o plurinacionalismo  creo que sería perfectamente posible cambiando el texto constitucional. Una especie de Estados Unidos de España o una denominación similar puede sonar rara, pero mantendría la esencia de la unidad de lo  español ante Europa y el mundo.
Estoy escribiendo este artículo de opinión el viernes y, por tanto, todavía no sé las medidas extraordinarias que serán aprobadas en el Consejo de Ministros del sábado 21 de octubre.
De todos modos, parece que Rajoy va a proponer el control de la policía autonómica y las elecciones en enero y que estas medidas las ha acordado o pactado con Ciudadanos y el PSOE. Tal vez se apruebe alguna medida más. En todo caso, lo que es muy positivo es que, por fin, el Gobierno español imponga su poder  sobre la Generalitat de un modo firme y con la fuerza del derecho.
Aunque también es cierto que estas medidas tendrán que ir al Senado y se aplicarán, probablemente, hacia finales de este mes. Veremos los movimientos políticos de los independentistas la próxima semana. Existe disparidad de planteamientos en los partidos catalanes partidarios de la proclamación unilateral de la república catalana. La CUP parece que quiere una votación que declare la independencia en unos días.
En cambio, Puigdemont está sopesando los pros y contras de sus próximas decisiones políticas. Y, de momento, se muestra cauteloso y a la espera de las actuaciones del Gobierno central.
Observando la cantidad de maniobras políticas que se suceden diariamente en Cataluña da la impresión de que el conflicto catalán va para largo. Aunque tampoco se puede afirmar, de modo seguro, que vaya a ser así. 
De todas maneras, lo que es indudable es que la fuga de más de 800 empresas de Cataluña es algo muy grave y que la disminución del número de turistas en Barcelona y la caída de la actividad comercial en Cataluña es palpable y perjudicial para todos los españoles.
Las empresas grandes, especialmente, no quieren inseguridad e incertidumbre en el presente y tampoco en el futuro, por eso muchas se están marchando del territorio catalán.