Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
viernes, 31 de enero de 2020
jueves, 30 de enero de 2020
JUICIOS KANTIANOS
Para el filósofo Kant
es incuestionable que la metafísica debería estar compuestas por proposiciones
parecidas a las de las Matemáticas y la
Física. Puesto lo que busca el gran filósofo alemán es precisamente un conocimiento
científico y no simples especulaciones. Kant elaboró una especie de síntesis
entre el racionalismo y el empirismo.
Como es sabido la
lectura de Hume le despertó del sueño dogmático. Era necesaria la experiencia y
no se podía confiar exclusivamente en la razón o en el racionalismo sin los
datos o intuiciones sensibles que son captados por los sentidos.
Desde el criticismo
kantiano es indudable que un juicio puede ser considerado científico si aumenta
nuestros conocimientos y si posee validez necesaria y universal. Y la
universalidad de un juicio no se puede determinar experiencialmente sino a priori. Puesto que lo contingente es más o menos probable, pero no es necesario
ni universal. En los juicios analíticos el predicado se encuentra incluido en
el sujeto.
En cambio, en los
juicios sintéticos el predicado no se encuentra incluido en el sujeto y son,
por tanto, extensivos, ya que aumentan nuestro conocimiento. Para Kant los
juicios científicos deben ser juicios sintéticos a priori. Esta afirmación
kantiana, aunque fue aceptada en su tiempo, también creó numerosas polémicas y
debates académicos, ya que los juicios sintéticos son problemáticos, porque es
preciso fundamentar muy rigurosamente la conexión entre sujeto y predicado.
En relación con los
juicios analíticos Kant está convencido de que son sintéticos y no analíticos.
De esta forma, argumenta que saber que la línea recta es la más corta entre dos
puntos del espacio es un juicio sintético, ya que del análisis de lo que es
línea recta no se deduce que la magnitud o distancia sea menor que, por
ejemplo, con un trazado curvo. En consecuencia, desde el idealismo
trascendental de Kant los juicios matemáticos son sintéticos.
Ciertamente, para Kant
es incuestionable que no todo nuestro conocimiento procede de la experiencia.
De todos modos, también indica que la logomaquia o el puro análisis de
conceptos vacío de contenido empírico no conducen al conocer científico.
De hecho, Kant escribe
«No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza
con la experiencia». Por tanto, lo que se deriva de esto
es que el entendimiento para pensar y categorizar debe basarse en la
experiencia. No puede funcionar la capacidad de pensar sin datos ni impresiones
sensibles o intuiciones empíricas.
Si bien, Kant insiste
que no es suficiente con las sensaciones o las impresiones para conocer, ya que
es necesario que el entendimiento del sujeto cognoscente unifique, ordene y
elabore la materia bruta de las sensaciones.
Como se puede observar
Kant elabora su propia epistemología o teoría del conocimiento que se
diferencia del sensismo y del empirismo de su época. Desde sus nuevos
planteamientos gnoseológicos Immanuel Kant afirma que la materia del conocer la
dan los sentidos y la forma es dada por el sujeto. O, expresado de otra forma,
existen formas o estructuras cognoscitivas del sujeto que son las categorías y
los conceptos.
De este modo, queda
claramente superado el realismo ingenuo del empirismo. Según Kant, el objeto conocido es notablemente reelaborado
por la inteligencia o por la actividad de conocer del propio sujeto. El
entendimiento es la facultad de pensar el objeto dado en la intuición empírica.
Es lo que se denomina fenómeno.
Pensar es juzgar, por
tanto, el entendimiento piensa o juzga. Con las categorías, que son conceptos
puros del entendimiento, podemos pensar o construir juicios sobre los fenómenos
que conforman la realidad. De esta manera es evidente que se da sentido al caos
fenoménico.
Se entiende que Kant
escriba en la Crítica de la Razón Pura que «el conocimiento supone dos elementos: primero, el concepto
por el cual es pensado un objeto en general (la categoría); segundo, la
intuición por medio de la cual dicho objeto es dado». La tabla de
categorías elaborada por Kant es brillante, pero está basada en el supuesto de
que la lógica de su tiempo había llegado a su plenitud y no fue así. Después de
su muerte en 1804 han surgido nuevas lógicas, como, por ejemplo, la lógica
formal. Desde la clasificación kantiana a cada tipo de juicio corresponde una
categoría determinada.
La epistemología de
Kant que fue publicada en 1781 en su libro Crítica de la Razón Pura supuso una
revolución en la investigación del entendimiento, la razón y la sensibilidad
humanas.
lunes, 27 de enero de 2020
MACHISMO SALVAJE
El gran antropólogo
norteamericano Marvin Harris investigó y analizó a los yanomami un pueblo
primitivo que vive entre Venezuela y Brasil en la selva amazónica.
Está convencido
de que la dominación masculina está
ligada o unida a modos de vida que giran alrededor de la guerra. Los yanomamo
son feroces y guerreros, pero lo son por cuestiones de supervivencia. Esto, por
supuesto, no justifica su agresividad pero la explica.
Practican el
infanticidio femenino para que haya más cantidad de niños que de niñas en su
sociedad tribal. Desde una perspectiva etic o propia de los análisis antropológicos para Harris está claro
que la guerra les sirve a los yanomami para competir por los territorios de
caza y también para conseguir mujeres de otras tribus.
En cambio, desde la
perspectiva o interpretación emic o de los propios nativos la violencia de la
guerra es útil para la regulación del
tamaño de las poblaciones y es desarrollada por los machos o guerreros
agresivos.
El machismo exarcebado
de los yanomamo desde su interpretación está causado por la superioridad
natural de los hombres sobre las mujeres y también por la naturaleza agresiva
de los machos frente a las hembras desde una perspectiva etic o antropológica.
Desde la forma de
pensar de los yanomami es una coartada para la justificación del infanticidio
femenino. En realidad, para ellos es un modo de regulación del crecimiento de
la población, ya que no disponen de anticonceptivos. Los niños resultan más
útiles a los yanomami porque son cazadores y aportan carne y proteínas. Existe,
por tanto, una explotación terrible de las mujeres entre los yanomamo.
Como escribe Marvin
Harris: «Estas aldeas compiten por el mismo recurso escaso y éste no
consiste en mujeres, sino en proteínas». Desde los análisis de Harris es
evidente que el sexo es fuente de energía agresiva en los yanomami porque en
las sociedades machistas las recompensas sexuales se dan a los varones
agresivos y se niegan a los que no lo son.
Al menos, está claro
que en este pueblo que vive en la selva amazónica sucede esto. Para este
antropólogo norteamericano un sexo u otro debe ser dominante. Parece que no es
posible la igualdad de género desde un planteamiento antropológico.
Y dice o escribe en
relación con esto lo siguiente: «En otras palabras, para hacer del
sexo una recompensa al valor, se debe enseñar a uno de los sexos a ser cobarde». De todas formas, Marvin Harris insiste en el poder de las
armas o de la tecnología vinculada a las mismas y también manifiesta que está
disminuyendo el machismo y escribe: «Debo agregar que el ritmo de este
declive y las perspectivas últimas de igualdad sexual dependen de la
eliminación ulterior de las fuerzas policiales y militares convencionales».
Desde su planteamiento
no se trata de que al contrario de los yanomamo el resultado de la revolución
sexual fuera que el dominio pasara a las mujeres respecto a los hombres. Lo que
es indudable, actualmente, es que la igualdad de sexos es lo que debe ser
operativo en cualquier sociedad que supera
a los yanomami y que sea realmente racional.
Marvin Harris murió en
el año 2001 y la situación mundial ha cambiado considerablemente aunque siguen
existiendo grandes desigualdades y pobreza en amplias regiones del planeta.
El embrutecimiento y
la crueldad y agresividad eran consustanciales al modo de vida de los yanomami,
al menos, en una parte de su conducta y existencia. También sabían ser
hospitalarios y pacíficos, por ejemplo, en sus celebraciones con danzas e
incluso en ritos funerarios en los que se comen las cenizas del fallecido.
Su habilidad para
decorarse el cuerpo y sus costumbres han sido investigadas y estudiadas. Se han
grabado documentales que dejan para el futuro el recuerdo de su rica cultura.
Los yanomami son extraordinarios cazadores con sus grandes arcos y flechas.
Creen en los espíritus y actúan en consecuencia intentando expulsar los malos
espíritus de los enfermos con el chamán o brujo de la tribu.
Son omnívoros y comen
además de frutas y frutos secos, gusanos, hormigas, arañas, serpientes y todo
tipo de animales e insectos que encuentran en la selva amazónica en la que viven.
No disponen de muchas
pertenencias, porque no las necesitan y les estorban en sus desplazamientos por un territorio que
es plenamente salvaje también para ellos. Los yanomami son una cultura
amerindia que debe ser protegida.
sábado, 25 de enero de 2020
viernes, 24 de enero de 2020
jueves, 23 de enero de 2020
INFANTICIDIO
Ciertamente, el
derecho a la vida es fundamental en cualquier sociedad se comprende
perfectamente que, en la actualidad, el infanticidio esté tipificado como
delito, por causar la muerte de un niño o niña, de modo intencionado.
Es una práctica
inmoral e indudablemente criminal. En la
prehistoria en infanticidio ha sido muy frecuente y abundante. Los antropólogos
en sus investigaciones señalan que el 50% de los recién nacidos del sexo
femenino fueron matados por sus padres
en el Paleolítico. Es un porcentaje muy elevado y aunque la
proporción del infanticidio en el
periodo prehistórico fuera del 15% también
sería inaceptable desde la perspectiva moderna. Es inadmisible
cualquier tipo de infanticidio.
En el mundo antiguo
era conocido que existían ritos de sacrificios humanos especialmente de niños y
jóvenes, así sucedía en el Imperio Inca
y entre otros pueblos indígenas de Centroamérica y el infanticidio estaba conectado con prácticas religiosas y
supersticiosas.
Fenicios, cartagineses
y egipcios también realizaban sacrificios de niños como una especie de ofrenda o rito para satisfacer a los dioses si bien
en la Grecia clásica se consideraba que
estaba mal realizar sacrificios humanos. Se practicaban costumbres que no eran apropiadas, por ejemplo, en
Esparta aunque fuera por supuestos
motivos eugenésicos o de mejora de la raza o de la etnia.
En la antigua Roma no
era raro ver que se dejaran a niños
recién nacidos abandonados en la calle para que perecieran y aunque las doce tablas
de la ley romana obligaban a matar al niño o la niña que nacía deforme esto fue
modificado.
En el año 374 d. C.,
el infanticidio pasó a ser considerado
un crimen tremendo, pero a los que lo realizaban generalmente no se les perseguía. Existía,
por desgracia, una cierta impunidad.
Respecto al judaísmo los judíos
están convencidos de que es un crimen quitar la vida de los recién nacidos y
tampoco admiten el aborto.
Entre las antiguas tribus
germánicas, en ocasiones, los padres abandonaban a los niños no queridos en el bosque para que
murieran. Otras veces ofrecían los infantes a los dioses y los mataban. El
cristianismo siempre abogó por la defensa de la vida de los recién venidos al mundo.
A pesar de esto, el
abandono de niños a su suerte fue muy habitual en la Edad Media y murieron
en gran número a lo largo de este periodo de tiempo. Además, en Alemania la
madre, en el periodo medieval, tenía derecho
abandonar al neonato. La práctica del infanticidio también fue frecuente
en China y Japón. Tanto en la India como en Pakistán el infanticidio estaba a
la orden del día en el pasado. Era algo terrible, pero que sucedía a la vista de todos. A veces, los padres arrojaban a su hijo recién
nacido a los tiburones del río Ganges
como una ofrenda sacrificial. Aunque el infanticidio está prohibido expresamente por el Corán, en la Arabia
preislámica el infanticidio femenino era
frecuente y enterraban vivas a las recién nacidas.
De ninguna manera es
aceptable la eutanasia de niños por causa de severos defectos de nacimiento,
porque existe la dignidad de la vida de los niños o de las personas y, por
tanto, no se puede permitir se quiera
extender la práctica del aborto con el
infanticidio.
Según el antropólogo
Marvin Harris, entre los cazadores
paleolíticos en torno a la mitad de los neonatos se les daba muerte y el
infanticidio de niñas les servía para controlar
el crecimiento de la población. Es una especie de determinismo ambiental
que ha sido objeto de numerosas discusiones y polémicas.
Ante los hijos no
queridos existe una solución universal y muy eficiente que es darlos en
adopción. Una gran cantidad de parejas quieren adoptar y lo tienen difícil, por
diversas razones, entre ellas los
rigurosos requisitos que se exigen para
adoptar. Con la adopción se puede garantizar
el derecho a la vida y a la vez
evitar estas prácticas crueles,
sanguinarias y terribles que eliminan vidas inocentes.
Es cierto que la
legislación española contempla tres supuestos
en los que mujer puede abortar y
con un plazo de tiempo determinado, pero en las demás circunstancias prevalece el derecho absoluto o sin
condiciones a la vida. Es una cuestión
ética. El niño que nace no puede ser despojado de su vida. Los
procedimientos de adopción son muy minuciosos y exigentes precisamente
para salvaguardar la vida y el bienestar
de los niños y el Estado también protege a los menores.
miércoles, 22 de enero de 2020
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