jueves, 30 de enero de 2020

JUICIOS KANTIANOS




Para el filósofo Kant es incuestionable que la metafísica debería estar compuestas por proposiciones parecidas a  las de las Matemáticas y la Física. Puesto lo que busca el gran filósofo alemán es precisamente un conocimiento científico y no simples especulaciones. Kant elaboró una especie de síntesis entre el racionalismo y el empirismo.
Como es sabido la lectura de Hume le despertó del sueño dogmático. Era necesaria la experiencia y no se podía confiar exclusivamente en la razón o en el racionalismo sin los datos o intuiciones sensibles que son captados por los sentidos.
Desde el criticismo kantiano es indudable que un juicio puede ser considerado científico si aumenta nuestros conocimientos y si posee validez necesaria y universal. Y la universalidad de un juicio no se puede determinar experiencialmente  sino a priori. Puesto que lo contingente  es más o menos probable, pero no es necesario ni universal. En los juicios analíticos el predicado se encuentra incluido en el sujeto.
En cambio, en los juicios sintéticos el predicado no se encuentra incluido en el sujeto y son, por tanto, extensivos, ya que aumentan nuestro conocimiento. Para Kant los juicios científicos deben ser juicios sintéticos a priori. Esta afirmación kantiana, aunque fue aceptada en su tiempo, también creó numerosas polémicas y debates académicos, ya que los juicios sintéticos son problemáticos, porque es preciso fundamentar muy rigurosamente la conexión entre sujeto y predicado.
En relación con los juicios analíticos Kant está convencido de que son sintéticos y no analíticos. De esta forma, argumenta que saber que la línea recta es la más corta entre dos puntos del espacio es un juicio sintético, ya que del análisis de lo que es línea recta no se deduce que la magnitud o distancia sea menor que, por ejemplo, con un trazado curvo. En consecuencia, desde el idealismo trascendental de Kant los juicios matemáticos son sintéticos.
Ciertamente, para Kant es incuestionable que no todo nuestro conocimiento procede de la experiencia. De todos modos, también indica que la logomaquia o el puro análisis de conceptos vacío de contenido empírico no conducen  al conocer científico.
De hecho, Kant escribe «No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia». Por tanto, lo que se deriva de esto es que el entendimiento para pensar y categorizar debe basarse en la experiencia. No puede funcionar la capacidad de pensar sin datos ni impresiones sensibles o intuiciones empíricas.
Si bien, Kant insiste que no es suficiente con las sensaciones o las impresiones para conocer, ya que es necesario que el entendimiento del sujeto cognoscente unifique, ordene y elabore la materia bruta de las sensaciones.
Como se puede observar Kant elabora su propia epistemología o teoría del conocimiento que se diferencia del sensismo y del empirismo de su época. Desde sus nuevos planteamientos gnoseológicos Immanuel Kant afirma que la materia del conocer la dan los sentidos y la forma es dada por el sujeto. O, expresado de otra forma, existen formas o estructuras cognoscitivas del sujeto que son las categorías y los conceptos. 
De este modo, queda claramente superado el realismo ingenuo del empirismo. Según Kant,  el objeto conocido es notablemente reelaborado por la inteligencia o por la actividad de conocer del propio sujeto. El entendimiento es la facultad de pensar el objeto dado en la intuición empírica. Es lo que se denomina fenómeno.
Pensar es juzgar, por tanto, el entendimiento piensa o juzga. Con las categorías, que son conceptos puros del entendimiento, podemos pensar o construir juicios sobre los fenómenos que conforman la realidad. De esta manera es evidente que se da sentido al caos fenoménico.
Se entiende que  Kant  escriba en la Crítica de la Razón Pura que «el conocimiento supone dos elementos: primero, el concepto por el cual es pensado un objeto en general (la categoría); segundo, la intuición por medio de la cual dicho objeto es dado».  La tabla de categorías elaborada por Kant es brillante, pero está basada en el supuesto de que la lógica de su tiempo había llegado a su plenitud y no fue así. Después de su muerte en 1804 han surgido nuevas lógicas, como, por ejemplo, la lógica formal. Desde la clasificación kantiana a cada tipo de juicio corresponde una categoría determinada.
La epistemología de Kant que fue publicada en 1781 en su libro Crítica de la Razón Pura supuso una revolución en la investigación del entendimiento, la razón y la sensibilidad humanas.


lunes, 27 de enero de 2020

MACHISMO SALVAJE



El gran antropólogo norteamericano Marvin Harris investigó y analizó a los yanomami un pueblo primitivo que vive entre Venezuela y Brasil en la selva amazónica.
Está convencido de  que la dominación masculina está ligada o unida a modos de vida que giran alrededor de la guerra. Los yanomamo son feroces y guerreros, pero lo son por cuestiones de supervivencia. Esto, por supuesto, no justifica su agresividad pero la explica.
Practican el infanticidio femenino para que haya más cantidad de niños que de niñas en su sociedad tribal. Desde una perspectiva etic o propia de los  análisis antropológicos para Harris está claro que la guerra les sirve a los yanomami para competir por los territorios de caza y también para conseguir mujeres de otras tribus.
En cambio, desde la perspectiva o interpretación emic o de los propios nativos la violencia de la guerra es útil para  la regulación del tamaño de las poblaciones y es desarrollada por los machos o guerreros agresivos.
El machismo exarcebado de los yanomamo desde su interpretación está causado por la superioridad natural de los hombres sobre las mujeres y también por la naturaleza agresiva de los machos frente a las hembras desde una perspectiva etic o antropológica.
Desde la forma de pensar de los yanomami es una coartada para la justificación del infanticidio femenino. En realidad, para ellos es un modo de regulación del crecimiento de la población, ya que no disponen de anticonceptivos. Los niños resultan más útiles a los yanomami porque son cazadores y aportan carne y proteínas. Existe, por tanto, una explotación terrible de las mujeres entre los yanomamo.
Como escribe Marvin Harris: «Estas aldeas compiten por el mismo recurso escaso y éste no consiste en mujeres, sino en proteínas». Desde los análisis de Harris es evidente que el sexo es fuente de energía agresiva en los yanomami porque en las sociedades machistas las recompensas sexuales se dan a los varones agresivos y se niegan a los que no lo son.
Al menos, está claro que en este pueblo que vive en la selva amazónica sucede esto. Para este antropólogo norteamericano un sexo u otro debe ser dominante. Parece que no es posible la igualdad de género desde un planteamiento antropológico.
Y dice o escribe en relación con esto lo siguiente: «En otras palabras, para hacer del sexo una recompensa al valor, se debe enseñar a uno de los sexos a ser cobarde». De todas formas, Marvin Harris insiste en el poder de las armas o de la tecnología vinculada a las mismas y también manifiesta que está disminuyendo el machismo y escribe: «Debo agregar que el ritmo de este declive y las perspectivas últimas de igualdad sexual dependen de la eliminación ulterior de las fuerzas policiales y militares convencionales».
Desde su planteamiento no se trata de que al contrario de los yanomamo el resultado de la revolución sexual fuera que el dominio pasara a las mujeres respecto a los hombres. Lo que es indudable, actualmente, es que la igualdad de sexos es lo que debe ser operativo en cualquier sociedad que supera  a los yanomami y que sea realmente racional.
Marvin Harris murió en el año 2001 y la situación mundial ha cambiado considerablemente aunque siguen existiendo grandes desigualdades y pobreza en amplias regiones del planeta.
El embrutecimiento y la crueldad y agresividad eran consustanciales al modo de vida de los yanomami, al menos, en una parte de su conducta y existencia. También sabían ser hospitalarios y pacíficos, por ejemplo, en sus celebraciones con danzas e incluso en ritos funerarios en los que se comen las cenizas del fallecido.
Su habilidad para decorarse el cuerpo y sus costumbres han sido investigadas y estudiadas. Se han grabado documentales que dejan para el futuro el recuerdo de su rica cultura. Los yanomami son extraordinarios cazadores con sus grandes arcos y flechas. Creen en los espíritus y actúan en consecuencia intentando expulsar los malos espíritus de los enfermos con el chamán o brujo de la tribu.
Son omnívoros y comen además de frutas y frutos secos, gusanos, hormigas, arañas, serpientes y todo tipo de animales e insectos que encuentran en  la selva amazónica en la que viven.
No disponen de muchas pertenencias, porque no las necesitan y les estorban  en sus desplazamientos por un territorio que es plenamente salvaje también para ellos. Los yanomami son una cultura amerindia que debe ser protegida.





jueves, 23 de enero de 2020

INFANTICIDIO




Ciertamente, el derecho a la vida es fundamental en cualquier sociedad se comprende perfectamente que, en la actualidad, el infanticidio esté tipificado como delito, por causar la muerte de un niño o niña, de modo intencionado.
Es una práctica inmoral  e indudablemente criminal. En la prehistoria en infanticidio ha sido muy frecuente y abundante. Los antropólogos en sus investigaciones señalan que el 50% de los recién nacidos del sexo femenino fueron matados por sus padres  en el Paleolítico. Es un porcentaje muy elevado y aunque la proporción  del infanticidio en el periodo prehistórico fuera del 15% también  sería inaceptable desde la perspectiva moderna. Es inadmisible cualquier  tipo de  infanticidio.
En el mundo antiguo era conocido que existían ritos de sacrificios humanos especialmente de niños y jóvenes, así sucedía  en el Imperio Inca y entre otros pueblos indígenas de Centroamérica y el infanticidio  estaba conectado con prácticas religiosas y supersticiosas.
Fenicios, cartagineses y egipcios también realizaban sacrificios de niños  como una especie de ofrenda  o rito para satisfacer a los dioses si bien en la Grecia clásica  se consideraba que estaba mal realizar sacrificios humanos. Se practicaban costumbres  que no eran apropiadas, por ejemplo, en Esparta  aunque fuera por supuestos motivos eugenésicos o de mejora de la raza o de la etnia.
En la antigua Roma no era raro ver  que se dejaran a niños recién nacidos abandonados en la calle para que perecieran y aunque las doce tablas de la ley romana obligaban a matar al niño o la niña que nacía deforme esto fue modificado.
En el año 374 d. C., el infanticidio pasó a ser  considerado un crimen tremendo, pero a los que lo realizaban  generalmente no se les perseguía. Existía, por desgracia, una cierta impunidad.  Respecto al judaísmo  los judíos están convencidos de que es un crimen quitar la vida de los recién nacidos y tampoco admiten el aborto.
Entre las antiguas tribus germánicas, en ocasiones, los padres abandonaban  a los niños no queridos en el bosque para que murieran. Otras veces ofrecían los infantes a los dioses y los mataban. El cristianismo siempre abogó por la defensa de la vida  de los recién venidos al mundo.
A pesar de esto, el abandono de niños  a su suerte  fue muy habitual en la Edad Media y murieron en gran número a lo largo de este periodo de tiempo. Además, en Alemania la madre, en el periodo medieval, tenía derecho   abandonar al neonato. La práctica del infanticidio también fue frecuente en China y Japón. Tanto en la India como en Pakistán el infanticidio estaba a la orden del día en el pasado. Era algo terrible, pero que sucedía  a la vista de todos. A veces,  los padres arrojaban a su hijo recién nacido  a los tiburones del río Ganges como una ofrenda sacrificial. Aunque el infanticidio está prohibido  expresamente por el Corán, en la Arabia preislámica  el infanticidio femenino era frecuente y enterraban vivas a las recién nacidas.
De ninguna manera es aceptable la eutanasia de niños por causa de severos defectos de nacimiento, porque existe la dignidad de la vida de los niños o de las personas y, por tanto, no se puede permitir  se quiera extender  la práctica del aborto con el infanticidio.
Según el antropólogo Marvin Harris,  entre los cazadores paleolíticos en torno a la mitad de los neonatos se les daba muerte y el infanticidio de niñas les servía para controlar  el crecimiento de la población. Es una especie de determinismo ambiental que ha sido objeto de numerosas discusiones y polémicas.
Ante los hijos no queridos existe una solución universal y muy eficiente que es darlos en adopción. Una gran cantidad de parejas quieren adoptar y lo tienen difícil, por diversas razones, entre ellas  los rigurosos requisitos que se exigen  para adoptar. Con la adopción se puede garantizar  el derecho a la vida  y a la vez evitar estas prácticas  crueles, sanguinarias y terribles que eliminan vidas inocentes.
Es cierto que la legislación española contempla tres supuestos  en los que  mujer puede abortar y con un plazo de tiempo determinado, pero en las demás circunstancias  prevalece el derecho absoluto o sin condiciones a la vida. Es una cuestión  ética. El niño que nace no puede ser despojado de su vida. Los procedimientos  de adopción  son muy minuciosos y exigentes precisamente para  salvaguardar la vida y el bienestar de los niños y el Estado también protege a los menores.