lunes, 27 de febrero de 2017

JUSTICIA DISCRIMINATORIA



Parece que la justicia no es igual para todos y que no  siempre es equitativa. Eso es lo que se deduce de la sentencia del caso Nóos. Especialmente si pensamos en Urdangarin. Discriminación es toda aquella acción u omisión que se realiza por personas, grupos o instituciones y que produce desigualdad. Y, a mi juicio, es evidente que  a  una persona que ha sido condenada por corrupción con  una considerable cantidad de millones de euros defraudada se le permita esperar en Suiza, sin fianza y sin retirarle el pasaporte me parece un agravio comparativo respecto a otros numerosos casos de delitos similares o no en los que las medidas son mucho más fuertes. A los datos me remito, ya que Hacienda cifra en 16 millones de euros los cobros recibidos por la trama de Urdangarin. 
Y casi el 40% del dinero defraudado salió de las arcas públicas. Y esto es algo muy grave, porque se ha robado el dinero de los españoles. Y frente a la prevaricación, fraude, tráfico de influencias y delito contra la Hacienda pública ni siquiera se aplica la fianza y la retirada del pasaporte al que fuera duque de Palma.
En cambio, por ejemplo, en el año 2007  condenaron a un año de cárcel a una persona de Lugo que robó un jamón y un cartón de vino en Galicia. Se ve la desproporción discriminatoria, sin necesidad de numerosas argumentaciones y razonamientos. Y se podrían poner otros muchos casos parecidos.
A la espera del recurso presentado al Tribunal Supremo por el equipo de abogados de Urdangarin parece que su condena ha causado asombro, estupor e indignación en buena parte de la ciudadanía española. A cualquier ciudadano le hubiera caído una pena mucho mayor por unos delitos similares. La condena tenía que haber sido ejemplar y no lo ha sido. Al menos, con una sanción económica mucho mayor  y una fianza mucho más elevada.
En el caso Gürtel el Tribunal Superior de Justicia de Valencia consideró en su sentencia el elevado riesgo de fuga y los cabecillas de la trama corrupta fueron enviados a la cárcel sin esperar al Supremo. Parece que, aunque las circunstancias no sean las mismas, los criterios son diferentes y la interpretación jurídica también.
En relación con Urdangarin frente a los 19 años de cárcel las juezas han considerado por consenso que lo más justo era una condena de 6 años y tres meses de privación de libertad. Valorando el sumario de 70.000 folios y las pruebas  analizadas.
La alarma social producida por la baja condena y por la falta de fianza y otras medidas  se ha  expresado en comentarios en los periódicos, también en artículos, columnas de opinión, en cadenas de televisión, en la radio. Perjudica a la credibilidad de la Justicia y también al Estado, en mi opinión. El video de Miguel Ángel Revilla, actual presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, también es clarificador.
Se puede mirar para otro lado y buscar excusas y medias verdades, pero no es lo más coherente y juicioso. Por supuesto, es una cuestión opinable, pero la mayor parte de los ciudadanos creo que pueden estar de acuerdo con lo que acabo de escribir.

Desde México y otros países pueden ver que partiendo de un enorme respeto a la labor de la Justicia también es posible y adecuado elaborar reflexiones que pongan por escrito aspectos que deben quedar claros para que la imparcialidad y la igualdad sigan siendo los fundamentos de las decisiones de los tribunales. Ya se sabe que la interpretación de las leyes corresponde a los jueces y no niego que su trabajo es decisivo para la sociedad y la ciudadanía. Pero me ha parecido conveniente expresar algunas reflexiones sobre      uno de los condenados en el caso Nóos.

viernes, 24 de febrero de 2017

LA FILOSOFÍA CRÍTICA


La filosofía es un saber acerca del presente y es una ciencia humana o social. Desde el enfoque del materialismo filosófico de Gustavo Bueno está claro que es un saber de segundo grado. Y es indudable que se aplica a saberes de primer grado de tipo técnico, político, matemático, biológico, etc. Realmente la crítica y comparación de numerosos conceptos e ideas es una de las tareas primordiales del saber filosófico y también la construcción de clasificaciones y sistemas.
La filosofía analiza contradicciones y aporta nuevas respuestas y argumentaciones a la diversidad de problemas existentes en el ámbito del conocimiento y del mundo real. Expresado con los términos del materialismo de Bueno: la filosofía es “enfrentamiento  con las Ideas y con las relaciones sistemáticas entre las mismas”. Conviene dejar señalado que el ritmo de transformación de las ideas suele ser más lento que el de las realidades científicas, políticas y culturales de las que fueron surgiendo a lo largo del tiempo. De hecho en la Antigüedad ciencia y filosofía estaban unidas y los filósofos eran con frecuencia hombres de ciencia o científicos.
Ante las cuestiones que se pueden investigar en la realidad es posible dar respuestas y  la labor de la filosofía es precisamente buscarlas con el uso de la razón y con el análisis y la argumentación.
Es evidente que la reflexión filosófica se aplica a numerosos campos del conocimiento.Y es cierto que la curiosidad filosófica no tiene límites. Todo puede ser objeto de discusión, análisis y revisión racional. Y todo esto considerando la dimensión histórica del saber y de las diversas disciplinas y ciencias. La historicidad de las ideas está fuera de toda duda. El campo categorial de la filosofía es abierto ya que abarca cualquier tipo de saber o conocimiento y también analiza la pseudociencia y los falsos saberes.
Es acertado pensar que la filosofía es una ciencia humana o social.  No es una ciencia dura como la Matemática, por ejemplo. Pero esto no quiere decir que como saber sea prescindible. Todo lo contrario. Aunque la filosofía es generalista también posee una jerga especializada que le da un nivel muy técnico necesario en el cultivo y desarrollo de sus contenidos académicos. Una de las parte de la filosofía es  la Lógica formal o simbólica que es de una rigurosidad argumentativa muy profunda y es necesaria para organizar los procesos mentales de los razonamientos de un modo coherente, correcto y válido.
La denominación de ciencias humanas o sociales también es apropiada para definir o explicar la función de la filosofía. En efecto, el lenguaje, el pensamiento, el arte, la ciencia, la cultura, la historia, etc., son objeto de investigación y reflexión crítica por parte de los filósofos.
La aclaración de infinidad de cuestiones es algo a lo que también se dedican los pensadores, los que reflexionan, investigan y escriben. Poner en duda ha sido una de las funciones clásicas del análisis filosófico. Además, las creencias, conceptos, conocimientos e ideas deben fundamentarse en la verdad. 
La búsqueda de lo cierto, de lo verdadero ha sido siempre lo propio de la filosofía y no conviene olvidarlo. Y la tendencia a la universalidad del filosofar es perfectamente entendible. Ya que las ciencias actuales dan versiones parciales de la realidad que pueden ser muy complejas, pero que son insuficientes desde una perspectiva global o totalizadora de la realidad.  A esto se añade el gran valor de la filosofía de la ciencia y de la epistemología en relación con aspectos como la investigación científica o el método científico y todo lo relativo a la deducción, inducción, observación, hipótesis, teoría, etc. 

Además, la filosofía se ocupa del sentido de la vida con la finalidad de proyectar una existencia mejor. O, al menos, discutir y analizar si esto mismo tiene sentido y es algo necesario para las personas desde una perspectiva racional y crítica incluso desde el planteamiento de la filosofía materialista de Bueno que niega la vida ultraterrena desde una actitud atea. Aunque se pueda ser un ateo religioso, porque se analiza críticamente lo religioso y la teología desde un enfoque materialista. Incluso se ha realizado ya descripciones y análisis fenomenológicos de los hechos religiosos. También existe la filosofía de la religión. Actualmente las partes de la filosofía que suelen tener más éxito y más lectores y oyentes son la ética y la política, por razones que son fácilmente explicitables.  

miércoles, 22 de febrero de 2017

EL ESTADO NO REACCIONA


El gasto por Dependencia de la Administración General del Estado debería ser mucho mayor.Según los datos del observatorio de la Dependencia las Comunidades Autónoma aportan un 82% del dinero  y la Administración un 18%. Si bien esta última debería aportar según la ley un 50%. Aunque, según se informa en los medios de comunicación, cada 15 minutos fallece un dependiente sin haber recibido la prestación a la que tenía derecho. Y también aparecen titulares de noticias referidos a la aplicación de la Ley de Dependencia que dicen que cada día mueren 90 dependientes sin recibir las prestaciones a las que tienen derecho. Pero la cosa, de ser cierta, no termina aquí. Además, por si fuera poco lo ya expuesto, resulta que casi el 30% de los dependientes no reciben ninguna prestación.
Se puede decir que después de diez años de la aprobación de la Ley de Dependencia todavía hay una lista de espera de 348.309 dependientes. Las simples promesas no son suficientes  y aunque se puede decir también que las Comunidades Autónomas están realizando un considerable esfuerzo  para reducir, lo más rápidamente posible, la lista de espera está claro que no es suficiente. Parece que el Estado central tendría que aportar más fondos económicos para la atención de las personas dependientes que tienen derecho a prestaciones económicas.
La vulnerabilidad de las sujetos dependientes es de tal calibre que necesitan la ayuda económica de manera urgente y no pueden esperar meses y meses a recibirla, porque puede llegarles tarde y ya haber fallecido.
Existe un perfil de ciudadano con dependencia. Suele ser el de una  mujer de más de 80 años que precisa de alguna clase de prestación del Estado. A día de hoy viven en España más de un millón de personas que tienen reconocida su situación de dependencia. El Estado debe poner todos los medios para atenderlas de la forma que se merecen según la citada ley y la Constitución.
Quizás con una ligera subida  de los impuestos directos o indirectos o con otras medidas alternativas se puedan lograr cantidades de dinero que hagan posible una adecuada y rápida asistencia y atención de los sujetos dependientes. También se puede reordenar o redistribuir el presupuesto del Estado para reforzar la labor asistencial y los servicios sociales.
Sirve de muy poco elaborar una Ley de Dependencia que teóricamente va a funcionar muy bien, pero que, en realidad, no atiende todos los casos que se presentan con la celeridad exigida por las normas legales y por los principios éticos básicos. Puesto que estamos hablando de vidas humanas no de otro tipo de cosas. Y la dignidad de la existencia es un principio consagrado por nuestro texto constitucional y por los Derechos Humanos.
Las razones humanitarias sustentan también la Ley de Dependencia en un estado que realmente sea del bienestar. Con lo ya explicitado lo que pretendo es que desde las instancias estatales que correspondan tomen más conciencia de que la igualdad de los españoles no es una simple proclamación abstracta y puramente teórica. Debe tener una expresión clara y precisa en las decisiones políticas y administrativas que se ponen en práctica en el diario funcionamiento del Estado.

Y para terminar quiero remarcar que le profeso un gran respeto al Estado, pero eso precisamente pienso y estoy convencido de que puede  mejorar su gestión y acción respecto a los ciudadanos en situación de dependencia y vulnerabilidad.

lunes, 20 de febrero de 2017

MALDAD



Estamos en una sociedad en la que la maldad no debería ser algo frecuente.La maldad humana se puede definir y explicar de infinidad de maneras. Es cierto que también los humanos poseemos, en general, una cierta empatía hacia los demás. Pero en muchas situaciones sociales, los malos modos y el mal se abren paso sin necesidad. Parece que hace falta que se reflexione sobre el respeto o la consideración hacia nuestros semejantes.
No tenerlo en cuenta puede ser una clara muestra de ignorancia. Los malos comportamientos hacia otras personas son indicativos de una falta de moral y de bondad que no es admisible en las relaciones sociales. Todos nos debemos respeto  y pensar lo contrario es ignorar que los principios éticos deben dirigir nuestra conducta individual. Esto está profundamente relacionado con la educación en valores y con la formación de ciudadanos responsables y respetuosos.
La sociedad establece unos códigos de conducta que deben ser observados por todos. Comportarse sin ajustarse a un orden ético básico perjudica gravemente las interacciones sociales. La astucia puede ser algo bueno, pero no si se utiliza con fines malos o negativos.
En la teoría platónica el mal es aquello en lo que no participa de ninguna manera la idea del Bien. Platón entiende que como las ideas son perfectas y positivas, todo lo malo es exclusivo del mundo sensible, ya que está sujeto a los cambios y a la corrupción e imperfección.
Desde hace unos años la neurociencia social ha investigado y estudiado la actividad y el funcionamiento de dos cerebros en interrelación mutua y ha alcanzado nuevos conocimientos sobre los procesos neuronales implicados. La cognición social depende de la cultura y la educación y también de factores biológicos y genéticos.
Los científicos han sabido que esta red de conexiones neuronales está relacionada con la cognición social, facultad gracias a la cual podemos tener determinados pensamientos o sentimientos, como la empatía, al interactuar con otros individuos.
Un estudio realizado en 2011 por investigadores de la Duke University  y de la Princeton University de Estados Unidos, sugiere que la clave de estos comportamientos podría estar en el fallo de una red neuronal implicada en la interacción social y en el reconocimiento de otras personas como humanos.  La crueldad se define como la respuesta  emocional de la obtención de placer con el sufrimiento y dolor de otros o la acción que necesariamente causa tal sufrimiento o dolor. Es considerada como un signo de desajuste psicológico por la Asociación Americana de Psiquiatría.
 “No existe un gen de la maldad en el ser humano, pero hay circunstancias biológicas y culturales que propician la perversidad”. Aunque, también es cierto que según el doctor Kent Kiehl, neurocientífico de la Universidad de Nuevo México,  los psicópatas tienen menor densidad neuronal  en el sistema paralímbico que es una de las zonas fundamentales para el procesamiento de las emociones.  Además, según el doctor Nigel Blackwood miembro del Instituto de Psiquiatría en King College, el MAO-A no es el promotor del crimen en sí, ya que influyen otros factores.

De todos modos, conviene saber que la mayoría de las personas son buenas y tienen empatía hacia los demás. Los valores éticos son básicos para una convivencia satisfactoria  y para la construcción de una sociedad  más justa y solidaria. Lo que también es evidente es que se deben impulsar y apoyar actitudes buenas y colaborativas en una sociedad que es muy competitiva y en la que parece imperar la lucha de todos contra todos. Y esto debe cambiar se puede competir y a la vez cooperar y respetar.   

viernes, 17 de febrero de 2017

EDAD DE JUBILACIÓN



Las personas tienen derecho a vivir desde los 65 años  con una pensión digna. Lo que no es lógico, a mi juicio, es que porque aumenta la esperanza de vida y la longevidad la gente tenga que jubilarse con más edad. Estoy convencido de que la jubilación a los 60 o 65 años es lo más racional por numerosas razones. Aunque actualmente ya se sabe que según la ley hay que esperar a los 66 o 67 según la  normativa para recibir la pensión de jubilación en muchos casos. Numerosos expertos consideran que es adecuado y razonable pagar parte de las pensiones con impuestos.
Y lo hacen ya en algunos países. En España, aunque haya una baja natalidad, los ciudadanos no son responsables de la misma y no tienen que pagar las consecuencias de esta situación. Si hubiera unos impuestos directos progresivos y equitativos, en función de las rentas, que se utilizaran para completar lo aportado con las cotizaciones se solventarían los problemas de la caja de las pensiones y el propio pago de las mismas en el presente y en el futuro. Aunque el promedio de la esperanza de vida sea de unos 83 años o similar eso no quiere decir que muchos sujetos no mueran antes, sin poder disfrutar de la muy merecida jubilación ganada con su esfuerzo durante décadas.
Y decir que con planes de pensiones se solucionan  los problemas de financiación me parece poco razonable. Primero, porque muchas personas con bajos ingresos, etc., no pueden permitirse contratar tales planes.  También conviene tener en cuenta que en muchas familias se están pagando hipotecas y no queda suficiente dinero para dedicarlo a planes de pensiones. Además, juntando cotizaciones e impuestos directos creo que se podría solucionar de una forma muy justa, equitativa e igualitaria el tema de pagar pensiones dignas para todos y desde una edad de jubilación razonable.
Desde los 60 o 65 años la gente puede gozar de los placeres del descanso y de un mayor tiempo libre para dedicarlo a sus aficiones en la última fase de su  vida. A la vez se dejan disponibles numerosos trabajos para los jóvenes que quieren acceder al mercado de trabajo y están en su derecho de hacerlo. Y no debemos cerrarles el paso.
Se tiene que conseguir una sociedad más solidaria. Los más ricos, las empresas y las capas que viven en la opulencia deben colaborar de mayor manera en el sostenimiento del sistema de las pensiones. Lo que no es racional es que por la mayor longevidad se vaya a un  aumento de la edad para jubilarse.
Si en los próximos años y decenios sigue creciendo la esperanza de vida se puede llegar a planteamientos absurdos. Los que nacen actualmente pueden llegar de promedio a los noventa o cien años aproximadamente. Y lo que no puede ser es que se tengan que jubilar a los 85 años por ejemplo o al cumplir los 80. Sería descabellado y estrambótico además de muy injusto. 
El problema es que ya se está en la línea equivocada de acción. No es juicioso, si se piensa con profundidad, que los ciudadanos no puedan jubilarse como hace unos años a los 65 años y tengan que esperar varios años más por cuestiones puramente económicas que se pueden resolver con impuestos. Se está reduciendo la calidad de vida de los últimos años de la existencia de una forma irracional, por lo ya expuesto.
Los que se jubilan ya ha trabajado, en general, durante veinte, treinta o más años y no hace falta que contribuyan más, ya han pagado de sobra lo que van a cobrar con su pensión. Y no tienen la culpa ni la responsabilidad del envejecimiento y de la baja natalidad del país en que viven. No deben ser las victimas inocentes de los problemas de la economía de España. Porque se han ganado a pulso durante muchos años de trabajo el derecho a gozar de su jubilación, al menos, desde los 65 años.En Francia la Contribución General Francesa logra una recaudación anual extra de 90.000 millones de euros.


miércoles, 15 de febrero de 2017

ENSEÑAR Y ESCRIBIR



Son  dos actividades que pueden ir integradas y que son complementarias. De hecho, existen numerosos profesores que compatibilizan la docencia con la escritura de artículos y libros. No hace falta remontarse a grandes figuras de la filosofía y de la literatura para darse cuenta que es muy positivo y enriquecedor para la cultura de cualquier país que esto suceda frecuentemente.
Antonio Machado era profesor de Instituto y escribió cumpliendo con su labor docente una gran producción poética. Ortega y Gasset además de ser un filósofo y profesor de Metafísica en la Universidad de Madrid era también un brillante ensayista y escritor. Unamuno además de ser rector  y gran profesor redactó numerosas obras a lo largo de su vida. El mismo Gustavo Bueno no paró de escribir de forma continua siendo a la vez un ilustre y excepcional profesor a lo largo de su gran carrera académica. La lista de filósofos y literatos que han  escrito, de modo paralelo a su labor docente es extensísima. Y esto también ocurre actualmente.
Por ejemplo, el filósofo idealista alemán Schelling escribió  uno de sus libros más importantes titulado Sistema del idealismo trascendental en el invierno de 1799-1800. El contenido del mismo fue explicado en los sucesivos cursos universitarios  que impartió. Lo que hizo posible perfilara de modo más preciso el método que había creado. También pudo aclarar oscuridades y dar una mayor fuerza a sus teorías filosóficas. Además, Schelling en su Filosofía del arte trata temas de la estética que son un voluminoso conjunto de conferencias que pronunció en la Universidad de Jena durante el semestre de invierno de 1802-1803.
Hegel fue un gran filósofo que  en 1808 fue nombrado director del Gimnasio de Núremberg, un centro educativo similar a un instituto de enseñanza secundaria actual, y ejerció el cargo hasta 1816 en que fue nombrado profesor de filosofía en la Universidad de Heidelberg. Y resulta que escribió su obra más compleja y  que es la Ciencia de la lógica mientras era director y profesor de un centro educativo de enseñanza media en el que impartía clases. Las dos partes del citado libro fueron publicadas en 1812 y 1816.
También Kant en sus Lecciones de ética y en otros libros nos muestra la relevancia de los tratados para explicar las doctrinas. En las mismas se trazan las líneas maestras del razonamiento kantiano que conducen a un formalismo ético. Son lecciones impartidas en la Universidad de Königsberg. Escribe Kant: “El principio de la moralidad tiene su fundamento en el entendimiento y puede ser examinado completamente a priori”.
Estos insignes ejemplos que he descrito son una muestra de un planteamiento que pretende poner de manifiesto que escribir y enseñar  son actividades muy útiles para todos. Y no se pueden separar artificialmente como si fueran algo opuesto, todo lo contrario.
Aunque es cierto que en la era de imagen en la que estamos viviendo se infravalora, tal vez, la producción escrita en algunos ámbitos de la sociedad. Pero, tiene una significación muy profunda que debe ser juzgada  realmente como se merece.
De hecho, cada persona que quiere escribir está en su perfecto derecho de hacerlo. Y la creación de escritos es un arte y  también es producción de cultura para el disfrute y aprendizaje del público lector. El número de escritos que se elabora y se publica y también su nivel y calidad es un indicador fiable de la actividad de los creadores de un país. Y no es algo que tenga que pasar desapercibido. Al contrario, hay que darle la relevancia que tiene, porque es el resultado de un esfuerzo gratificante, por parte de los que se dedican a escribir y también a investigar y enseñar en numerosos casos. Se deben reconocer los méritos objetivos de los que publican escritos con su dedicación personal y con una entrega convencida a la elaboración de escritos de distinto tipo.


lunes, 13 de febrero de 2017

FUGACIDAD VITAL



El tiempo huye y la vida también es relativamente breve aunque parezca larga. Esto ya lo sabían los antiguos. El mismo Séneca escribió acerca de la brevedad de la vida. Una existencia bien aprovechada puede ser larga, pero si se desaprovecha y dilapida absurdamente el tiempo del que se dispone puede ser corta. El estoicismo insistía en la serenidad del alma o tranquilidad del ánimo o en la imperturbabilidad ante los avatares que nos depara el devenir de las cosas y del mundo a los hombres. Un planteamiento compartido por las otras escuelas éticas helenísticas, de modo general.
Ya el filósofo y emperador Marco Aurelio que vivió desde el año 121 hasta el 180 de nuestra era en sus Pensamientos expresa una doctrina estoica que se manifiesta en su existencia personal  de un modo realmente admirable. Escribe Marco Aurelio sobre la duración de la existencia: “De la vida del hombre el tiempo es un punto, la sustancia fluye, la sensación es vaga, corruptible la fábrica del cuerpo todo, el alma desvarío, la suerte inaccesible a la conjetura, la fama incierta.” En efecto, la variación de las circunstancias y de la realidad   unidas  al azar presente, de modo continuo, en el desarrollo de los acontecimientos y en el curso de las vidas individuales da lugar a la incertidumbre. Pero puede ser superada con la razón, la prudencia y la inteligencia.
Marco Aurelio adopta una actitud estoica valiente ante la muerte, algo que es natural e inevitable, y ante las circunstancias difíciles que se presentan en la vida de los individuos.
Otro pensador de la época moderna elabora unas reflexiones muy profundas acerca de nuestra naturaleza mortal. Se trata de Montaigne. En sus famosos Ensayos plantea el problema de la muerte de una manera clara y precisa. La filosofía es una meditación de la muerte y también de la vida. Se aprende que somos seres destinados a desaparecer para siempre, desde una perspectiva puramente natural o materialista. Evidentemente, los que poseen creencias religiosas creen en la supervivencia del alma o lo que es lo mismo en su inmortalidad. O bien consideran que llegará la resurrección del cuerpo de cada uno.

Es significativo que Montaigne escriba que “Por encima de todas las ideas filosóficas, aun en lo referente a la virtud misma, el último fin de nuestra vida es el deleite”. Es una observación que en pleno siglo XXI se aplica de forma común. Estamos viviendo en la era del hedonismo y del consumismo. Montaigne de manera sagaz se da cuenta de la transitoriedad de las cosas y de las personas. Ya que también dice, muy sabiamente, que “El mucho vivir  y el corto vivir son idénticos ante la muerte”. No cabe duda de que la opción racional es vivir con la máxima intensidad posible para que las horas y los días parezcan realmente más de lo que ya son. Para que podamos atesorar nuevas experiencias, sentimientos, sensaciones, emociones y conocimientos, de un modo más eficiente. La calidad de los momentos de la vida y su intensificación es lo que realmente da mayor sentido a lo que hacemos. Si es que la vida tiene sentido, si se piensa en la perspectiva de la muerte.En cualquier caso, puede tenerlo, si se reflexiona y se vive al máximo para ser plenamente lo que queremos ser.