Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
sábado, 12 de mayo de 2018
MAX SCHELER
Es un pensador alemán
que ha influido decisivamente en su tiempo. Nació en 1874 y falleció a la edad
de 53 años en 1928.
Participó con sus
escritos y su magisterio en el desarrollo de la fenomenología y también se
convirtió en un filósofo de la religión. Previno sobre los peligros del nazismo
de modo acertado. Estaba de acuerdo con el vitalismo de Bergson aunque elaboró
su propia filosofía.
Enseñó en las
universidades de Jena, Munich y Colonia. Para Scheler la fenomenología sirve
para estudiar y analizar las emociones y las intencionalidades de las mismas,
que, a su juicio, son los valores. Realizó una sólida fundamentación
personalista de la ética y elaboró sus descripciones fenomenológicas
apartándose del método husserliano.
Según Scheler es evidente que existen modelos vitales humanos que
invitan a su seguimiento. El héroe para
los valores vitales, el genio para los espirituales y el santo para los
religiosos.
Los valores, según el
filósofo alemán, son comprendidos de modo directo e inmediato por la persona y
son practicados en la existencia y no pertenecen de un modo abstracto y
exclusivo a la conciencia como sostenía Husserl. Desde los planteamientos schelerianos no cabe duda de que la vida emocional es la
base o el fundamento de la existencia ética. En efecto, la libertad de cada
individuo y la justicia es lo más esencial desde una perspectiva ética y
jurídica, a mi juicio. Scheler no aceptaba que lo superior surge de lo inferior
como sostenía Freud.
Es cierto, por otra
parte, que es definible una polaridad entre los valores y pueden ser
clasificados como positivos o negativos. En cambio las cosas solo pueden ser positivas, desde un
planteamiento objetivo acerca de la realidad. Se percibe una indudable
jerarquía en los valores. Esto lo afirma
contundentemente Scheler. Indudablemente,
los valores pueden ser más positivos o negativos.
En realidad, es como
si afirmamos que una estatua es más bella que otra o está elaborada con más
esmero y finura de detalles. Estaríamos hablando de valores estéticos mayores o
menores.
Existen los valores
del agrado, los valores vitales, los espirituales y los religiosos. Desde mis
planteamientos estoy convencido que los valores más importantes son los
intelectuales y jurídicos y después los demás. Lo verdadero frente a lo falso
es un valor muy útil y necesario para la convivencia entre las personas. Y lo justo en contradicción necesaria con lo
injusto es un valor jurídico que posee una base ética indudable y que es
fundamental también para la sociedad y desde un enfoque personalista.
Los valores vitales,
si entendemos que son los relativos a la
salud y a la falta de ella también son enormemente importantes, porque son la
base de la misma existencia. En lo referido a los valores religiosos, a mi juicio,
se fundamentan en última instancia en principios éticos irrenunciables o lo que
es lo mismo en la bondad, el respeto, la justicia, la dignidad, la igualdad, la
compasión, la solidaridad, etcétera.
El personalismo de
Scheler y el análisis de las emociones
como base de los planteamientos morales puede servir de punto de apoyo para el surgimiento
de nuevas éticas emotivistas, con una estructuración argumentativa que
incorpore una hermenéutica crítica a la altura de las conductas y mentalidades
del siglo XXI.
Scheler elaborar una
ética material de valores porque se da cuenta de la importancia de las
emociones, sentimientos e inclinaciones en la existencia humana. Su ética es
heterónoma y no autónoma como la kantiana.
De todos modos, queda
mucha tarea por hacer para ir perfilando los detalles de unos principios éticos
o de unas normas morales que valores los aspectos fundamentales de la
responsabilidad y la libertad humanas para que todos los seres humanos con sus
diferencias de pensamiento puedan convivir armoniosamente.
La aprehensión
emocional de valores es lo que define la consideración ética de la realidad
humana poniendo sobre la mesa lo afirmado por Scheler. No todo lo a priori tiene que ser formal como
afirma Kant. Para Scheler existe lo a priori material, ya que lo es por su
contenido mismo o materia, puesto que las intuiciones de esencia o
fenomenológicas lo son de un contenido material. Y es que no se deben confundir
formalismo y apriorismo. Porque las unidades significativas ideales son también
a priori, aunque se prescinda de los sujetos que las piensan, desde un
planteamiento puramente teórico y abstracto.
jueves, 10 de mayo de 2018
miércoles, 9 de mayo de 2018
HARTMANN
Es un filósofo que nació en Riga en 1882 y murió en Alemania en 1950. Sucedió
como profesor universitario a Heidegger en 1921 en Marburgo hasta 1926. Posteriormente,
enseñó en varias universidades.
Criticó la moral de la preferencia de Scheler. Hartmann afirma el valor
ontológico de la libertad humana y la existencia de la responsabilidad en las
decisiones vitales. Existen valores
superiores que deben seguirse en la conducta y también la fuerza como principio que debe regir la
vida moral. Existen varios estratos del mundo real que son: espiritual,
psíquico, orgánico, físico. En su libro El problema del ser espiritual realiza
fuertes críticas a la teoría del espíritu de Hegel y a la filosofía
heideggeriana.
La función de la fenomenología para Hartmann consiste en reunir lo dado
bajo la unidad de conceptos descriptivos. La primera postura metódica declarada
en su famoso artículo de 1924 titulado
Más acá de todo realismo e idealismo, continuará siempre manteniéndole
más acá de una indagación decidida del
fundamento y, por lo tanto establece una especie de premetafísica u ontología
en clave menor. El Dasein harmanniano indica la simple existencia, el mero
darse o acontecer, el puro algo que es.
Lo más peculiar de la doctrina de Hartmann es que el modo de la
efectividad real es el fundamental desde una perspectiva ontológica. A esta
primacía ontológica de los efectivo la denomina Hartmann lo decidido de lo real
o de la estrechez de la posibilidad del
ser, por oposición a la apertura que introduce el concepto aristotélico de
posibilidad, en el que se admite un poder ser no efectivo, que, a su gusto,
nada tiene que ver con la posibilidad
real. El mismo devenir es ente para Hartmann.
Por tanto, Hartmann afirma un
cierto realismo ontológico. Parte del sujeto cognoscente y del objeto conocido
y también de la aprehensión o captación perceptiva de la realidad.
Jean Paul Sartre fu alumno de Hartmann y está influido por él. Por
ejemplo, en la relación existente entre posibilidad y realidad y en la condena a la libertad que aparece en
el libro de Hartmann titulado El problema del ser espiritual.
Zubiri conoció sus obras y desarrolló un realismo radical que también
toma en cuenta la cuestión de la aprehensión para la elaboración de su
noología y para su sistema filosófico
completo.
Además, la teoría general de sistemas es deudora de las aportaciones de
Hartmann y esto es reconocido por el mismo Bertalanffy que es el fundador de la
Biología teórica. También Konrad Lorentz ha reconocido la influencia del pensamiento
de Nicolai Hartmann, ya que le ha servido para diferenciar mejor y de modo más
claro la forma de ser de la naturaleza y
lo psíquico. Un lógico como Günther que es uno de los grandes renovadores de la
lógica contemporánea elaboró su tesis de habilitación bajo la dirección de Spranger
y Nicolai Hartmann.
Además, Lukacs en su Ontología del Ser social reivindica la concepción
realista y crítica de los planteamientos ontológicos de Hartmann. Considera que
se anticipó en sus análisis de la complejidad del mundo objetivo. También
reflexionó Hartmann sobre las relaciones entre la filosofía y las ciencias
positivas. La filosofía puede generalizar los resultados de las ciencias
experimentales. Y el conjunto de especulaciones teóricas que conforman también la
filosofía pueden ser complementadas con una vertiente práctica y pragmática. La
realidad es anterior a los procedimientos reflexivos.
El conocimiento para Hartmann trasciende o supera la conciencia. La
especulación filosófica de este gran pensador supera el idealismo
gnoseológico y pretende que el hombre
tenga una libertad amplia aunque finita y no absoluta. Reconoce que existe una
realidad maciza y pesada que determina y condiciona a los seres humanos aunque
no elimina ciertos grados o niveles de libertad.
martes, 8 de mayo de 2018
lunes, 7 de mayo de 2018
domingo, 6 de mayo de 2018
HERMENÉUTICA Y POSMODERNIDAD
El problema de la
comprensión es uno de los centrales en Filosofía. Ya en la Antigüedad Aristóteles escribió
acerca de la interpretación en su tratado lógico denominado Órganon.
EL lenguaje y su
entendimiento fue una de las cuestiones esenciales para el estagirita en sus
análisis y clasificaciones categoriales y metafísicas. Además, una correcta y
profunda interpretación del lenguaje escrito y hablado también era fundamental
para las investigaciones aristotélicas acerca de cuestiones relativas a la
taxonomía y clasificación de especies animales y para la gran cantidad de temas
que analizaba el gran filósofo del Liceo.
En relación con la
teoría del conocimiento es indudable que
las consideraciones y reflexiones sobre el uso del lenguaje son fundamentales
para la elaboración de los sistemas filosóficos y también para la discusión
sobre aspectos gnoseológicos o epistemológicos.
Ya en el siglo
XIX Schleiermacher pasó de una hermenéutica más centrada en el
lenguaje a otra que es, en realidad, más psicologizante. Estaba convencido de
que era posible una hermenéutica universal que abarcase todos los campos del
conocimiento. Porque la tarea interpretativa se ocupa de las condiciones de posibilidad de la
comprensión misma.
Otro pensador que se
ha interesado por el arte y la técnica de la interpretación es Dilthey, puesto
que los seres humanos se apoyan en la comprensión, la explicación y la
argumentación.
También Heidegger
elaboró una fenomenología hermenéutica. Ya en su libro Ser y Tiempo escribe
acerca del círculo hermenéutico y realiza un análisis existencial y ontológico
del ser humano que coloca en primer plano la labor interpretadora respecto a la
perspectiva puramente psicológica.
Es cierto, por otra
parte, que la hermenéutica como corriente filosófica se ha mostrado crítica a
través de los filósofos que la cultivan con la fenomenología de Husserl. Puede
someterse a discusión la idea de la filosofía como ciencia estricta y también
la idea de la subjetividad como foco de constitución de sentido. Y la intuición
puede pensarse que no es siempre el principio supremo en el ámbito del
conocimiento.
En la compresión de
cualquier texto es evidente que es preciso pensar y conocer el sentido de la
totalidad. También es cierto que, actualmente, se puede saber mejor las
características del mundo cultural e interpretativo en el que está inmerso un
escritor o filósofo.
De hecho, es
determinados casos se ha logrado con el arte hermenéutico conocer mejor a un
escritor de lo que él mismo se conocía, en lo referente a sus intenciones
creativas, sus supuestos y creencias, o
eso parece, al menos.
La bibliografía y los
estudios e investigaciones sobre Nietzsche, Marx, Husserl, Unamuno y Ortega,
por ejemplo, por no citar otros muchos
intelectuales y literatos destacados son inmensas y posibilitan recrear a
través de miles de páginas sus procesos creativos y otros aspectos vitales que
influyeron decisivamente en sus escritos. Y esto considerando la indudable
finitud del conocimiento.
Ricoeur es otro filósofo
que ha hablado y escrito acerca del conflicto de las interpretaciones.
Considera que el análisis de la conciencia es algo fundamental que ha estudiado la fenomenología. Y piensa que
descubrir la infinidad de significaciones que forman parte de la vida humana es
una tarea a desarrollar. Los deseos y las reflexiones son elementos de la
interpretación que están en un primer
plano de la tarea hermenéutica, tanto durante el siglo XX y también en el siglo XXI.
En lo referido a la
posmodernidad está claro que existen grandes representantes de este movimiento
filosófico como son los filósofos Vattimo, Rorty, Baudrilllard, Lyotard y otros
muchos. A mi juicio, el pensamiento débil propuesto por Gianni Vattimo es
entendible si nos situamos en la parte final del siglo XX y en pleno siglo XXI.
Los grandes sistemas metafísicos ya están construidos, lo que no quiere decir
que no sea posible edificar otros sistemas de pensamiento filosófico. Se abren
paso nuevas formas de combinar filosofía con literatura y también un interés
mayor de los pensadores por los asuntos cotidianos, sociales y políticos que
aunque no lo parezca están relacionados entre sí.
Vattimo ha entrado con
su producción filosófica a dialogar y reflexionar sobre aspectos de la realidad
social y también de las cuestiones
éticas desde planteamientos que son considerados como propios de la
hermenéutica crítica. De hecho, en España la profesora y filósofa Teresa Oñate
ha analizado su obra y participa de los planeamientos del filósofo italiano
siendo la principal impulsora de la denominada hermenéutica crítica que es más
práctica y pragmática y no exclusivamente teórica.
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