jueves, 28 de mayo de 2020

VIDEOTECA DE GUSTAVO BUENO



La producción filosófica de Gustavo Bueno está de forma escrita en sus libros y artículos  que comprenden unos 60 millones de caracteres o, lo que es lo mismo, más de  20.000 páginas.
Pero el profesor Bueno también quiso expresar sus planteamientos filosóficos en conferencias, lecciones, encuentros, cursos, teselas, entrevistas e intervenciones en televisión y en otros medios a lo largo de su extensa trayectoria académica. Añadiendo también sus clases en la Universidad de Oviedo y su magisterio anterior.
En relación con el medio televisivo escribió dos libros: Televisión: apariencia y realidad publicado en el año 2000 y  Telebasura  y democracia en 2002.  En el canal de Youtube de la Fundación Gustavo Bueno está disponible el legado audiovisual de este gran filósofo que es extenso y de extraordinario valor. Realizó críticas o análisis muy profundos desde su materialismo filosófico sobre la bidimensionalidad de las imágenes en las pantallas y también acerca de la experiencia directa de lo presencial, como sucede en las representaciones teatrales.
Establece la comparación entre las sombras superficiales que son las imágenes televisivas y los cuerpos tridimensionales que se  observan  desde una perspectiva teorética en la realidad empírica de un modo no mediado electrónicamente.
Para Bueno la televisión aunque es ontológica, ya que trata de la realidad no es englobable de una manera académica dentro del ámbito de la filosofía. Es más bien una rama de la Tecnología física o de la Historia de las tecnologías. También puede ser incluida en la Sociología o en la Teoría de la Comunicación.  Esto no impide que los fenómenos televisivos no puedan ser objeto de críticas y reflexiones, todo lo contrario. Bueno reflexionó sobre la televisión basura y consideró que Gran Hermano es un programa  que refleja el mundo que nos rodea. Dijo que «cada pueblo tiene la televisión que se merece».
De todos modos, se evidenció  que el medio televisivo con audiencias de 11 millones de espectadores o de unos pocos millones en la actualidad no deja  tiempo suficiente para el desarrollo de largas argumentaciones. Por tanto, es un medio que, en general, es superficial y poco profundo, aunque existan excepciones como en el pasado La clave y otros programas similares.
En relación con la cuestión de la apariencia y la verdad la televisión nos muestra las diferencias entre ambas, si interpretamos de forma profunda lo que nos aparece en pantalla. Es posible una lectura filosófica de las imágenes o de las apariencias visuales. En televisión escribe Bueno que «Habrá también que tener en cuenta los casos en los cuales las apariencias no son falaces pero tampoco son veraces». Es cierto, puesto que en las obras teatrales los personajes aunque son ficción no quieren engañar a los espectadores y buscan la verosimilitud en sus acciones y lenguaje hablado.
La cultura visual  es complementaria de la escrita y no puede sustituirla. Esto también lo comprendió Gustavo Bueno extendiendo a través de sus videos la influencia y el conocimiento del materialismo filosófico y, en general, de la filosofía en todo el mundo. También  dedicó su cerebro a investigar y analizar los entresijos del cine y su directa relación con la filosofía y la vida.
En el presente y en el futuro las grabaciones de los actos académicos  están cobrando fuerza y se realizan cada vez con más frecuencia y en mayor número  y es algo muy positivo, por muchas razones. La ventaja de los videos y audios es que pueden ser vistos, escuchados y revisados las veces que se desee y además servirán también para las futuras generaciones que nos sucedan en el mundo. Y están permanentemente disponibles durante las veinticuatro horas de cada día. Y los videos formativos son también esenciales. 
Actualmente, parece que los contenidos profundos tienen menos éxito que los más superficiales y divertidos, como si los filósofos tuvieran la obligación de ser entretenidos. El respeto al estilo propio de cada pensador es una especie de regla de  cortesía implícita. Si tuvieran alguna norma que cumplir sería la de ser minuciosos  y profundos. Y los demás deberían escucharlos, si lo desean, con respeto. Los científicos en sus conferencias comunican el resultado de sus investigaciones o descubrimientos y lo suelen hacer con una jerga o con un lenguaje que es más bien aburrido. La esposa de Darwin llegó a decirle a su propio marido que era muy aburrido en sus conferencias y fue uno de los más geniales científicos de todos los tiempos.

lunes, 25 de mayo de 2020

PERPLEJIDAD



En el libro Política para perplejos el  catedrático de Filosofía Política Daniel Innerarity  expone y analiza los numerosos interrogantes que  forman parte de la realidad cotidiana. Y esto sucede porque el horizonte de lo que puede ocurrir es tan inmensamente extenso, que no se puede disponer de cálculos sobre las sendas que va a seguir la sociedad en el futuro. Todo es incierto. No hay nada que se pueda predecir con una cierta aproximación plausible.
Aunque la primera edición del libro es de marzo de 2018 sus páginas tratan de temas y asuntos que, con las variaciones adecuadas, están plenamente vigentes en este año 2020.
Perplejidad es la irresolución, confusión o duda acerca de  lo que se debe hacer en algo. Una de las cuestiones que trata el autor del libro es la gestión de la ignorancia o, dicho de otro modo, la forma de tomar decisiones sabiendo que no se puede conocer en su totalidad el conjunto de elementos y aspectos a considerar a la hora de decidirse. Es una condición de la vida misma que no debemos ignorar o pasar por alto.
En este sentido, ya en la parte primera de la obra nos dice Innerarity que: «Tampoco sabemos  muy bien en qué consiste cambiar el mundo ni si somos quienes, en el mejor de los casos, lo cambiamos o si es el mundo el que nos cambia imperceptiblemente». A mi juicio, es el fluir del tiempo lo que nos cambia a todos y al mundo también de una manera inexorable. Con el paso de los años todo se transforma. No cabe duda de que estamos asistiendo a un aumento del azar y la injusticia en la sociedad, porque la masificación en todos los ámbitos propicia que muchas situaciones no se resuelvan satisfactoriamente.
Se entiende perfectamente que Daniel Innerarity escriba: «¿Cómo hacer previsiones cuando no estamos en entornos de normalidad y nada se repite?». Y esto se ha acentuado con la pandemia que en estos meses estamos sufriendo y de la que parece que se va saliendo. Parece obligado pensar en la redistribución de lo riqueza de los Estados, ya que se producen desigualdades crecientes desde una perspectiva económica.
La innovación tecnológica debe estar al servicio del bienestar, puesto que, si esto no se produce, el futuro aumentará todavía más las desigualdades económicas y la injusticia social no desaparecerá.
Indiscutiblemente, se echa de menos en algunos ambientes la capacidad para centrarse en lo objetivo y en la verdad de los hechos.  Estos no deben ser manipulados como ya afirmaba también  Hannah Arendt.
Vivimos en una cultura de lo visual, pero eso no significa que las argumentaciones pierdan valor ya que, al contrario, son más decisivas aún que hace siglos. La función crítica de la filosofía es absolutamente necesaria ante los acontecimientos que está viviendo la  gente en todo el mundo. Es lógico que un pensador de la talla de Chomsky se refiera en sus análisis críticos  ciertas élites que «quieren que no reflexionéis sobre lo que verdaderamente pasa».
Ciertamente, en relación con la revolución de los datos o del  big data Innerarity se muestra cauto y receloso, porque se da perfecta cuenta de los peligros de la falta de teoría que sustente o apoye la interpretación de los mismos. La objetividad en el manejo de los indicadores no siempre es lograda de una manera total. Y esto produce inexactitudes y valoraciones sesgadas e incorrectas.
Conviene poner de relieve que aunque los datos siempre son importantes y poseen un significado interpretable, también es evidente que los análisis cualitativos de la sociedad son fundamentales para poder entender en profundidad los cambios sociales y las cuestiones relativas a los grupos existentes en la sociedad. Por otra parte, también es cierto que la cuantificación es útil para reducir la confusión y el caos de la excesiva información existente diariamente a través de fuentes  y medios muy diversos.
En el ámbito de la política es esencial saber controlar las emociones y los sentimientos y esto es aplicable tanto a los políticos como a los ciudadanos. Ya que como escribe Innerarity «El desconcierto político tiene más  que ver con la incapacidad de reconocer  y gestionar nuestra pasiones que con el orden de los conocimientos». Los modos de vida ya hace unos años que están cambiando. A partir de este año 2020 los cambios van a ser de mayor profundidad todavía. Y esto mismo también va a afectar a la política en todos los aspectos.

jueves, 21 de mayo de 2020

JULIÁN MARÍAS



Uno de los grandes filósofos españoles es Julián Marías. No solo por su magisterio como profesor,  sino también por su labor de conferenciante y escritor. Su producción filosófica es muy abundante. También fue un ávido lector que leyó más de 36.000 libros durante su vida.
Fue discípulo y amigo de Ortega y Gasset y formó parte de la Escuela de Madrid  de filosofía junto con Xavier Zubiri, José Gaos y Manuel García Morente. Fundó junto con Ortega  en 1948 el Instituto de Humanidades en Madrid. Nació  en Valladolid en 1914 y falleció en Madrid el año 2005. Recibió numerosas distinciones: Premio Princesa de Asturias de  Comunicación y Humanidades  en 1996, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Gran Cruz  de la Orden Civil de Alfonso X el  Sabio en 1978, etcétera.
Fue un destacado  conferenciante en numerosos países  de Europa y América y profesor en varias universidades de Estados Unidos. También colaboró en diversos periódicos con artículos. En cuanto a su pensamiento cabe decir que la filosofía forma parte de la vida y  es la que nos ayuda a saber lo que es la realidad. La filosofía es un saber radical. Y la vida tiene una estructura empírica o experiencial, en comunicación con los otros.  El hombre para Marías  es «una realidad radicada que descubro en mi vida, como las demás».
Escribió numerosas obras de filosofía. Además a través de las grabaciones en vídeo de sus lecciones y conferencias podemos aprovecharnos hoy en día también de sus enseñanzas. Aunque la fuente primordial son sus tratados y artículos.
En su libro La felicidad humana de 1989 explicita sus concepciones sobre los múltiples y diversos aspectos de lo que se entiende por bienestar o dicha. A lo largo de  385 páginas Marías detalla numerosas variaciones de los sentidos e interpretaciones de la felicidad en conexión con el mundo moderno, con los proyectos humanos, y también con análisis históricos y antropológicos. Respecto al sentido de la vida escribe que «si se omite la pregunta o no se encuentra la respuesta, no es posible la felicidad; el sentido no se identifica con la felicidad, pero es condición de ella».
La temporalidad y el azar forman parte esencial de la existencia humana lo que no significa que el esfuerzo perseverante no sea fundamental para alcanzar las metas que pueden fijarse en los proyectos individuales. Escribe Marías que «El hombre se juega la vida a trozos: cuando ejecuta una acción, cuando dedica su tiempo a algo, se está jugando la vida fragmentariamente». Aunque esto tiene también sus matices, ya que siempre se puede rectificar en el curso de la vida y orientarla de muy diferentes maneras en función de sentimientos y emociones y también desde una cierta prudencia.
La felicidad puede interpretarse y entenderse de muchos modos. La búsqueda de los placeres es una de las tareas de la vida. Pero, es cierto que no lo es todo ya que como dice Julián Marías «El placer es instantáneo, y queremos perpetuarlo, le pedimos eternidad, como decía  Nietzsche, quisiéramos eternizar el momento  de placer, pero pasa». De todos modos, también es reconocible la estabilidad relativa de la existencia.  No hay nada permanente excepto el transcurso del propio tiempo. 
De todas maneras, Julián Marías aunque parte de un cierto optimismo antropológico es consciente de  la fragilidad de la existencia, ya que es verdad que el núcleo de la misma vida es inseguridad e inquietud por causa de las circunstancias y de muchas vicisitudes que no dependen de las propias personas, en muchos casos. Un ejemplo muy claro es la pandemia producida por el coronavirus que ha cambiado radicalmente las formas de vivir en el  planeta.
Se comprende que Marías diga que «En definitiva, podríamos decir que la felicidad  es aquello a lo que se dice sí, aquello que sentimos como nuestra inexorable realidad». En efecto, cada persona tiene que encontrar su peculiar modo de ser feliz y como también decía Bauman no existen fórmulas universales para ser felices, ya que es una cuestión muy personal y que depende de los gustos y caracteres de las personas. Si bien, el mismo Julián Marías reconoce el valor de la inteligencia emocional para descubrir lo que nos puede hacer más felices. Algo que está unido a la capacidad de proyectar consustancial a los seres humanos,  puesto que es uno de los rasgos definitorios de los sujetos junto con su libertad en todos los sentidos imaginables.


MASCARILLA OBLIGATORIA