jueves, 30 de abril de 2020

PRECIOS AL ALZA



De nada sirvió la subida de los pensionistas, ya que unos mueren por el Covid-19 y otros se mueren de hambre por la subida de los precios de los alimentos de primera necesidad. El precio de  algunos alimentos sube  hasta un 46%.  Y una parte de los supermercados eliminan las ofertas.
Que hayan subido los costes como argumentan las direcciones de las grandes superficies y no el margen o porcentaje de beneficio es algo que, en mi opinión, tiene que ser investigado por el Gobierno central.
En todo caso, es absolutamente necesario que se controlen de una manera minuciosa y rigurosa todos los precios de los alimentos básicos, con el fin de asegurar que los precios se mantengan estables o que, al menos, no suban de manera desproporcionada.
En definitiva, que se redoblen los esfuerzos para impedir subidas abusivas, ya que la ley de la oferta y la demanda no lo permite todo. Y todo esto sin hablar del desabastecimiento de productos alimenticios y sanitarios  en el mercado.
En algunos tipos de fruta el precio excesivo no es de recibo. Se deberían poner en marcha medidas para ajustar los precios dentro de unos parámetros menores. Si esto no se hace no es descartable que la pérdida del poder adquisitivo, durante las  próximas semanas  y meses, de una considerable   parte de la ciudadanía lleve al desastre del hambre a muchas personas.
Y no sirve de nada negar la realidad de lo que está sucediendo. Que los supermercados tengan que poner a la venta productos más caros al no haber disponibilidad de otras mercancías con un precio más bajo, los perjudicados son los compradores.
La cuestión de los márgenes de los intermediarios y la regulación a la que deben estar sujetos  debe servir para que los precios de los alimentos se mantengan en ciertos límites razonables que supongan una clara estabilidad o unas subidas mínimas porcentualmente, por ejemplo, de 0,5% o de 1% durante seis meses o un año.
El INE detalla que los precios de los alimentos frescos se han encarecido el 6,9%. Si el repunte anual de los precios con los datos de marzo es del 4% anual frente al 2,5% del año 2019 y sabiendo que restan semanas y meses complicados por la devastación económica que está produciendo el coronavirus parece que  la situación del  presente y de lo que se avecina en el futuro no es para saltar de alegría.
El Gobierno tiene que tomar más medidas precisamente para controlar los precios. En alimentación es especialmente necesario. Y, sobre todo, evitar o impedir los precios abusivos a través de eficaces sistemas de inspección de todas las empresas y también de las cadenas de distribución. Lo que se  ha  hecho con el precio máximo de un tipo de  mascarillas en relación con las farmacias  también puede ser extrapolable a  productos básicos en alimentación.
En definitiva, de lo que se trata es de poner freno al caos en los precios por la escasez y los problemas de producción y distribución. Esperemos que en los próximos meses no haya que regresar a las famosas cartillas de racionamiento como en los años cuarenta. Ya existe una emergencia social en algunas zonas de nuestro país. Y los datos oficiales indican claramente una caída del PIB sin precedentes. 
Además, la caída del consumo en España es alarmante puesto que es del 7,5%. Si a esto se añaden las protestas de autónomos a los que no les llegan las ayudas económicas en los tiempos que están fijados legalmente, según dicen, y en cambio tienen que hacer frente a los impuestos  y tasas en tiempo y forma parece que la situación, por desgracia, es caótica en bastantes casos.
Realmente, lo que hace falta es un control y una organización mucho más eficiente por parte del Gobierno para evitar el desorden social y la anarquía generalizada. Porque  los efectos económicos y sociales de la pandemia del coronavirus pueden incrementarse negativamente hasta límites insoportables que pueden causar un estallido social sin precedentes en los próximos meses. El dato de los 40.000 sanitarios contagiados en España da una idea muy clara de los errores que se han producido y la responsabilidad del Gobierno parece evidente.
Y es de esperar que no haya un rebrote por hacer mal el desconfinamiento en los próximos días o semanas y se tenga que volver a estar confinados. Sería lo peor que puede pasar, porque se hundiría con más profundidad la economía nacional y el bienestar general de los españoles podría verse  afectado en mayor o menor medida.


lunes, 27 de abril de 2020

JUNG




Fue uno de los grandes psiquiatras de la Historia y médico, psicólogo y ensayista. Jung nació en Suiza en el año 1875 y murió en el mismo país  en 1961.Afirmó la existencia del inconsciente colectivo que es previo al inconsciente individual. Analizó la personalidad y también conceptualizó la introversión y la extroversión.
Jung se interesó mucho por la filosofía. Leyó con gran interés los tratados de Kant y de otros filósofos. Se interesó por la mitología y las religiones y por otras numerosas cuestiones y materias. Fue, sin duda, uno de los mejores representantes de la psicología analítica y transpersonal.
Buscó el entendimiento de los entresijos y complejidades de la mente. Y también, simultáneamente, se observa junto al rigor conceptual un deseo de querer ir en la vida hacia el misterio de la misma o de lo incomprensible o divino  en lo que estamos inmersos.
Según este gran psicoterapeuta existe un inconsciente personal en el que permanecen los conflictos  de las vivencias de los sujetos en forma de complejos. De todas maneras, la construcción de la identidad hace que las situaciones y los problemas se resuelvan, ya que la mente va cambiando y las interpretaciones de la misma también evolucionan.
La comprensión del inconsciente es posible, según Jung, a través de los sueños y las expresiones artísticas. Lo simbólico y lo espiritual son dimensiones a tener en cuenta en los análisis de la mente humana, sin perjuicio de la utilización de métodos rigurosos y científicos para el estudio e investigación de los procesos mentales. También practicó la psicología experimental.   
Como escribe Jung: «Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar el alma humana sea apenas otra alma humana». Indudablemente, los procesos conscientes no son continuos de forma absoluta. De hecho, como afirma Jung la consciencia es intermitente y discontinua.
Durante la noche las personas mientras duermen están inconscientes  e incluso está comprobado que durante el día hay horas en las que los individuos no son conscientes más que a medias o en una tercera parte.  Algo también  explicado por Jung: «En el fondo son pocos los momentos en los que se es realmente consciente, en los que la conciencia alcanza un cierto nivel y una cierta intensidad». 
Frente a esta dispersión relativa de la vida de la consciencia aparece la continuidad estable de la actividad inconsciente señala Jung. Pero existe algo asombroso y que no percibimos conscientemente y es que mientras hablamos, escuchamos o leemos sigue funcionando nuestro inconsciente. Se pueden establecer tres tipos de contenidos inconscientes desde la perspectiva de Jung: asequibles, mediatamente asequibles e inasequibles.  Ciertamente, en la vida cotidiana las personas realizan una multitud de cosas sin prestar atención, casi de modo mecánico.
En cambio, en relación con los contenidos mediatamente asequibles  son una especie de recuerdos o evocaciones. Por ejemplo, los olores pueden suscitar recuerdos y también las imágenes.
La infancia, de modo general, en la edad adulta  es difícil de recordar con muchos detalles ya que forma parte de lo retenido en los contenidos inconscientes inasequibles. Como escribe Jung: «la infancia está cubierta por una densa oscuridad». La conciencia y el inconsciente son dos territorios complementarios y que son investigados por la psicología y la psiquiatría.
Ya el mismo Kant pensaba que el inconsciente es la mitad del mundo que existe en las profundidades de la mente y que concuerda perfectamente con las teorías del sabio suizo. Como indica Jung: «La conciencia es una especie de órgano de percepción y de orientación dirigido, en primer lugar, hacia el medio ambiente». En este sentido, la labor de terapeuta  y los libros de este psiquiatra y pensador buscan que los sujetos avancen por la vida de una manera enriquecedora y creadora.  Destaca también el valor del contacto humano y de la esperanza y el optimismo. 
No cabe duda de que el talento surge, en gran parte, del esfuerzo. La vida es, en sí misma, problema. Ya que como dice Jung: «Nadie, siempre y cuando se mueva entre las corrientes caóticas de la vida, está sin problemas». Ya lo afirmó también el filósofo José Ortega y Gasset con su raciovitalismo.
Mirar a los sentimientos y emociones es el camino que aclara la vida por vivir. La importancia de la acción es máxima y nos impulsa a actuar para sacar lo mejor de nosotros mismos. Esto está presente en los planteamientos de Jung. La vida es una gran aventura para cada individuo hasta el último día de la existencia, con ilusión y con objetivos, como si fuera a vivir varios siglos y esto nos lo dice el inconsciente.