Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
martes, 19 de noviembre de 2019
lunes, 18 de noviembre de 2019
ESPERANZA Y CONOCIMIENTO
En el libro de Richard
Rorty titulado ¿Esperanza o conocimiento? se plantean numerosas cuestiones
sobre el pragmatismo filosófico.
Es cierto que en el
lenguaje cotidiano se puede pensar que el pragmatismo es, en realidad,
expresión de realismo, aunque ambas corrientes filosóficas sean diferenciables
claramente.
La búsqueda de la
eficacia o del interés es algo positivo en sí mismo y desde la perspectiva
pragmatista es lo fundamental. Parece que se relativiza el valor de la verdad o
de una moral universalista si se sigue la senda del pragmatismo. Esto lo señala
Rorty y está de acuerdo con ello. Escribe Rorty que es necesario «crear nuevos modos de
ser y una nueva tierra para que la
habiten sus nuevos humanos».
Parece que ya desde el siglo XX y también actualmente en el XXI el
cambio civilizatorio, social y cultural es tan acelerado que están surgiendo
nuevas maneras de entender la realidad y el mundo.
El valor del contexto
social y de las diversas mentalidades existentes parece que están condicionando
o determinando los valores en los que se mueve la gente. El pasado, tal vez,
está perdiendo prestigio y solidez en relación con las nuevas generaciones o
con una parte de las mismas para ser más exacto.
La cuestión de la
verdad en el conocimiento cada vez es puesta más en cuestión, ya que se piensa
en el contexto de justificación social de cara a su interpretación y validación
general. Se comprende que Rorty escriba que «Algunos, como Peirce, James y Putnam han dicho que podemos retener un sentido absoluto de
“verdadero” identificándolo con la “justificación en la situación ideal”.
También se puede
pensar que la asertibilidad garantizada que propone Dewey es el fundamento de
lo que se entiende por verdad desde el campo de la filosofía, al menos tal como
lo considera este filósofo norteamericano.
Pensar que como
sostiene Rorty que la verdad depende del proceso de justificación de las creencias
ante una audiencia es muy peligroso. Porque la razón en sí y las verdades
objetivables no pueden depender de los intereses o de los estilos vitales de
las personas.
Lo que sí es
beneficioso es la contrastación y discusión acerca de creencias e ideas, pero
con argumentaciones sólidas. No cabe duda de que la intersubjetividad y la
fuerza de las normas sociales influye en los sujetos, pero la lógica y la
argumentación coherente son primordiales y no se deben obviar.
Por ejemplo, el mismo
Richard Rorty piensa que tiene sentido esperar que se forme una comunidad
mundial en el siglo XXII. Lo que parece imposible para muchos pensadores, pero,
en realidad, lo ignoramos. El futuro es impredecible, ya que intervienen
infinidad de variables que no podemos conocer en su totalidad.
Nosotros aunque
descendemos de los reptiles vivimos con mucha mayor libertad y variedad, algo
reconocido por el mismo Darwin. Rorty considera que «Los pragmatistas pensamos que el progreso
moral es como coser una manta elaborada y polícroma, más que tener una visión
más clara de algo verdadero y profundo». Discrepo, porque no es incompatible lo
verdadero con unas actitudes éticas racionales pero hasta cierto punto
flexibles en función de las circunstancias vitales y sociales existentes.
La ética es propia de la razón o de la racionalidad
como pensaba Kant. Entiendo que para los pragmatistas sea más concorde con sus
planteamientos el emotivismo moral de Hume que el rigorismo formal de la moral
kantiana. El sentimiento es más flexible que el deber por el deber, y encaja
mejor con el utilitarismo del filósofo escocés.
Una ética o filosofía
del sentido común no puede dejar de lado la razón para la realización de los
deseos de los hombres a costa de cualquier cosa. Es preciso un cierto nivel de
prudencia para buscar la felicidad y el bienestar tanto individual como social.
Los valores éticos son
un claro ejemplo de que la solidaridad, la justicia, la bondad, la empatía y la
compasión no son la expresión de un pragmatismo individual, pero son
absolutamente imprescindibles en el mundo en el que vivimos asolado por grandes
injusticias de todo tipo.
La violencia, la
agresividad y los odios son la manifestación de la intolerancia que, por
desgracia, está presente en bastantes países del mundo. Las éticas
universalistas basadas en la razón son un dique de contención contra el
fanatismo y la injusticia en nuestro planeta y esto no debe ser olvidado nunca
por nadie.
domingo, 17 de noviembre de 2019
sábado, 16 de noviembre de 2019
viernes, 15 de noviembre de 2019
jueves, 14 de noviembre de 2019
INTELIGENCIA Y AMBIENTE
Ciertamente, la
inteligencia es la capacidad para procesar información. En la teoría de las
inteligencias múltiples del profesor Howard
Gardner ya quedan configurados los ocho tipos de inteligencia que pueden
reconocerse en las personas.
Por supuesto, se
pueden elaborar otras clasificaciones más detalladas o más amplias. En
cualquier caso, la inteligencia lingüística y la lógico-matemática son las
fundamentales en la comprensión del funcionamiento de las mentes o de los intelectos humanos.
Con un mayor
desarrollo del lenguaje y del entendimiento de cuestiones complejas o muy
complicadas es evidente que esto mismo tiene como resultado que el nivel de inteligencia es también más alto.
Se puede pensar que el origen genético de la inteligencia es de un 50%
aproximadamente, según los expertos, y que, por tanto, el ambiente influye
también alrededor de un 50%. Por
supuesto, esto pone de manifiesto que tanto la herencia como el ambiente son
claves en la inteligencia.
Lo que está comprobado
es que el enriquecimiento cultural y estimular aumenta considerablemente la
capacidad intelectual. Se han realizado experiencias y seguimiento de niños en
su proceso de formación en Estados Unidos y en otros países y los resultados
son claros y contundentes. El cociente intelectual aumentó significativamente.
En este sentido, el
conductista Watson llegó a decir que si se encargara de la educación de un niño
tomado al azar de un grupo de doce, sin ninguna duda, sería capaz de formarlo
para que llegara a ser doctor o médico, abogado, artista, comerciante,
etcétera.
El ambiente para
varias escuelas psicológicas tiene un peso decisivo en el desarrollo
psíquico. La psicología cognitiva y también
la evolutiva saben que es así. Se puede entender la inteligencia como un
conjunto de habilidades que resuelven
distintos tipos de problemas.
Los talentos de las
personas pueden ser variados y los estilos intelectuales también lo son. Como
también señala Isabel Infante aunque es imprescindible la inteligencia también
lo es la perseverancia y la tenacidad, algo propio de los científicos,
filósofos, eruditos, escritores, inventores y artistas. Por supuesto, la
admiración ante lo que nos rodea y el deseo de saber siguen presentes en los
seres humanos desde antes de los tiempos de Aristóteles.
Los que sostienen las
tesis ambientalistas de la inteligencia se dan cuenta del inmenso potencial que
existe en el desarrollo o aumento de la inteligencia en sus distintos tipos o
formas.
Está demostrado que la
abundancia o riqueza de contenidos culturales puestos a disposición de los
niños favorece su desarrollo intelectual en gran medida. En clases sociales
desfavorecidas se ha comprobado que aparecen mayores dificultades en los
procesos de abstracción y en el paso de lo concreto a lo abstracto.
En todo caso, lo que
es indudable es que con la lectura y la escritura y también con los juegos y
con otras actividades de aprendizaje se potencia la inteligencia. Al final, la
clave es la constancia. Un experto en algún saber, disciplina, técnica o arte
lo suele conseguir con unas 10.000 horas de formación. Los talentos se
desarrollan con muchas horas de práctica
o de trabajo y esfuerzo. Esto es
aplicable también a otros ámbitos.
Por ejemplo, la
adquisición de un mayor o más amplio dominio del lenguaje escrito y hablado se
logra con la lectura. Al escribir se piensa y se desarrollan habilidades
creativas, analíticas y de combinación
que son muy útiles desde una perspectiva
intelectual.
La formación se basa
también en la experiencia. La cantidad
de horas empleadas en labores de formación y lectura o de creación aumentan la inteligencia y la
sensibilidad asociada a la misma. Amplifican el intelecto y lo dotan de una
finura extraordinaria.
Otra cuestión
diferente es la valoración que se da a la inteligencia y la sensibilidad en la
sociedad digital y de la imagen en la que vivimos, en la que lo efímero,
exagerado, espectacular, extravagante, llamativo y superficial es lo que tiene
éxito comercial. En definitiva, lo que simplemente estimula los sentidos sin
más. Sin pensar.
Es preciso decir que
lo profundo tiene un gran valor. Y que se pueden desarrollar los talentos de las personas. Y que el talento es inteligencia, sin ninguna
duda. Debe ser más valorada y reconocida
la expresión del talento en nuestra sociedad. O la sociedad seguirá, en parte,
instalada en la diversión por la diversión, sin más. Y el talento también es
divertido, ya que se es libre, crítico y
autónomo creando contenidos culturales.
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