jueves, 27 de junio de 2019

ESCÉPTICOS GRIEGOS




No cabe duda de que Víctor Brochard es un filósofo francés que en su libro Los escépticos griegos elabora unas explicaciones muy bien desarrolladas de los antecedentes del escepticismo y también de las principales contribuciones filosóficas de Pirrón, Enesidemo, Menódoto, Sexto Empírico y otros.
Pirrón nació en el año 365 a. de J. C. El pensamiento de Demócrito que era uno de los creadores del atomismo materialista influyó fuertemente en los planteamientos filosóficos  de Pirrón. Como escribe Brochard «En compañía de Anaxarco, Pirrón siguió a Alejandro en el Asia». Al morir Alejandro Magno el filósofo regresó a Grecia y murió hacia el año 275 a. C. Su vida fue sencilla y logró el respeto y la estimación de sus conciudadanos.
Es indiscutible que Pirrón no inventó la duda sistemática, ya que Anaxarco y otros pensadores insistieron en el gran valor de dudar de todo y fundamentalmente de la verdad de los conocimientos. La suspensión del juicio no fue aplicada  por Aristóteles. Porque la ciencia natural del Estagirita busca la certeza y la precisión. Y las clasificaciones de especies animales así como la lógica y otras disciplinas se fundamentan en la verdad y en la validez.
Tanto Platón como Aristóteles querían conocer con rigor la realidad y las ideas y conceptos y el saber era el objeto de sus esfuerzos cognoscitivos y de sus procesos de investigación. Y esto sucedía con otros muchos pensadores anteriores y coetáneos.
Los discípulos de Pirrón buscaban siempre la verdad, pero no la encontraban y alcanzaban la incertidumbre propia de las cuestiones aporéticas. Como escribe Brochard «Atenerse al sentido común  y obrar como los demás: he aquí la regla que después de Pirrón, han adoptado todos los escépticos».
Enesidemo pretendía derribar el dogmatismo con la dialéctica y valoraba en alto grado la observación y la experiencia. Es una actitud, en cierto modo, empirista. El libro de Victor Brochard es un tratado magnífico que a lo largo de 501 páginas explica numerosas cuestiones acerca de la historia de las teorías escépticas a lo largo de la Antigüedad.
Brochard fue un filósofo e historiador de la filosofía francés que nació en 1848 y falleció en 1907 en París. Los escépticos indagaban. Buscaban también la tranquilidad del alma o de la mente. Por tanto, entendían la felicidad como ataraxia.
Para el escepticismo antiguo el conocimiento no era posible y la causa es que la debilidad de las sensaciones y los razonamientos nos impiden conocer realmente. Este planteamiento es una exageración. Una cosa es que pueda haber momentos en que los sentidos nos engañen, por distintos motivos y otra muy diferente es que se intente negar la realidad indudable de lo que se conoce.
Que el sabio sea imperturbable ante lo que le rodea puede parecer adecuado, pero con muchos matices. Se puede conocer la realidad. En cambio Pirrón pensaba que no. Si  bien la percepción no siempre es perfecta esto mismo no presupone que no percibamos lo que sucede y el mundo en el que vivimos de un modo válido y contrastable intersubjetivamente. Los sentidos nos dan certeza, si se utilizan bien. Los errores en lo percibido son corregibles y de esta manera se llega a conocimientos e informaciones ciertas.
La lógica aristotélica y la concepción de la ciencia que sostuvo el creador del Liceo  se opone totalmente a los planteamientos escépticos, ya que la ciencia rigurosa no se mantiene en la duda continua y sin término.
Otra cuestión diferente es que los hombres de ciencia sean precavidos, prudentes y cautelosos en la elaboración de sus hipótesis y teorías. En este sentido, es indudable que un cierto nivel de escepticismo es positivo para no creer cualquier cosa.
El examen minucioso y reflexivo de los pros y contras de cualquier cuestión, por ejemplo, es un buen sistema para no equivocarse en las decisiones y en otros asuntos que competen al avance de la ciencia y  la cultura. El análisis es una operación de la inteligencia que pretende la eliminación de la confusión y la ambigüedad en los procesos del conocimiento.
Las dudas están bien y pueden evitar las actitudes dogmáticas e intransigentes. Son una muestra de la agudeza del entendimiento y de la capacidad analítica de la mente. Las ciencias no pueden estar flotando en las dudas, porque se basan en la verdad, la objetividad y la verificación. Precisión certeza y  rigor son fundamentales en el saber científico.





ESCÉPTICOS GRIEGOS

martes, 25 de junio de 2019

PARADIGMA CIENTÍFICO




Con su libro La estructura de las revoluciones científicas Kuhn cambió la historia de la ciencia para siempre.  Es verdad que los planteamientos del falsacionismo  de Popper,  aunque solucionen numerosos problemas del inductivismo, no representan el funcionamiento característico y habitual de la ciencia.
En efecto, es indudable que la falsación a través de un experimento no niega la aceptación de ciertas afirmaciones científicas. La complejidad de las teorías científicas en las diversos campos de conocimiento de las diferentes ciencias es tan enorme y las variaciones y matices definibles tan numerosos que es entendible que suceda esto.
Además, es evidente para la comunidad científica que las anomalías que surgen en la ciencia son explicables en numerosas ocasiones con la ayuda de otras teorías complementarias  o con otras cosmovisiones teóricas. Se comprende que Thomas Kuhn  introdujera el concepto de paradigma científico para superar  el falsacionismo popperiano, o, al menos, poner en cuestión su aplicación infalible en todos los casos, por las razones anteriormente mencionadas.
Se puede afirmar que la visión del mundo o de la realidad en un mismo momento histórico es compartida, de modo aproximado, por los científicos  y esto es positivo para el desarrollo de la ciencia y también facilita los arduos procesos de investigación.
En la ciencia normal es indiscutible que se producen nuevos conocimientos  y los resultados de las investigaciones construyen un progreso que ya en el siglo XXI es acelerado en varios campos del conocimiento.
En la Antigüedad la cosmovisión geocéntrica de Aristóteles que suponía una interpretación  finalista o teleológica del universo fue la que se mantuvo vigente también durante la Edad Media. No cabe duda de que el heliocentrismo de Copérnico fue una especie de aldabonazo en las mentes de Galileo, Campanella y otros  y produjo un cambio de  mentalidad y la afirmación de una nueva cosmología o paradigma.
La revolución científica es la expresión de una serie de transformaciones en la física, la astronomía y la matemática que conforman un nuevo mundo de la ciencia y del saber. Es la entrada en la Modernidad a todos los efectos.
Escribe Kuhn en el prefacio a La estructura de las revoluciones científicas: «Resultó para mí una sorpresa total el que ese contacto con teorías prácticas científicas antiguas  socavara radicalmente  algunos de mis conceptos básicos sobre la naturaleza  de la ciencia y las razones que existían para su éxito específico». Es cierto que es fundamental el estudio, análisis e interpretación de la historia de las distintas ciencias, si se quiere profundizar de un manera consistente y racional en las causas de los avances científicos y en las transformaciones producidas también en los procedimientos y en los métodos para conocer e investigar.
La formación de Kuhn  y sus intereses académicos fueron amplios y a la vez pusieron de manifiesto  una erudición admirable. En relación con esto escribe Kuhn: «Uno de mis colegas me animó a que leyera  escritos sobre psicología de la percepción, sobre todo los psicólogos de la Gestalt; otro me presentó las especulaciones  de B. L. Whorf acerca del efecto del lenguaje sobre la visión del mundo y  Quine me presentó  los problemas filosóficos relativos  a la distinción analítico sintética».
Curiosamente, Kuhn es consciente de que los científicos naturales llegan a estar más de acuerdo en los métodos que las comunidades de científicos sociales. Las ciencias sociales son más interpretativas y es entendible que surjan muchas más controversias, discusiones y polémicas en el ámbito de la sociología, la psicología y la historia que en la física, la matemática o la medicina.
Niega que la ciencia sea una simple acumulación de observaciones y conocimientos y que progrese de esta manera. Los cambios en las ciencias están causados por los nuevos paradigmas que son más explicativos que los anteriores. La reinvención de teorías, si es preciso, es una tarea que suele ser costosa y larga pero necesaria en algunos ámbitos teóricos.
El punto de vista del observador y los factores personales e históricos son importantes en el desarrollo de la ciencia y deben ser analizados también. El contexto histórico, social y cultural aporta claves interpretativas que son consideradas por los historiadores y filósofos de la ciencia.
A través de más de trescientas páginas Kuhn nos explica  en los capítulos de su libro la naturaleza y  necesidad de las revoluciones científicas y otras muchas cuestiones. La objetividad científica se manifiesta en la cuantificación y la capacidad explicativa.