Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
domingo, 30 de junio de 2019
sábado, 29 de junio de 2019
jueves, 27 de junio de 2019
ESCÉPTICOS GRIEGOS
No cabe duda de que
Víctor Brochard es un filósofo francés que en su libro Los escépticos griegos
elabora unas explicaciones muy bien desarrolladas de los antecedentes del
escepticismo y también de las principales contribuciones filosóficas de Pirrón,
Enesidemo, Menódoto, Sexto Empírico y otros.
Pirrón nació en el año
365 a. de J. C. El pensamiento de Demócrito que era uno de los creadores del
atomismo materialista influyó fuertemente en los planteamientos filosóficos de Pirrón. Como escribe Brochard «En compañía de Anaxarco, Pirrón siguió a Alejandro en el Asia». Al morir Alejandro Magno el filósofo regresó a Grecia y
murió hacia el año 275 a. C. Su vida fue sencilla y logró el respeto y la
estimación de sus conciudadanos.
Es indiscutible que
Pirrón no inventó la duda sistemática, ya que Anaxarco y otros pensadores
insistieron en el gran valor de dudar de todo y fundamentalmente de la verdad
de los conocimientos. La suspensión del juicio no fue aplicada por Aristóteles. Porque la ciencia natural
del Estagirita busca la certeza y la precisión. Y las clasificaciones de
especies animales así como la lógica y otras disciplinas se fundamentan en la
verdad y en la validez.
Tanto Platón como
Aristóteles querían conocer con rigor la realidad y las ideas y conceptos y el
saber era el objeto de sus esfuerzos cognoscitivos y de sus procesos de
investigación. Y esto sucedía con otros muchos pensadores anteriores y
coetáneos.
Los discípulos de
Pirrón buscaban siempre la verdad, pero no la encontraban y alcanzaban la
incertidumbre propia de las cuestiones aporéticas. Como escribe Brochard «Atenerse al sentido común
y obrar como los demás: he aquí la regla que después de Pirrón, han
adoptado todos los escépticos».
Enesidemo pretendía
derribar el dogmatismo con la dialéctica y valoraba en alto grado la
observación y la experiencia. Es una actitud, en cierto modo, empirista. El
libro de Victor Brochard es un tratado magnífico que a lo largo de 501 páginas
explica numerosas cuestiones acerca de la historia de las teorías escépticas a
lo largo de la Antigüedad.
Brochard fue un
filósofo e historiador de la filosofía francés que nació en 1848 y falleció en
1907 en París. Los escépticos indagaban. Buscaban también la tranquilidad del
alma o de la mente. Por tanto, entendían la felicidad como ataraxia.
Para el escepticismo
antiguo el conocimiento no era posible y la causa es que la debilidad de las
sensaciones y los razonamientos nos impiden conocer realmente. Este planteamiento
es una exageración. Una cosa es que pueda haber momentos en que los sentidos
nos engañen, por distintos motivos y otra muy diferente es que se intente negar
la realidad indudable de lo que se conoce.
Que el sabio sea
imperturbable ante lo que le rodea puede parecer adecuado, pero con muchos
matices. Se puede conocer la realidad. En cambio Pirrón pensaba que no. Si bien la percepción no siempre es perfecta
esto mismo no presupone que no percibamos lo que sucede y el mundo en el que
vivimos de un modo válido y contrastable intersubjetivamente. Los sentidos nos
dan certeza, si se utilizan bien. Los errores en lo percibido son corregibles y
de esta manera se llega a conocimientos e informaciones ciertas.
La lógica aristotélica
y la concepción de la ciencia que sostuvo el creador del Liceo se opone totalmente a los planteamientos
escépticos, ya que la ciencia rigurosa no se mantiene en la duda continua y sin
término.
Otra cuestión
diferente es que los hombres de ciencia sean precavidos, prudentes y cautelosos
en la elaboración de sus hipótesis y teorías. En este sentido, es indudable que
un cierto nivel de escepticismo es positivo para no creer cualquier cosa.
El examen minucioso y
reflexivo de los pros y contras de cualquier cuestión, por ejemplo, es un buen
sistema para no equivocarse en las decisiones y en otros asuntos que competen
al avance de la ciencia y la cultura. El
análisis es una operación de la inteligencia que pretende la eliminación de la
confusión y la ambigüedad en los procesos del conocimiento.
Las dudas están bien y
pueden evitar las actitudes dogmáticas e intransigentes. Son una muestra de la
agudeza del entendimiento y de la capacidad analítica de la mente. Las ciencias
no pueden estar flotando en las dudas, porque se basan en la verdad, la
objetividad y la verificación. Precisión certeza y rigor son fundamentales en el saber
científico.
miércoles, 26 de junio de 2019
martes, 25 de junio de 2019
PARADIGMA CIENTÍFICO
Con su libro La
estructura de las revoluciones científicas Kuhn cambió la historia de la
ciencia para siempre. Es verdad que los
planteamientos del falsacionismo de
Popper, aunque solucionen numerosos
problemas del inductivismo, no representan el funcionamiento característico y
habitual de la ciencia.
En efecto, es
indudable que la falsación a través de un experimento no niega la aceptación de
ciertas afirmaciones científicas. La complejidad de las teorías científicas en
las diversos campos de conocimiento de las diferentes ciencias es tan enorme y
las variaciones y matices definibles tan numerosos que es entendible que suceda
esto.
Además, es evidente
para la comunidad científica que las anomalías que surgen en la ciencia son explicables
en numerosas ocasiones con la ayuda de otras teorías complementarias o con otras cosmovisiones teóricas. Se
comprende que Thomas Kuhn introdujera el
concepto de paradigma científico para superar
el falsacionismo popperiano, o, al menos, poner en cuestión su
aplicación infalible en todos los casos, por las razones anteriormente
mencionadas.
Se puede afirmar que
la visión del mundo o de la realidad en un mismo momento histórico es
compartida, de modo aproximado, por los científicos y esto es positivo para el desarrollo de la
ciencia y también facilita los arduos procesos de investigación.
En la ciencia normal
es indiscutible que se producen nuevos conocimientos y los resultados de las investigaciones
construyen un progreso que ya en el siglo XXI es acelerado en varios campos del
conocimiento.
En la Antigüedad la
cosmovisión geocéntrica de Aristóteles que suponía una interpretación finalista o teleológica del universo fue la
que se mantuvo vigente también durante la Edad Media. No cabe duda de que el
heliocentrismo de Copérnico fue una especie de aldabonazo en las mentes de
Galileo, Campanella y otros y produjo un
cambio de mentalidad y la afirmación de
una nueva cosmología o paradigma.
La revolución
científica es la expresión de una serie de transformaciones en la física, la
astronomía y la matemática que conforman un nuevo mundo de la ciencia y del
saber. Es la entrada en la Modernidad a todos los efectos.
Escribe Kuhn en el
prefacio a La estructura de las revoluciones científicas: «Resultó para mí una sorpresa total el que ese contacto con
teorías prácticas científicas antiguas
socavara radicalmente algunos de
mis conceptos básicos sobre la naturaleza
de la ciencia y las razones que existían para su éxito específico». Es cierto que es fundamental el estudio, análisis e
interpretación de la historia de las distintas ciencias, si se quiere
profundizar de un manera consistente y racional en las causas de los avances
científicos y en las transformaciones producidas también en los procedimientos
y en los métodos para conocer e investigar.
La formación de Kuhn y sus intereses académicos fueron amplios y a
la vez pusieron de manifiesto una
erudición admirable. En relación con esto escribe Kuhn: «Uno de mis colegas me animó a que leyera escritos sobre psicología de la percepción,
sobre todo los psicólogos de la Gestalt; otro me presentó las
especulaciones de B. L. Whorf acerca del
efecto del lenguaje sobre la visión del mundo y
Quine me presentó los problemas
filosóficos relativos a la distinción
analítico sintética».
Curiosamente, Kuhn es
consciente de que los científicos naturales llegan a estar más de acuerdo en
los métodos que las comunidades de científicos sociales. Las ciencias sociales
son más interpretativas y es entendible que surjan muchas más controversias,
discusiones y polémicas en el ámbito de la sociología, la psicología y la
historia que en la física, la matemática o la medicina.
Niega que la ciencia
sea una simple acumulación de observaciones y conocimientos y que progrese de
esta manera. Los cambios en las ciencias están causados por los nuevos
paradigmas que son más explicativos que los anteriores. La reinvención de
teorías, si es preciso, es una tarea que suele ser costosa y larga pero
necesaria en algunos ámbitos teóricos.
El punto de vista del
observador y los factores personales e históricos son importantes en el
desarrollo de la ciencia y deben ser analizados también. El contexto histórico,
social y cultural aporta claves interpretativas que son consideradas por los historiadores
y filósofos de la ciencia.
A través de más de
trescientas páginas Kuhn nos explica en
los capítulos de su libro la naturaleza y
necesidad de las revoluciones científicas y otras muchas cuestiones. La
objetividad científica se manifiesta en la cuantificación y la capacidad
explicativa.
lunes, 24 de junio de 2019
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