Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
domingo, 30 de septiembre de 2018
viernes, 28 de septiembre de 2018
PENSIONES GANADAS A PULSO
No cabe duda de que
las manifestaciones de los jubilados son la expresión de una problemática real.
El miedo a quedarse sin pensión o a que no suba cada año según el IPC.
Lo que no se puede
pretender es que las personas que llegan a la edad de jubilación tengan que
vivir de planes de pensión privados. Por supuesto, los que quieran y puedan
están en su derecho de hacerlo, pero millones de ciudadanos no pueden por
razones económicas muy poderosas.
La Seguridad Social es
una garantía de bienestar y es pública. El acuerdo logrado para mantener el
poder adquisitivo de los mayores por los grupos parlamentarios es la plasmación
de un cambio impulsado en parte por la presión social de la ciudadanía que está
preocupada por el futuro de las jubilaciones. Al menos un porcentaje
considerable de la misma.
Existen unos derechos
que no pueden ser borrados o anulados por motivos económicos o porque sea
necesario resolver un agujero de casi 20.000 millones de euros de la Seguridad
Social.
Si con las
cotizaciones no es suficiente para garantizar el pago de las pensiones después
de que pasen diez años habrá que tomar medidas. Y son posibles y sencillas. La
solución obvia y que ya aplican varios países europeos es subir un dos o tres
por ciento los impuestos, aproximadamente, a los que perciben más ingresos
anualmente en su declaración de la renta.
Se puede argumentar
que no debe haber un esfuerzo intergeneracional desde una perspectiva puramente
egoísta e insolidaria, pero no es el planteamiento ético correcto y apropiado
desde mi análisis y el de otros. Todos llegaremos a ser viejos o mayores y a
todos nos parecerá bien recibir una pensión que nos permita vivir con dignidad
y suficiencia ese periodo de la vida. Está reconocido en nuestra Constitución
española.
Por cierto, aunque el
pacto por la revalorización de las pensiones sea un acuerdo de mínimos me parece que habría que ir precisando más sus
puntos o su contenido para no permanecer en la ambigüedad y en la diversa
interpretación de sus aspectos fundamentales por los partidos políticos. Lo que
es evidente es la necesidad de poner negro sobre blanco la forma exacta en que
se va a realizar esa revalorización para garantizar el mantenimiento del poder
adquisitivo de los pensionistas. Lo demás es secundario, en principio. Habría
que consensuar criterios compartidos.
El derecho a percibir
pensiones es clave por una cuestión de justicia bien entendida. Hace, por ejemplo, doscientos años no había
jubilaciones y las personas tenían que ahorrar para la vejez, si es que
llegaban a la misma. Era una situación incoherente a todas luces, por motivos
fácilmente entendibles. No todos podían ahorrar y otros acumulaban poco dinero
para la parte última de su existencia. Lo que daba lugar a situaciones
tremendas.
Un gran filósofo
alemán como Kant que murió en el año 1804 ahorró para su vejez de un modo muy
prudente, pero era profesor de Universidad y se lo podía permitir, pero otra
mucha gente de su tiempo no podía hacerlo. Posteriormente en el último tercio
del siglo XIX y en el siglo XX se fue universalizando la prestación de
jubilación en el mundo.
Uno de los impulsores
fue el canciller Bismarck en Alemania en el año 1889, ya que creó un sistema de
pensiones público que fue el modelo principal que siguieron otros países.
Aunque es cierto que la esperanza de vida era de 35 años para los ciudadanos
alemanes y de 38 para las alemanas y la edad de jubilación era a los 70 años.
Por tanto, llegaban a percibir las pensiones las clases altas sobre todo a finales del siglo XIX.
Actualmente las cosas
han cambiado enormemente, pero también la sociedad del conocimiento y la era
digital en la que estamos hace que la producción de bienes o de riqueza sea
muchísimo mayor en pleno siglo XXI.
En consecuencia,
aunque la esperanza de vida y la longevidad hayan subido mucho esto no es algo
que impida la resolución de la financiación y la sostenibilidad del sistema de
pensiones de España, ni de ningún país desarrollado.
Se trata de aplicar
una subida de impuestos moderada a las empresas y ciudadanos que por sus
elevados ingresos puedan colaborar para
sumar más fondos a los ya existentes a través de las cotizaciones. Y si con
esto no es suficiente se podría hacer una muy pequeña subida de impuestos a
otros sectores de la población. La solidaridad es un valor ético esencial y
crucial.
jueves, 27 de septiembre de 2018
miércoles, 26 de septiembre de 2018
martes, 25 de septiembre de 2018
MÁS MEDIDAS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
Que en un par de días
haya cuatro asesinatos por violencia machista indica que se debe proteger más a
las mujeres y a los menores. Cuarenta muertos por violencia de género en lo que
va de 2018 es una cifra aterradora.
Ante una denuncia por
maltrato o violencia se debería actuar sin contemplaciones y dar protección a
la persona afectada. Y, si es necesario,
ofrecer toda la ayuda precisa de psicólogos para que, por miedo o temor, las
víctimas no dejen de declarar la verdad
acerca de lo que están pasando.
De este modo, se
garantizaría una más eficaz protección para evitar esta sangría continua de
vidas humanas inocentes. Mayor cantidad
de pulseras electrónicas de aviso y de móviles con sistemas de auxilio o botón
de pánico y otra serie de medidas similares ante una denuncia que responda a la realidad sería lo adecuado. Me parece
que bajaría el número de mujeres y menores asesinados con armas blancas o de
fuego.
Por lo que se observa,
a pesar de las campañas televisivas de lucha contra la violencia y el maltrato,
está claro que los violentos siguen siéndolo y haciendo de las suyas.
Igual sería positivo
que aumentara el número de policías o de Guardias Civiles que se dedicaran a la
tarea de evitar la violencia contra las mujeres, si esto fuera posible. En
cualquier caso, existe la posibilidad abierta de incrementar mucho las medidas
de control y de protección ante la petición argumentada y razonada de mujeres
que han sido maltratadas, por ejemplo, tras un divorcio o ruptura de relación
sentimental. Porque suele ser una de las situaciones o procesos desencadenantes
de las conductas violentas contra la integridad de las personas. No se pueden
consentir las amenazas de ningún tipo y tampoco las agresiones físicas o
verbales. Son actos denunciables ante las fuerzas de seguridad o la justicia.
Parece ser que las órdenes de alejamiento o medidas
similares pueden ser efectivas en muchos casos, pero pueden ser complementadas
con otros procedimientos de vigilancia o protección más sofisticados.
Igual antes de casarse
puede ser adecuado que los contrayentes realizaran un test de personalidad o
una prueba psicotécnica que detecte actitudes violentas o un machismo que puede
conducir a agresiones en el futuro de la
vida de la pareja. Puede parecer muy exagerado y descabellado, pero igual se
evitaban asesinatos machistas.
También es cierto que
en la educación se está insistiendo en el respeto a todos y en los valores
éticos de la paz, la tolerancia y la bondad, pero parece que no da mucho
resultado en un cierto número de personas. Y las mujeres parece que están
indefensas ante maridos o parejas violentas. No es así, porque la ley las
ampara, pero para las que mueren asesinadas es evidente que la protección no ha
sido suficiente.
Indudablemente, la
seguridad absoluta no es posible, pero se pueden poner más medios humanos y
mayor cantidad de dispositivos electrónicos que avisen para que haya más protección
y la policía pueda reaccionar antes para evitar asesinatos de mujeres o niños.
Considero que una de
las claves para proteger más a las mujeres que lo necesiten es que ante el
primer indicio o prueba clara de violencia, maltrato o abuso actuar de inmediato
y apoyar psicológicamente a las víctimas. Se pueden crear protocolos de
actuación renovados y que sean más eficaces que los actualmente existentes.
Existe también el
ensayo y error. Por un exceso de seguridad o de medidas de protección no se
producen consecuencias desastrosas o muy negativas. En cambio, sin medidas o
tardías e insuficientes, el resultado puede ser irremediable, por desgracia. Y
esto sin culpabilizar a nadie, pero creo que es la realidad.
Puedo pensar y creer
que se hace lo que se puede, pero es necesario hacer mucho más para
proteger a las mujeres que lo precisan y
son, quizás, muchas más de lo que parece, porque por miedo no se denuncia en
numerosas situaciones.
También la sociedad
debe colaborar más para denunciar a los
violentos, si observa su conducta agresiva. Está muy bien lamentar los
asesinatos de mujeres, pero se necesitan nuevas medidas normativas y
policiales. También los voluntarios de diversas organizaciones no
gubernamentales podrían, tal vez, realizar una labor de protección y
asistencia y en contra del machismo y de
la violencia.
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