miércoles, 9 de diciembre de 2020

SOLUCIÓN: LA VACUNA









La lucha contra el coronavirus va ser más poderosa y eficaz, ya que han llegado las vacunas. De poco sirve que un porcentaje reducido de la población se la ponga. Seguirá habiendo muchos contagios. Si la mitad de la población no se vacuna estaremos haciendo las cosas a medias.

En el Reino Unido ya han empezado la campaña de vacunación esta semana con las personas mayores y de riesgo y es algo que llevará unos meses. El resto de personas que son decenas de millones tendrán que esperar y se supone que a lo largo del año 2021 se les administren las dos dosis de la vacuna o incluso durante 2022.

Los que en España o en otros países de Europa o del resto del mundo tienen miedo a vacunarse no se dan cuenta de que es el mejor remedio para poner contra la pared al covid-19.  Si queremos cambiar y volver a la vida normal de antes del inicio de la pandemia no queda otra solución que una vacunación masiva. Lo demás es poner parches que, en realidad, sirven de poco.

Pensar en esperar  a que se la pongan los demás a ver qué pasa es una actitud nada solidaria e irracional. Ya que las pruebas realizadas con las vacunas aprobadas, con decenas de miles de voluntarios acreditan sobradamente su eficacia y seguridad. A corto y medio plazo no causan  graves problemas de salud. Si hay leves efectos secundarios, en algunos casos, no suponen una razón para no ponérselas desde un planteamiento lógico.

Los potenciales efectos negativos a largo plazo de las vacunas son simples suposiciones o hipótesis. No sabemos lo que pasará dentro de diez o veinte años, pero es pensable que no provocarán ningún tipo de cáncer, por ejemplo.

Si queremos que el coronavirus sea una enfermedad que esté muy controlada y que afecte a poca gente no cabe duda de que vacunar a, como mínimo, un 70% u 80% de la población es lo que corresponde. No existe una responsabilidad de todas las personas  que permita poner a un lado los beneficios de la vacuna y prescindir de la misma.

Si, al final, la vacuna sigue siendo voluntaria y no se la pone la mitad de los ciudadanos de España me parece que seguiremos muy mal todavía o, lo que es lo mismo, con varios cientos de muertos diarios por coronavirus y con numerosas personas afectadas gravemente y con secuelas de por vida y esto es algo que no debería suceder.

La vuelta a la vida normal tiene unos requisitos y el principal es la vacunación masiva. Si esto no se hace en el plazo de un año seguiremos con muchas complicaciones para viajar o movernos libremente, dentro de nuestro país o en otros. Y es irracional que, por temores infundados, nos perjudiquemos todos de forma general. Esto no es un juego que se puede solucionar por arte de magia. De hecho, requiere soluciones avaladas por la ciencia.

Si deseamos más libertad de movimientos y socializar mucho más hay que vacunarse y no solamente una minoría. Parece que la percepción de riesgo de contraer esta terrible enfermedad que es el Covid-19 no ha calado mucho en una parte de la gente. No es algo menor contagiarse, ya que entre un 10% y un 15% enferma gravemente y puede morir. Así como suena.  Y muchos pueden decir que les da igual y que se arriesgan, pero lo que está en juego es la vida que lo es todo para cualquier persona.

También es cierto que una gran parte de la ciudadanía cumple las normas impuestas para la protección de la salud de todos, pero esto no significa que varios millones de personas, que no cumplen las medidas, no se perjudiquen a sí mismos y a los demás también.

En España somos 47 millones de habitantes con lo que el control de la pandemia no es algo sencillo. Como dice el ministro de Sanidad señor Illa no se puede poner un policía por cada domicilio para que vigile el cumplimiento de las normas anticovid.

Por otra parte, es indudable que las aglomeraciones en estos días y también cuando entremos en el periodo navideño son muy peligrosas.  Y después no vale de nada lamentarse. Parece que la distancia de seguridad va con los demás y es una obligación para todos y sin excusas. Parece que el cansancio por las restricciones está  haciendo mella en parte de la gente. Debemos ser fuertes, constantes y perseverantes en la lucha contra el coronavirus.

 

 

 

martes, 1 de diciembre de 2020

 


Física aristotélica

No cabe duda de que la física de Aristóteles es una investigación sobre el movimiento en todas sus dimensiones. El propósito de la ciencia física es la explicación de la realidad concreta. En cambio, para el Estagirita la Matemática es sobre todo una abstracción de tipo mental.

El uso de las matemáticas es apropiado en ciertas cuestiones que son distinguibles con precisión en el estudio de la naturaleza y la realidad. El análisis y estudio del funcionamiento del mundo sublunar está condicionado o determinado por el concepto de cambio o movimiento. Para Aristóteles la razón  de todo movimiento está en la finalidad o propósito que persigue. Es lo que se denomina finalismo o teleologismo.  También se puede decir que es un organicismo.

Las explicaciones de la Física de Aristóteles describen y analizan muchos fenómenos naturales y eran mejores que las de otros investigadores de su tiempo. De todos modos, es evidente que no pudo aclarar ciertas cuestiones en el ámbito de la cosmología de una manera empírica y especuló. En su época no se habían inventado aparatos de medición y tampoco telescopios o microscopios, por lo que la observación estaba limitada a lo que se podía discernir en la percepción de la realidad existente.

Escribe Aristóteles que «En efecto, en el tiempo se dan generación, destrucción y crecimiento, cambio de cualidad y traslación, en la medida en que hay cambio, en esa medida hay un número de ese tipo de cambio». Considera que el universo físico está formado por los cuatro elementos y es perfecto, único, finito y eterno. Está convencido de que la perfección del mundo es demostrable con argumentaciones apriorísticas o previas a la experiencia.

La finitud del Universo o del mundo se deriva, según Aristóteles, de su condición de perfecto, ya que no es incompleto o infinito. Este gran filósofo sostiene que ninguna cosa real puede ser infinita. A su juicio, la esfera de las estrellas fijas establece o determina los límites del espacio. Por tanto, no puede haber más mundos y tampoco puede existir el vacío. Incluso llega a decir que el movimiento en el vacío no podría existir. Define el tiempo como el número del movimiento según el antes y el después.

La actividad científica de Aristóteles se dirigió especialmente hacia las investigaciones sobre el mundo animal. La física es para él una ciencia teórica y también lo es la matemática y la filosofía primera o metafísica. El movimiento es el paso  de la potencia al acto. El Estagirita se ocupó de todo tipo de investigaciones empíricas. Pensaba que no puede haber más mundos que el nuestro, ya que afirma que toda la materia está en el universo en el que estamos.

El estudio del mundo natural   para Platón no supera el campo o el ámbito de los razonamientos probables y pertenece al mundo de la opinión y, por tanto, no es un conocimiento  verdadero de un modo absoluto. En cambio, para Aristóteles la investigación sobre el mundo natural es, indudablemente, una ciencia en el sentido más riguroso del término.

Todo lo que forma parte de la naturaleza merece ser investigado de la manera más extensa y profunda.  Dice Aristóteles que «en el estudio de la naturaleza, lo que interesa es la sustancia total de un ser determinado  y no sus partes que, separadas de la sustancia  que constituyen, ni siquiera existen».

El universo está constituido por dos mundos desde su interpretación de la realidad existente. Son el mundo sublunar y el supralunar. Sostenía que la tierra, de forma esférica, está en reposo en el centro del universo. Es lo que se denomina concepción geocéntrica o geocentrismo y no es cierto. El heliocentrismo de Copérnico está más cerca de la verdad real.

A su juicio, aunque no contemplaba la posibilidad de la evolución de las especies, consideraba que en la escala de los seres la inferior era la materia inorgánica y  en la parte superior está la materia organizada. Pensaba que las plantas eran menos perfectas que los animales, aunque era amigo de Teofrasto que era filósofo y botánico y que le sucedió al frente del Liceo.

De hecho, este último dirigió esta especie de universidad científica en Atenas durante 36 años hasta su fallecimiento  a los 85 años en el año 287 a.C. La escuela peripatética que fundó Aristóteles fue fundamental a lo largo de cientos de años y su huella también perduró en el Museo  y en la Biblioteca de Alejandría y posteriormente en la época romana hasta llegar a la actualidad.