jueves, 5 de noviembre de 2020

SÓCRATES Y LA MORAL



 

El libro El  balcón de Sócrates es una obra interesante que desarrolla numerosos aspectos del universalismo moral del maestro de Platón desde una perspectiva tanto filosófica como educativa. El autor José María Barrio es un filósofo de la educación profundo  y que también sabe criticar los desajustes o las deficiencias   existentes en los procesos formativos en  nuestro país.

Barrio apuesta decididamente por una apertura al mundo que reduzca el excesivo nivel de egoísmo existente. No cabe duda de que la conversación, el diálogo y la actitud reflexiva son palancas que impulsan el autoconocimiento y la formación. Entendiendo y queriendo nos abrimos más a la vida y al mundo.

Dice Barrio Maestre que «es imposible educar desde la actitud del relativismo escéptico, tan extendida  en el actual contexto cultural europeo».  Es cierto que el lenguaje sirve de conexión con la realidad. Para Sócrates es evidente que la búsqueda de la verdad es la tarea esencial  de la  Filosofía por medio de un logos discursivo.

Desde la perspectiva socrática se puede plantear que existe la posibilidad de llegar a un convencimiento verdadero que sea aceptado por varias personas. Desde la filosofía la capacidad de razonar es la que nos une a la verdad. Y esto lo practicó Sócrates  con sus conversaciones.

Es evidente que las preguntas y respuestas en los diálogos socráticos  buscan la distinción entre el bien y el mal y entre la verdad y la falsedad. La rectitud moral y la justicia están presentes en el procedimiento de indagación de este filósofo que se cuestiona todo.

En este sentido, la educación también es una actividad indagatoria que busca extraer lo mejor de los alumnos en relación con el desarrollo y ejercicio de sus capacidades y habilidades. La enseñanza es una actividad y no es una simple acumulación de ideas hecha de modo pasivo.

La función humanizadora de la filosofía se plasma muy claramente en la filosofía socrática y también en la kantiana. Todos los seres humanos pueden aspirar a ser mejores de lo que ya son o a perfeccionarse y esta tarea solo finaliza con la muerte. Siempre se puede ser más de lo que ya se es.

 

 

La superación de sí mismo está presente en la pedagogía moderna y también forma parte de la actitud dialogante, reflexiva y ética de Sócrates. Y todo esto partiendo de la confianza en uno mismo y en los demás.

Ya Aristóteles hablaba de la educación de los sentimientos y es verdad que es fundamental para cualquier proceso educativo. Es cierto que con el lenguaje el ser humano dota a la realidad de sentido o de significación desde un planteamiento ontológico o metafísico.

Como escribe Barrio Maestre «La educación se resuelve en aprender a distinguir». Si en la era digital actual mucha gente desprecia la capacidad de diferenciar se empobrece la función argumentativa. Pensar no es algo secundario sino que es esencial, pero de una manera profunda y amplia y esto es lo realmente decisivo.

En la sociedad de la prisa o de la aceleración se está perdiendo la actitud reflexiva y se sustituye por la rapidez y la impulsividad o por una especie de nihilismo. La banalidad y lo superficial está llenando la denominada cultura de masas. A esto se oponía Sócrates.

En realidad, estamos viviendo en una sociedad occidental en la que una parte considerable de los mensajes y de las reacciones son simples y superficiales. Parece que se pretende vivir la vida como viene  sin mayores preguntas y cuestionamientos. Casi todo se vuelve  indiferente excepto lo que es divertido. La utilidad inmediata es lo que más se busca de modo general.

Parece que la verdad, la razón, la justicia, la bondad, la sinceridad,  y otros valores éticos  están relegados a un segundo término. Es la sociedad líquida de Bauman en la que las referencias estables parece que pierden todo su sentido.

Indudablemente, en la educación se pretende que los alumnos  se inicien en la percepción racional del mundo y que adquieran un pensamiento crítico y coherente. Y esto se desarrolla o potencia  con el desarrollo de destrezas cognitivas  y también con la consolidación de una forma de pensar que no se centre de modo exclusivo en lo inmediato. Pensar a largo plazo también es importante para la maduración mental de los adolescentes.

Vivimos en un contexto deseducativo ya que la televisión es pura distracción de la realidad. Por tanto, se entiende perfectamente que la labor de los profesores sea muy  meritoria.  Las mentes de una parte de la gente están invadidas por la cultura de la imagen y de lo superficial e indiferente.

 

martes, 3 de noviembre de 2020

SALUD O ECONOMÍA



Con las decisiones que está tomando el Gobierno central  se deduce claramente que se está considerando y dando más valor a la economía que a la salud. Es un gravísimo error. Y es una falta de responsabilidad en relación con el derecho a la atención sanitaria de todos  los ciudadanos. La técnica del ensayo y error no debe ser la propia del campo de la atención hospitalaria ni tampoco de la gestión de la misma.

Es necesario que pongan en marcha medidas de restricción de la movilidad que sean completas y no parciales o a medias, ya que es la única forma de hacer que baje considerablemente el excesivo número de personas que se contagian por coronavirus.

La medida más efectiva, sin ninguna duda, es el confinamiento domiciliario, según dicen los expertos. Con las medidas de restricción que impone el Gobierno del Principado de Asturias creo que no se va a conseguir una gran reducción en la cifra de contagios, porque no se aplica todavía el confinamiento en casa.

A mi juicio, se está perdiendo un tiempo precioso y se está dejando avanzar al Covid-19. En las últimas 24 horas Asturias ha registrado  18 fallecidos y 245 nuevos casos con una población de aproximadamente un millón de habitantes. El esperar ha dicho el exdirector de emergencias de la OMS  Daniel López Acuña tiene un coste en vidas. Es cierto, sin duda.

Con el coronavirus no valen las actitudes especulativas  y se deben tomar, de manera inmediata, medidas de control de la movilidad muy duras. El  Gobierno español no se preparó durante el verano ante la previsión de que iba a  haber una segunda ola de la pandemia muy fuerte en el otoño.  Y las consecuencias las estamos sufriendo ahora.

Es urgente que se contrate más personal sanitario y que haya más hospitales de campaña o más instalaciones sanitarias de calidad. El sistema de salud está prácticamente colapsado y este mes de noviembre y los siguientes serán muy duros. Y es evidente que todos los ciudadanos tienen derecho a una atención médica adecuada.

Francia ha puesto en vigor un confinamiento mucho más duro y que durará hasta el 1 de diciembre. Este pasado fin de semana ha dejado en nuestro país 55.000 contagios y 379 fallecidos. No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de la situación crítica  que está atravesando nuestra nación.

El 9 de noviembre el Gobierno de Pedro Sánchez valorará el nivel de aumento de los contagios para, tal vez, autorizar a varias Comunidades Autónomas el confinamiento domiciliario.

En Cataluña en los datos registrados las últimas 24 horas se han contabilizado más de 6.000 contagios. Son cifras exponenciales. Y no es suficiente con decir que han bajado algo los casos de nuevos contagios, si es que se logra con las medidas actuales.

Pensar que se va a salvar la campaña de Navidad es vivir de ilusiones intentando infundir falsas esperanzas a la ciudadanía. Lo que se debería hacer es decir la verdad y no ocultar la realidad de lo que está sucediendo. La salud no se puede supeditar a la economía y es lo que, en mi opinión, está haciendo el Gobierno en estos momentos.

Si se ordena el confinamiento en casa tiene que ser completo para las actividades no esenciales y también para  toda la actividad escolar. La enseñanza online es posible y ya se ha puesto en práctica durante la primera ola de la pandemia con buenos resultados. Lo primero es proteger la salud y después viene todo lo demás. No al revés. 

Daniel López Acuña, experto en cuestiones sanitarias, se ha mostrado convencido de que lo mejor es cerrar, al menos durante 15 días toda la actividad no esencial y también toda la enseñanza presencial para cerrar un boquete abierto en el dique de contención, por medio del confinamiento domiciliario.

Ya que, por ejemplo, los asintomáticos son foco de contagios y los hay en todas las edades y también  las conductas de riesgo  que están a la orden del día en diversos espacios de convivencia.

La vida social no se desarrolla en compartimentos estancos y las relaciones interpersonales o sociales son difíciles de controlar. El comportamiento incívico e irresponsable  existe en relación con gente que no se pone la mascarilla o se la pone  mal y con la que hace fiestas ilegales en sus domicilios y botellones en todo el territorio español. También con los que no respetan la distancia de seguridad y tiene como consecuencia que se siga acelerando la expansión del coronavirus.