jueves, 23 de julio de 2020

EMOCIONES




En el libro de Richard Wollheim titulado Sobre las emociones este autor que ha sido  profesor de Filosofía de la Universidad de Berkeley en California  desarrolla una amplia filosofía aplicada. 
Es muy útil para el entendimiento de lo que son las características del mundo emocional. Estudia y analiza situaciones concretas de la vida social y elabora profundas explicaciones sobre las causas de los comportamientos y la relación entre emociones, sentimientos, creencias y disposiciones cognitivas.
Vincula a los deseos humanos con las aspiraciones de las personas, pero también reconoce que muchos deseos no se llevan a la práctica y no causan procesos de acción.
Y esto sucede porque como escribe Wollheim «Estos deseos, al ser nuestros  deseos, nos ofrecen razones para actuar pero se trata de razones que no nos convencen». El anclaje de los deseos en las realidades en las que estamos inmersos es algo indudable desde una perspectiva psicológica y filosófica.
Las emociones están directamente relacionadas con las experiencias de satisfacción o decepción. La fuerza de las emociones contrasta y es comparable con el nivel de riesgo que cada persona está dispuesta a aceptar en su vida.
A mi juicio, el mundo y la vida son realmente emocionantes tomando como base el auténtico ejercicio de la libertad. El propio ejercicio de las pasiones es fuente de emociones gratificantes. O como dice Wollheim « A alguien que esté realmente entretenido le parece que el mundo es un lugar entretenido. Aquí debemos situar las llamadas emociones sin objeto». Los deseos tienen la potencia para transformas unas emociones en otras. Las creencias también pueden hacer que sean más intensas las emociones humanas.
Se puede distinguir entre emociones fácticas y epistémicas. Estas son el miedo, el terror, la preocupación y la esperanza. La peor es el miedo ya que en la mayoría de las situaciones proviene de procesos imaginativos que superan el principio de realidad.
De todos modos, las emociones que derivan de los hechos son más abundantes: asombro, enfado, alegría, rencor, tristeza, sorpresa, etcétera. Conocimiento y emociones conforman la inteligencia humana de un modo extraordinariamente complejo.
Las personas evalúan la realidad que viven y realizan sus conductas en función de sus valoraciones y esto no hay que olvidarlo nunca. En el pensamiento de nuestras emociones no siempre nos dejamos llevar por la pura racionalidad, ya que el mundo de los sentimientos supera las razones.
El mismo Wolheim indica  que  «En  nuestra vida emocional, no siempre sentimos que tengamos la razón de nuestra parte». Desde una perspectiva interna está claro que las emociones están influidas y mediadas por pensamientos casuales, sentimientos, deseos y fantasías y también por razones y esperanzas. El pensamiento está también influido por la emoción y viceversa. No son antitéticos.
No se ha afirmado suficientemente la gran función de la imaginación en las emociones y también en los pensamientos. Una educación de los sentimientos y las emociones puede realizarse de múltiples maneras. En cualquier caso, es evidente que un afinamiento de la sensibilidad es algo deseable para incrementar la capacidad de sentir mejor y de vivir las emociones de la mejor manera posible.
También la experiencia es esencial para apreciar el valor de las emociones y para saber modularlas de formas más plenas y satisfactorias. En un mundo que cada vez es  más de sensaciones parece que la utilidad de las emociones es cada vez mayor.
La integración de la masa ingente de información que entra por nuestros sentidos cada día proporciona a los sujetos un rico mundo de impresiones  que pueden ser reelaboradas y recreadas con la imaginación y con la fuerza emocional de cada uno.
En este sentido, parece innegable que estamos asistiendo a la entrada en la era de las emociones. La curiosidad y la capacidad de explorar también son potencias que nos ayudan a emocionarnos con lo que hacemos. Todo lo grande que se hace en el mundo está impulsado por las emociones en gran medida y también, como es lógico, por la razón y la racionalidad. La energía de las emociones impulsa a actuar y a ser activo en la realidad existente y esto es, indudablemente, esencial.
En definitiva, este libro del que he comentado algunas cuestiones es una lectura altamente recomendable para las personas interesadas, en un conocimiento minucioso de lo que es la filosofía aplicada, en relación  directa con las emociones, sentimientos, creencias, estados mentales y disposiciones cognitivas. Son lo que da forma a las conductas.



martes, 21 de julio de 2020

FILOSOFÍA DE MERLEAU-PONTY




El pensamiento de este gran filósofo que es Merleau-Ponty se puede abordar con infinitos acercamientos. Uno de las mejores, sin duda, es el que ofrece al público lector el profesor Josep María Bech profesor titular de Historia de la Filosofía en la Universidad de Barcelona en su libro  Merleau-Ponty. Una aproximación a su pensamiento publicado en 2005.
Uno de los enfoques principales de este pensador francés es  la pretensión de dar una mayor significación a lo sensible y material y también a la integración en el mundo. Lo percibido tiene un sentido que es descrito o expresado desde actitudes reflexivas  que se basan en lo observado.
El mundo fenoménico o material es la base fundamental de los sentidos y de lo que se puede conocer. Es una vuelta a lo corpóreo con todas sus consecuencias. De todas formas, considera que también es necesaria la creatividad del pensamiento, ya que no todo es inmediatamente accesible en la realidad percibida.
En su libro Elogio de la filosofía insiste Merleau-Ponty  en que pensamiento y expresión están indisolublemente unidos. Como  indica Bech respecto al filósofo francés «el punto de partida radical son los procesos perceptivos». Aunque Merleau-Ponty analizó la fenomenología de Husserl consideró que su propuesta de una nueva forma de hacer descripciones fenomenológicas era una manera de inventar un nuevo modo de hacer filosofía.
Frente al idealismo de Husserl siente que es mejor una epistemología que tome como base la percepción y la materialidad de todo. Ya que lo perceptivo tiene dentro de sí lo cognitivo o los sentidos y significaciones  que pueden ser reelaboradas por la inteligencia.
En relación con  Husserl que considera que el sentido proviene de lo intencional Merleau-Ponty habla de la experiencia perceptiva como creadora de infinidad de sentidos que incluyen también a las intenciones humanas. Como escribe Bech «Se resiste a convertir el mundo  en un momento de la conciencia, y rehúsa atribuir  la unidad de los procesos perceptivos  a la actividad constituyente del  yo transcendental».
Por tanto, está claro que existe una reivindicación de las filosofías materialistas, empiristas y sensualistas por parte de Merleau-Ponty.  Es el resultado de unos planteamientos historiográficos de la filosofía que se fijan especialmente en lo observable y en la experiencia del mundo y de la realidad y que son el fundamento de las reflexiones filosóficas.
Se puede repensar la filosofía del pasado.  Lo que propone el filósofo galo es una especie de perspectivismo perceptivo  de corte sensualista o empirista. Como escribe Bech «Es notorio que las cosas que percibimos nunca se nos presentan simultáneamente en todos sus aspectos posibles». El perspectivismo orteguiano y su raciovitalismo tienen algunos puntos de contacto con una filosofía de la percepción como la propuesta por Merleau-Ponty.
Existen similitudes también con la filosofía fenomenológica de José Gaos y otros pensadores de la Escuela de Madrid. Xavier Zubiri con su realismo radical está expresando una concepción de la filosofía que, si bien es una metafísica intramundana y una noología de alto nivel, comparte con Merleau-Ponty ese énfasis en la percepción o en la aprehensión de realidad como lo primordial en el campo del conocimiento.
Por supuesto, la inteligencia sentiente de la que parte Zubiri es una reafirmación de planteamientos que coinciden, de forma general, con un rechazo epistemológico de los idealismos. 
De todos modos, es evidente que el kantismo y las filosofías idealistas son valoradas y respetadas como unas formas de pensamiento que son útiles. La reinterpretación de todo tipo de pensamiento es algo deseable por sí mismo, según Merleau-Ponty. Pero el mayor foco de atención lo pone este pensador en nuestra vida perceptiva o sensorial. Actualmente, con la psicología, las neurociencias y con la medicina se están conociendo los mecanismos y la interacción entre el cerebro y la mente.
Se está descubriendo también que las operaciones mentales se ejercen sobre lo percibido o sobre lo captado o aprehendido sensorialmente. De lo que se deduce que la filosofía fenomenológica perceptiva de Merleau-Ponty está siendo reconocida en mayor medida, si cabe, como una realista descripción de los procesos de pensamiento de los seres humanos. Y es que lo inteligible está en la sensibilidad. Y las formas de extraerlo son la consecuencia de la actividad del entendimiento y la imaginación de los seres reflexivos que somos las personas.
Se puede decir que Merleau-Ponty ha abierto unas nuevas vías a la fenomenología o a la filosofía e  insistiendo en los análisis, descripciones y reflexiones sobre lo percibido.

jueves, 16 de julio de 2020

CEREBRO PENSANTE




En el libro de Xavier Duran Los secretos del cerebro se explican los avances en la investigación del encéfalo hasta el año 1999 que es la fecha de publicación de este interesante libro de divulgación.
Se escriben numerosos libros sobre las funciones cerebrales en todo el mundo y los progresos en el conocimiento de los procesos mentales cada vez son mayores. 
Ya se conocen las partes del cerebro que están activas cuando una persona lee, piensa o calcula. Se sabe que el lenguaje se produce en diversas regiones de la materia cerebral. El encéfalo funciona como un todo integrado. Como escribe Duran «La TAC permite la visión del cerebro cortado en láminas finísimas  y, por tanto, con detalles muy precisos».
El conocimiento del funcionamiento de la cognición está promoviendo un saber más profundo de las peculiaridades de las diversos tipos de talento e inteligencia.  Lo que tiene que potenciar el respeto a la diversidad  de habilidades y formas de ser y pensar. 
Frente a la deshumanización y el consumismo y materialismo existentes saber que somos seres pensantes y sentientes es decisivo de cara a reforzar unos estilos de vida basados en la libertad y en la dignidad y bienestar de todos, sin exclusiones de ningún tipo.
Un problema que plantea acertadamente Duran es  que «Más que la adaptabilidad  de funciones, lo que nos ha de preocupar es que haya menos reflexión». Esto lo escribe hace unos veinte años y en el año 2020 esta falta de pensamiento es mucho mayor, si se observa la vida social actual con atención. Una parte considerable de la gente no piensa en profundidad  y se queda en la superficie de todo.
Por otra parte,  los ordenadores y la sociedad digital en la que vivimos pueden utilizarse para controlar a los individuos. Los ciberataques son frecuentes y las estafas y engaños también, por desgracia. Este peligro está a la vista de todos.
Las imágenes no lo son todo, ya que el contenido escrito es muy importante. Es preciso decir en voz alta y de forma muy clara que la cultura escrita es lo que nos salva de la barbarie y de la irreflexión.  En la crítica negativa a lo libresco se esconde un desprecio al conocimiento que es irracional. Lo que aportan los libros además de saber es capacidad de análisis haciéndonos más inteligentes. La inteligencia y la sensibilidad  están  infravaloradas en la sociedad digital consumista en la que existimos. Y esto es, en sí mismo, muy grave, porque es la plasmación de un desprecio a lo abstracto y a la teoría.
Frente a una vida más  amplia, coherente y equilibrada, lo que predomina es el consumo de televisión y música  sin más. Es la sociedad de la diversión. Es la consigna más común. Parece que el único propósito de la existencia humana es pasarlo bien. Lo demás sobra o es propio de personas excéntricas o raras y no es cierto.
También es cierto que  como dice Duran «Nuestro cerebro recibe hoy más información  en un día que algunos de nuestros antepasados en toda su vida». Se necesita una sociedad más dialogante y más abierta a las ideas de todos. La libre discusión y las reflexiones son imprescindibles, si queremos una vida más coherente y menos anárquica  e injusta. El buen uso del cerebro es, por tanto, esencial para todos.
La mitad de la población en España nunca lee un libro. Con estos datos no es extraño que se minusvalore la alta cultura o las humanidades. Debemos poner en valor la significación de nuestra creatividad que surge del cerebro y es que los pensamientos que elaboramos son fundamentales en todos los sentidos imaginables. La creación de una sociedad cada vez mejor depende de cómo usemos nuestra inmensa capacidad cerebral para el bien. Como señala Duran «Vivimos la era de la prisa: las noticias se explican en esquemas, la gente prefiere los titulares a los comentarios». Esto muestra que hemos cambiado de mundo  y de realidad de una manera indudable.  Y esta situación se ha acentuado o intensificado con el paso de los años hasta llegar a extremos increíbles.
Por ejemplo, en las redes sociales en muchas ocasiones con una simple frase o con dos o tres palabras se enjuicia o valora algo de modo aparentemente irrefutable.  Parece que lo superficial debe aplastar a las explicaciones amplias, extensas y profundas. Pero nunca lo consigue. Se debe volver a una sociedad de las palabras.


martes, 14 de julio de 2020

PEDAGOGÍA DE KANT



Kant fue un gran filósofo y también explicó en sus clases universitarias sus lecciones sobre pedagogía cuando le correspondía en el curso de sus enseñanzas.
En 1803 aparece publicada su Pedagogía en una edición autorizada por él y que es el resultado de los apuntes de uno de sus alumnos Rink en sus clases impartidas de cuestiones pedagógicas. Los planteamientos educativos y formativos de Pestalozzi están claramente influidos por el enfoque kantiano. Fichte también reconoce que en sus Discursos a la nación alemana está presente el planteamiento educativo general de Kant.
Desde la filosofía de Kant es evidente que la fundamentación moral y el rechazo de una forma inadecuada de enseñar la religión son las columnas sobre las que se sostiene el edificio formativo que propone  el sabio alemán. Lo que ha sido interpretado también como una forma de impulsar la enseñanza laica.
En cualquier caso, es clara la intención kantiana de poner como fundamento de la religión  el bien y la buena conducta  o  la moral. No deja de insistir en la necesidad de una educación a la altura de los tiempos que está viviendo y esto es extrapolable a los momentos actuales, sin ninguna duda.
Kant tiene muy presente que el esfuerzo, la perseverancia y la disciplina son los fundamentos de una auténtica educación liberadora. Escribe al respecto que «La falta de disciplina es un mal mayor que la falta de cultura; ésta puede adquirirse más tarde, mientras que la barbarie no puede corregirse nunca». Está convencido de que la formación busca el despliegue de las disposiciones naturales y el talento de cada persona, lo que significa que la verdadera esencia de la educación está en potenciar la autonomía y las capacidades y habilidades de cada individuo.
Ciertamente, los procedimientos educativos cambian a lo largo de los siglos  y de esto era plenamente consciente Kant. La interacción directa entre educación e inteligencia es reafirmada por el sabio prusiano con mucha claridad. El trasvase de los conocimientos de una generación a la siguiente está en su mente y también el aumento progresivo de los mismos con el paso del tiempo.
De todos modos, es destacable la significación que da a la moral y la prudencia en relación con la educación y la felicidad del género humano ya que escribe «¿Cómo se puede hacer felices a los hombres, si no se les hace morales y prudentes? La cantidad de mal no disminuirá, si no se hace así». Está a favor de las escuelas experimentales, en las que se prueban de modo muy controlado, nuevos procedimientos formativos que se ofrecen en el Instituto de Dessau de su época y que considera adecuados aunque puedan ser mejorados o perfeccionados.
Kant da mucha importancia a que los profesores tengan libertad de trabajar con sus propios métodos y también considera que el intercambio de experiencias pedagógicas es fundamental para el desarrollo de nuevas técnicas educativas que refuercen los aprendizajes y el pensar por uno mismo.
Está convencido de que «Una educación pública completa es aquella que reúne la instrucción y la formación moral». Lo que, a mi juicio, es aplicable también a los tiempos que vivimos. Si se parte del respeto y de los valores éticos todo es posible. Kant está en contra de la enseñanza puramente memorística ya que  escribe «Es necesario comprender lo que se aprende o se habla, y no repetir nada sin que se comprenda».
Además, vincula la memoria con la vida real y afirma la grandeza de la imaginación en los procesos de aprendizaje. La autonomía de los estudiantes en su aprendizaje es una de la metas a lograr. Producir o crear es un medio magnífico para aumentar la facilidad de comprensión, según Kant, y se entiende que lo afirme, ya que los procesos cognitivos como escribir y leer potencian la inteligencia.
El autoaprendizaje es puesto como ejemplo por él de lo que se aprende de una manera más profunda ya que dice «Lo que más o menos, se aprende por sí mismo, es lo que se aprende más sólidamente y lo que mejor se conserva». Como se puede observar las ideas pedagógicas kantianas son intemporales y siguen vigentes en relación con la educación. Por supuesto, la educación en Prusia en el siglo XVIII estaba muy influida por la religión y existía también la censura de la que no se libró el propio Kant en una ocasión. En definitiva, la actitud de cada estudiante es decisiva.