Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
domingo, 26 de julio de 2020
jueves, 23 de julio de 2020
EMOCIONES
En el libro de Richard
Wollheim titulado Sobre las emociones este autor que ha sido profesor de Filosofía de la Universidad de
Berkeley en California desarrolla una
amplia filosofía aplicada.
Es muy útil para el
entendimiento de lo que son las características del mundo emocional. Estudia y
analiza situaciones concretas de la vida social y elabora profundas explicaciones
sobre las causas de los comportamientos y la relación entre emociones,
sentimientos, creencias y disposiciones cognitivas.
Vincula a los deseos
humanos con las aspiraciones de las personas, pero también reconoce que muchos
deseos no se llevan a la práctica y no causan procesos de acción.
Y esto sucede porque
como escribe Wollheim «Estos deseos, al ser nuestros deseos, nos ofrecen razones para actuar pero
se trata de razones que no nos convencen». El anclaje de los deseos en las
realidades en las que estamos inmersos es algo indudable desde una perspectiva
psicológica y filosófica.
Las emociones están
directamente relacionadas con las experiencias de satisfacción o decepción. La
fuerza de las emociones contrasta y es comparable con el nivel de riesgo que
cada persona está dispuesta a aceptar en su vida.
A mi juicio, el mundo
y la vida son realmente emocionantes tomando como base el auténtico ejercicio
de la libertad. El propio ejercicio de las pasiones es fuente de emociones
gratificantes. O como dice Wollheim «
A alguien que esté realmente entretenido le parece que el mundo es un lugar
entretenido. Aquí debemos situar las llamadas emociones sin objeto». Los deseos
tienen la potencia para transformas unas emociones en otras. Las creencias
también pueden hacer que sean más intensas las emociones humanas.
Se puede distinguir entre emociones
fácticas y epistémicas. Estas son el miedo, el terror, la preocupación y la
esperanza. La peor es el miedo ya que en la mayoría de las situaciones proviene
de procesos imaginativos que superan el principio de realidad.
De todos modos, las emociones que
derivan de los hechos son más abundantes: asombro, enfado, alegría, rencor,
tristeza, sorpresa, etcétera. Conocimiento y emociones conforman la
inteligencia humana de un modo extraordinariamente complejo.
Las personas evalúan la realidad que
viven y realizan sus conductas en función de sus valoraciones y esto no hay que
olvidarlo nunca. En el pensamiento de nuestras emociones no siempre nos dejamos
llevar por la pura racionalidad, ya que el mundo de los sentimientos supera las
razones.
El mismo Wolheim indica que «En nuestra vida
emocional, no siempre sentimos que tengamos la razón de nuestra parte». Desde una perspectiva interna está claro que las emociones
están influidas y mediadas por pensamientos casuales, sentimientos, deseos y
fantasías y también por razones y esperanzas. El pensamiento está también
influido por la emoción y viceversa. No son antitéticos.
No se ha afirmado
suficientemente la gran función de la imaginación en las emociones y también en
los pensamientos. Una educación de los sentimientos y las emociones puede
realizarse de múltiples maneras. En cualquier caso, es evidente que un
afinamiento de la sensibilidad es algo deseable para incrementar la capacidad
de sentir mejor y de vivir las emociones de la mejor manera posible.
También la experiencia
es esencial para apreciar el valor de las emociones y para saber modularlas de
formas más plenas y satisfactorias. En un mundo que cada vez es más de sensaciones parece que la utilidad de
las emociones es cada vez mayor.
La integración de la
masa ingente de información que entra por nuestros sentidos cada día
proporciona a los sujetos un rico mundo de impresiones que pueden ser reelaboradas y recreadas con
la imaginación y con la fuerza emocional de cada uno.
En este sentido,
parece innegable que estamos asistiendo a la entrada en la era de las
emociones. La curiosidad y la capacidad de explorar también son potencias que
nos ayudan a emocionarnos con lo que hacemos. Todo lo grande que se hace en el
mundo está impulsado por las emociones en gran medida y también, como es
lógico, por la razón y la racionalidad. La energía de las emociones impulsa a
actuar y a ser activo en la realidad existente y esto es, indudablemente,
esencial.
En definitiva, este
libro del que he comentado algunas cuestiones es una lectura altamente
recomendable para las personas interesadas, en un conocimiento minucioso de lo
que es la filosofía aplicada, en relación
directa con las emociones, sentimientos, creencias, estados mentales y
disposiciones cognitivas. Son lo que da forma a las conductas.
martes, 21 de julio de 2020
FILOSOFÍA DE MERLEAU-PONTY
El pensamiento de este
gran filósofo que es Merleau-Ponty se puede abordar con infinitos
acercamientos. Uno de las mejores, sin duda, es el que ofrece al público lector
el profesor Josep María Bech profesor titular de Historia de la Filosofía en la
Universidad de Barcelona en su libro
Merleau-Ponty. Una aproximación a su pensamiento publicado en 2005.
Uno de los enfoques
principales de este pensador francés es
la pretensión de dar una mayor significación a lo sensible y material y
también a la integración en el mundo. Lo percibido tiene un sentido que es
descrito o expresado desde actitudes reflexivas
que se basan en lo observado.
El mundo fenoménico o
material es la base fundamental de los sentidos y de lo que se puede conocer.
Es una vuelta a lo corpóreo con todas sus consecuencias. De todas formas,
considera que también es necesaria la creatividad del pensamiento, ya que no
todo es inmediatamente accesible en la realidad percibida.
En su libro Elogio de
la filosofía insiste Merleau-Ponty en
que pensamiento y expresión están indisolublemente unidos. Como indica Bech respecto al filósofo francés «el punto de partida radical son los procesos perceptivos». Aunque Merleau-Ponty analizó la fenomenología de Husserl
consideró que su propuesta de una nueva forma de hacer descripciones
fenomenológicas era una manera de inventar un nuevo modo de hacer filosofía.
Frente al idealismo de
Husserl siente que es mejor una epistemología que tome como base la percepción
y la materialidad de todo. Ya que lo perceptivo tiene dentro de sí lo cognitivo
o los sentidos y significaciones que
pueden ser reelaboradas por la inteligencia.
En relación con Husserl que considera que el sentido proviene
de lo intencional Merleau-Ponty habla de la experiencia perceptiva como
creadora de infinidad de sentidos que incluyen también a las intenciones
humanas. Como escribe Bech «Se resiste a convertir el mundo en un momento de la conciencia, y rehúsa
atribuir la unidad de los procesos
perceptivos a la actividad constituyente
del yo transcendental».
Por tanto, está claro
que existe una reivindicación de las filosofías materialistas, empiristas y
sensualistas por parte de Merleau-Ponty.
Es el resultado de unos planteamientos historiográficos de la filosofía
que se fijan especialmente en lo observable y en la experiencia del mundo y de
la realidad y que son el fundamento de las reflexiones filosóficas.
Se puede repensar la
filosofía del pasado. Lo que propone el
filósofo galo es una especie de perspectivismo perceptivo de corte sensualista o empirista. Como escribe
Bech «Es notorio que las cosas que percibimos nunca se nos
presentan simultáneamente en todos sus aspectos posibles». El perspectivismo orteguiano y su raciovitalismo tienen
algunos puntos de contacto con una filosofía de la percepción como la propuesta
por Merleau-Ponty.
Existen similitudes
también con la filosofía fenomenológica de José Gaos y otros pensadores de la
Escuela de Madrid. Xavier Zubiri con su realismo radical está expresando una
concepción de la filosofía que, si bien es una metafísica intramundana y una
noología de alto nivel, comparte con Merleau-Ponty ese énfasis en la percepción
o en la aprehensión de realidad como lo primordial en el campo del
conocimiento.
Por supuesto, la
inteligencia sentiente de la que parte Zubiri es una reafirmación de
planteamientos que coinciden, de forma general, con un rechazo epistemológico
de los idealismos.
De todos modos, es
evidente que el kantismo y las filosofías idealistas son valoradas y respetadas
como unas formas de pensamiento que son útiles. La reinterpretación de todo
tipo de pensamiento es algo deseable por sí mismo, según Merleau-Ponty. Pero el
mayor foco de atención lo pone este pensador en nuestra vida perceptiva o
sensorial. Actualmente, con la psicología, las neurociencias y con la medicina
se están conociendo los mecanismos y la interacción entre el cerebro y la
mente.
Se está descubriendo
también que las operaciones mentales se ejercen sobre lo percibido o sobre lo
captado o aprehendido sensorialmente. De lo que se deduce que la filosofía
fenomenológica perceptiva de Merleau-Ponty está siendo reconocida en mayor
medida, si cabe, como una realista descripción de los procesos de pensamiento
de los seres humanos. Y es que lo inteligible está en la sensibilidad. Y las
formas de extraerlo son la consecuencia de la actividad del entendimiento y la
imaginación de los seres reflexivos que somos las personas.
Se puede decir que
Merleau-Ponty ha abierto unas nuevas vías a la fenomenología o a la filosofía e insistiendo en los análisis, descripciones y
reflexiones sobre lo percibido.
jueves, 16 de julio de 2020
CEREBRO PENSANTE
En el libro de Xavier
Duran Los secretos del cerebro se explican los avances en la investigación del
encéfalo hasta el año 1999 que es la fecha de publicación de este interesante
libro de divulgación.
Se escriben numerosos
libros sobre las funciones cerebrales en todo el mundo y los progresos en el
conocimiento de los procesos mentales cada vez son mayores.
Ya se conocen las
partes del cerebro que están activas cuando una persona lee, piensa o calcula.
Se sabe que el lenguaje se produce en diversas regiones de la materia cerebral.
El encéfalo funciona como un todo integrado. Como escribe Duran «La TAC permite la visión del cerebro cortado en láminas
finísimas y, por tanto, con detalles muy
precisos».
El conocimiento del
funcionamiento de la cognición está promoviendo un saber más profundo de las
peculiaridades de las diversos tipos de talento e inteligencia. Lo que tiene que potenciar el respeto a la
diversidad de habilidades y formas de
ser y pensar.
Frente a la
deshumanización y el consumismo y materialismo existentes saber que somos seres
pensantes y sentientes es decisivo de cara a reforzar unos estilos de vida
basados en la libertad y en la dignidad y bienestar de todos, sin exclusiones
de ningún tipo.
Un problema que
plantea acertadamente Duran es que «Más que la adaptabilidad
de funciones, lo que nos ha de preocupar es que haya menos reflexión». Esto lo escribe hace unos veinte años y en el año 2020 esta
falta de pensamiento es mucho mayor, si se observa la vida social actual con
atención. Una parte considerable de la gente no piensa en profundidad y se queda en la superficie de todo.
Por otra parte, los ordenadores y la sociedad digital en la
que vivimos pueden utilizarse para controlar a los individuos. Los ciberataques
son frecuentes y las estafas y engaños también, por desgracia. Este peligro
está a la vista de todos.
Las imágenes no lo son
todo, ya que el contenido escrito es muy importante. Es preciso decir en voz
alta y de forma muy clara que la cultura escrita es lo que nos salva de la
barbarie y de la irreflexión. En la
crítica negativa a lo libresco se esconde un desprecio al conocimiento que es
irracional. Lo que aportan los libros además de saber es capacidad de análisis
haciéndonos más inteligentes. La inteligencia y la sensibilidad están
infravaloradas en la sociedad digital consumista en la que existimos. Y
esto es, en sí mismo, muy grave, porque es la plasmación de un desprecio a lo
abstracto y a la teoría.
Frente a una vida más amplia, coherente y equilibrada, lo que
predomina es el consumo de televisión y música
sin más. Es la sociedad de la diversión. Es la consigna más común.
Parece que el único propósito de la existencia humana es pasarlo bien. Lo demás
sobra o es propio de personas excéntricas o raras y no es cierto.
También es cierto
que como dice Duran «Nuestro cerebro recibe hoy más información en un día que algunos de nuestros antepasados
en toda su vida». Se necesita una sociedad más
dialogante y más abierta a las ideas de todos. La libre discusión y las
reflexiones son imprescindibles, si queremos una vida más coherente y menos
anárquica e injusta. El buen uso del
cerebro es, por tanto, esencial para todos.
La mitad de la
población en España nunca lee un libro. Con estos datos no es extraño que se
minusvalore la alta cultura o las humanidades. Debemos poner en valor la
significación de nuestra creatividad que surge del cerebro y es que los
pensamientos que elaboramos son fundamentales en todos los sentidos imaginables.
La creación de una sociedad cada vez mejor depende de cómo usemos nuestra
inmensa capacidad cerebral para el bien. Como señala Duran «Vivimos la era de la prisa: las noticias se explican en
esquemas, la gente prefiere los titulares a los comentarios». Esto muestra que hemos cambiado de mundo y de realidad de una manera indudable. Y esta situación se ha acentuado o
intensificado con el paso de los años hasta llegar a extremos increíbles.
Por ejemplo, en las
redes sociales en muchas ocasiones con una simple frase o con dos o tres
palabras se enjuicia o valora algo de modo aparentemente irrefutable. Parece que lo superficial debe aplastar a las
explicaciones amplias, extensas y profundas. Pero nunca lo consigue. Se debe
volver a una sociedad de las palabras.
martes, 14 de julio de 2020
PEDAGOGÍA DE KANT
Kant fue un gran
filósofo y también explicó en sus clases universitarias sus lecciones sobre
pedagogía cuando le correspondía en el curso de sus enseñanzas.
En 1803 aparece
publicada su Pedagogía en una edición autorizada por él y que es el resultado
de los apuntes de uno de sus alumnos Rink en sus clases impartidas de
cuestiones pedagógicas. Los planteamientos educativos y formativos de
Pestalozzi están claramente influidos por el enfoque kantiano. Fichte también
reconoce que en sus Discursos a la nación alemana está presente el
planteamiento educativo general de Kant.
Desde la filosofía de
Kant es evidente que la fundamentación moral y el rechazo de una forma
inadecuada de enseñar la religión son las columnas sobre las que se sostiene el
edificio formativo que propone el sabio
alemán. Lo que ha sido interpretado también como una forma de impulsar la
enseñanza laica.
En cualquier caso, es
clara la intención kantiana de poner como fundamento de la religión el bien y la buena conducta o la
moral. No deja de insistir en la necesidad de una educación a la altura de los
tiempos que está viviendo y esto es extrapolable a los momentos actuales, sin
ninguna duda.
Kant tiene muy
presente que el esfuerzo, la perseverancia y la disciplina son los fundamentos
de una auténtica educación liberadora. Escribe al respecto que «La falta de disciplina es un mal mayor que la falta de
cultura; ésta puede adquirirse más tarde, mientras que la barbarie no puede
corregirse nunca». Está convencido de que la formación
busca el despliegue de las disposiciones naturales y el talento de cada
persona, lo que significa que la verdadera esencia de la educación está en
potenciar la autonomía y las capacidades y habilidades de cada individuo.
Ciertamente, los
procedimientos educativos cambian a lo largo de los siglos y de esto era plenamente consciente Kant. La
interacción directa entre educación e inteligencia es reafirmada por el sabio
prusiano con mucha claridad. El trasvase de los conocimientos de una generación
a la siguiente está en su mente y también el aumento progresivo de los mismos
con el paso del tiempo.
De todos modos, es
destacable la significación que da a la moral y la prudencia en relación con la
educación y la felicidad del género humano ya que escribe «¿Cómo se puede hacer felices a los hombres, si no se les hace
morales y prudentes? La cantidad de mal no disminuirá, si no se hace así». Está a favor de las escuelas experimentales, en las que se
prueban de modo muy controlado, nuevos procedimientos formativos que se ofrecen
en el Instituto de Dessau de su época y que considera adecuados aunque puedan
ser mejorados o perfeccionados.
Kant da mucha
importancia a que los profesores tengan libertad de trabajar con sus propios
métodos y también considera que el intercambio de experiencias pedagógicas es
fundamental para el desarrollo de nuevas técnicas educativas que refuercen los
aprendizajes y el pensar por uno mismo.
Está convencido de que
«Una educación pública completa es aquella que reúne la
instrucción y la formación moral». Lo que, a mi juicio, es aplicable
también a los tiempos que vivimos. Si se parte del respeto y de los valores
éticos todo es posible. Kant está en contra de la enseñanza puramente
memorística ya que escribe «Es necesario comprender lo que se aprende o
se habla, y no repetir nada sin que se comprenda».
Además, vincula la memoria con la vida
real y afirma la grandeza de la imaginación en los procesos de aprendizaje. La
autonomía de los estudiantes en su aprendizaje es una de la metas a lograr.
Producir o crear es un medio magnífico para aumentar la facilidad de
comprensión, según Kant, y se entiende que lo afirme, ya que los procesos
cognitivos como escribir y leer potencian la inteligencia.
El autoaprendizaje es puesto como
ejemplo por él de lo que se aprende de una manera más profunda ya que dice «Lo que más o menos, se aprende por sí
mismo, es lo que se aprende más sólidamente y lo que mejor se conserva». Como se puede observar las ideas pedagógicas kantianas son
intemporales y siguen vigentes en relación con la educación. Por supuesto, la
educación en Prusia en el siglo XVIII estaba muy influida por la religión y
existía también la censura de la que no se libró el propio Kant en una ocasión.
En definitiva, la actitud de cada estudiante es decisiva.
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