martes, 9 de junio de 2020

NUEVA EUROPA




Estamos en el inicio de una nueva época. Con la llegada de la pandemia del coronavirus los cambios se han acelerado. Los grandes avances tecnológicos y científicos están dando forma a maneras diferentes de abordar los problemas sociales. Es necesario  que los Gobiernos tomen nota de que todo es posible para garantizar el bienestar general de los ciudadanos.
Sería preciso que el tamaño de los sistemas administrativos y burocráticos sea mayor de lo que ya es. No extraña que un 27% de los jóvenes quieran ser funcionarios por la estabilidad económica que proporciona y todas las personas tendrían que tenerla, con distintos procedimientos laborales. Y esto  para  que los derechos de todos no sigan siendo algo puesto en cuestión en la realidad cotidiana, por falta de medios y personal. En la sociedad telemática o digital en la que ya estamos instalados la eficiencia puede ser mucho mayor.
Una vida digna para todos ya  no es algo utópico, porque se puede conseguir, pero es precisa una organización extraordinariamente minuciosa por parte de los Estados, en relación con el desempleo y las medidas que se tienen que tomar para que el bienestar llegue a todos los que lo necesitan, sin exclusiones ni excusas.
La pobreza sea extrema o no se puede solucionar. La voluntad de hacerlo  es lo primero y lo segundo es poner toda la carne en el asador, ya que no valen las medias tintas. Las ayudas económicas tienen que llegar a todos los que las necesiten. Da igual que sean millones de personas  en cada país. Es obligación de los Gobiernos atender sus necesidades económicas básicas de modo inmediato.
Con la revolución digital que se está produciendo las decisiones económicas se pueden acelerar y la productividad aumentar significativamente. El egoísmo y el individualismo excesivos son contraproducentes y causan problemas sociales profundos y extensos.
La creación de riqueza  es una de las claves para que Europa salga de su estancamiento y progrese mucho más. El ejemplo está en China que en unos veinte años ha conseguido ponerse a la cabeza del mundo en tecnología. Y lo ha logrado por la perseverancia y tenacidad de sus ciudadanos que se han esforzado de modo ejemplar. Inteligencia y constancia son los impulsores de una sociedad mejor en todos los sentidos.
Las libertades son otro de los frentes abiertos en Europa. No se puede vivir adecuadamente sin plena libertad. También son muy  importantes los valores éticos que actualmente en algunos ambientes están siendo sustituidos por contravalores y por el relativismo más atroz. El respeto, la disciplina, la bondad y la solidaridad deben ser las palancas que nos mueven, si no queremos que siga existiendo una sociedad europea insolidaria y violenta. Y esto es aplicable al resto del mundo.
La arbitrariedad debe desaparecer de las costumbres y de los modos de  actuar en la vida cotidiana. Sin embargo, cada vez se ven más actitudes irracionales y arbitrarias tanto en política como en otros campos. La lógica y el orden junto con la justicia social son las claves de bóveda de una  estructura  europea sólida y fuerte.
Europa es el origen de la civilización occidental, pero no debe quedarse marginada ante la irrupción del coloso chino y de otros grandes países como India. La cultura europea es el sistema de referencia universal en el ámbito de la filosofía, la literatura y de las Humanidades en general.
Una considerable parte de los inventos y descubrimientos que han transformado el mundo proceden del territorio europeo y esto debe ser destacado. Podemos estar orgullosos de ser europeos, pero ante los tremendos retos que tenemos ante nosotros es necesaria una energía  que está en nuestro interior y que es preciso desplegar con coraje y determinación.
La acción masiva es lo que nos llevará a alcanzar nuevas cotas de desarrollo y  avance en todos los aspectos. Y uno de los requisitos es la fuerza de voluntad y saber lo que deseamos para la construcción de una Europa renovada  que se sostiene en sus esencias griegas, latinas  y cristianas y que, al mismo tiempo, se moderniza a pasos agigantados para no perder las grandes ventajas de la digitalización o de los procesos telemáticos en todos los ámbitos.
Frente a la deslocalización  es posible crear nuevas empresas en cada país de la Unión Europea  que potencien las economías nacionales o estatales, con disposiciones específicas que garanticen su sostenibilidad. Todo esto que he expuesto supone una labor ingente, pero es posible.

jueves, 4 de junio de 2020

VIVIR ETERNAMENTE



En el libro de Victoria Camps titulado La búsqueda de la felicidad  la autora  que es catedrática de Filosofía moral y política de la Universidad Autónoma de Barcelona escribe sobre el sentido de la vida y acerca de la  mejor vida que podemos lograr, entre otras muchas cuestiones.
En relación con el deseo humano de una vida sin fin o eterna  escribe Nietzsche «Deberías realizar únicamente aquellos actos  de los que gustes ser autor o autora repetidas (quizá infinitas veces). Y a su vez, deberías evitar aquellas acciones con cuya reiteración no quisieras verte relacionado».
Eso sería lo que plantea el eterno retorno pero parece demasiado exigente para unos seres imperfectos como somos los seres humanos, aunque puede entenderse como un plan de acción ideal.
Realizar cosas perdurables en el tiempo es otro de los modos de alcanzar una cierta inmortalidad en la memoria colectiva o en Internet que cada vez está más omnipresente en la realidad individual y social. Esta vida terrenal  que vivimos se puede eternizar con lo que creamos y hacemos. Es indudable que la libertad y la independencia son valores irrenunciables si se quiere ser realmente feliz.
Como escribe Victoria Camps «Lo que hizo más feliz  a Montaigne fue poder encerrarse en su castillo a leer y escribir sus Ensayos». Se comprende perfectamente. El mismo Spinoza que era un pensador ateo, panteísta o materialista  considera que lo más apropiado para el ser humano es vivir con alegría y no con tristeza.  Afirma el filósofo holandés que la divinidad no es una persona sino que es idéntica a la substancia o la  naturaleza. Todo lo que produce alegría debe ser buscado desde el planteamiento  de su Ética.
Desde el utilitarismo de Mill la libertad es entendida como el  gobierno de uno mismo. Se entiende que Camps esté totalmente de acuerdo con el valor de la originalidad al igual que el filósofo inglés. Porque es cierto, como escribe la filósofa española, que «Dejarse arrastrar  por el poder de la masa  significa caer en la mediocridad imperante». Cada persona debe dirigir su vida de una manera autónoma y sin depender de modas y cambios culturales, estéticos, etcétera. Lo que no significa que cada sujeto no pueda incorporar a su proyecto vital lo que le ofrece la cultura y el ambiente de su tiempo.
Indudablemente, la limitación de la vida humana no hace posible la perfección absoluta. Todo está sujeto a los cambios que produce el fluir del tiempo. Las fatalidades son inevitables y la principal es la muerte. Bentham que es uno de los fundadores del utilitarismo  consideraba que no era suficiente con los bienes materiales  que son patrimonio de las capas sociales mejor situadas en la sociedad capitalista.
Estaba convencido de que eran necesarias reformas estructurales para que se lograra un progreso social para todos. Y esto lo decía y escribía a finales del siglo XVIII y en el primer tercio del siglo XIX.
Es curiosa la anécdota que se relata en este libro de Camps referida a Sócrates, ya que este pide una flauta para aprender un aria musical  y sus discípulos le preguntan  acerca de para qué le servirá poco antes de tomar la cicuta. Y contesta: De nada, solo para conocerla antes de morir.
En realidad, la monotonía no es algo completamente evitable en todas las circunstancias y situaciones vitales. Algo también afirmado por Bertrand Russell que escribe «hay un cierto número  de cosas buenas  que no son posibles  sino con un cierto grado de monotonía». Es evidente que los gustos se educan y si se quiere alcanzar un cierto nivel en las ciencias, las humanidades y las artes es preciso dedicar muchísimas horas a la lectura, el estudio y la investigación a lo largo de la vida para alcanzar la excelencia.
En efecto, como también dice Victoria Camps, solo llega a disfrutar leyendo quien ha leído mucho. Es verdad, por otra parte, que la capacidad de escribir proporciona inmensas satisfacciones a los autores, ya que al poder poner sobre el papel o la pantalla en blanco del ordenador las palabras se construye desde la más plena libertad lo que se quiere  decir sin limitaciones ni cortapisas y esto es  una de las acciones más  grandes en el campo de la creatividad humana. El pensamiento crítico es lo que más nos conviene para ser más felices buscando el bienestar en todos los sentidos  y valorando acertadamente el contexto.

martes, 2 de junio de 2020

EPICÚREOS



En el libro de Catherine Wilson titulado Cómo ser epicúreo esta profesora de Filosofía de la Universidad de Nueva York ofrece una extensa serie de consideraciones sobre la utilidad del epicureísmo para la vida moderna. El miedo y el temor son los enemigos de la felicidad y hacen que desaparezca la tranquilidad de la mente o del ánimo. Por tanto, la consecuencia está clara: lo fundamental es vivir sin miedo a nada y luchando por vivir una vida plena y gozosa.
También es decisivo afrontar los avatares y contratiempos de la existencia desde planteamientos positivos y descubriendo el gran valor de la resiliencia y del optimismo. Desde un enfoque filosófico la ontología epicúrea establece la existencia de átomos y vacío siguiendo el atomismo de Demócrito.
En lo referido a la causalidad Epicuro y sus seguidores insisten en la influencia del azar y en el libre albedrío humano. El hedonismo epicúreo busca que los seres humanos se libren del dolor y vivan placenteramente. La existencia virtuosa debe ser el objetivo fundamental de las personas, ya que de este modo serán realmente felices. La mesura y la serenidad se contraponen a los excesos que no son lo mejor para la vida humana.
Los hedonistas no consideran que las emociones sean perniciosas. Al contrario, están convencidos de que son generalmente buenas y positivas. Admiten un cierto relativismo desde una perspectiva más bien antropológica. Piensan que el suicidio es la supresión de la vida y lo desaconsejan a diferencia de los estoicos.
Epicuro se apartó del bullicio de la ciudad de Atenas y vivió de un modo bucólico alejado del mundanal ruido. Como escribe Wilson «Su escuela de filosofía estaba en un jardín (en realidad, una arboleda), que se cree se hallaba situada extramuros de la ciudad, y en ella se debatía de  filosofía, se comía y se escribían libros y cartas».
En relación con el  sufrimiento los epicúreos piensan que  es minimizable, lo que es un buen planteamiento que está en concordancia con los procedimientos médicos de la medicina contemporánea.  
Respecto a la felicidad Epicuro está convencido de que consiste en estar libre de ansiedad y miedo. Se reafirma el valor de la alegría y la satisfacción y también del entusiasmo. En cambio, para los estoicos se es feliz sin tener ningún trastorno emocional.
En cuanto a la educación los epicúreos luchan contra la superstición. Porque el conocimiento es útil y es fuente de placer intelectual que es el más elevado. Sobre el valor de las emociones que son esenciales en las decisiones que tomamos en la vida Catherine Wilson escribe que «Reprimir las emociones es perder consciencia del mundo y conexión con él».
En relación con la muerte la ética helenística epicúrea es muy clara, ya que afirma con rotundidad que no existe nada después de morir. Es una especie de dormir eterno pero sin sueños y sin ningún tipo de consciencia o de inconsciencia.
Desaparecemos físicamente para siempre. Al igual que las plantas desaparecen o los animales mueren sin más, sin pasar a otra vida. La clave es, en consecuencia, vivir al máximo sabiendo que unas generaciones suceden a otras y que en la vida todo se repite, aunque el desarrollo de la experiencia de vivir sea apasionante en sí misma, precisamente, por su brevedad y finitud. Según la filosofía epicúrea  los dioses, si existen, no se preocupan de la humanidad y son ajenos a ella.
Aunque la mayor parte de los escritos originales de Epicuro se han perdido se pueden recuperar parte de ellos al poder ser restaurados hasta ser legibles a pesar de la erupción del Vesubio en el año 79.
Los epicúreos pensaban que siempre existió algo desde un planteamiento cosmológico. Sería como el precursor de la materia. Actualmente, como también dice Wilson «nos hablan de fluctuaciones de partículas virtuales, apareciendo y desapareciendo en el vacío cuántico, que dieron lugar al espacio, el tiempo y la materia».
Epicuro no creía en el destino, ya que confiaba en el poder de la libertad humana. En este sentido, es una ética  que  no es fatalista o pesimista y que apoya las actitudes valientes y también el coraje ante los desafíos de la existencia. Anima a luchar por lo que queremos, ya que no hay nada que perder y mucho que ganar. La pasividad y  el desaliento no forman parte del estilo de vida de los seguidores de este filósofo helenístico que tuvo en cuenta las enseñanzas de Aristóteles.