jueves, 14 de mayo de 2020

RIESGO DE CONTAGIO




Ciertamente, la situación por causa del coronavirus en España y en gran parte del mundo es, a mi juicio, preocupante. Y más después de los primeros datos del  estudio de prevalencia. La cifra de un 5% de contagiados en el estado español, aunque es baja porcentualmente deja claro que, como mínimo, 2.350.000 españoles ya han sido afectados por el Covid-19 y ya no tienen infección activa. La muestra es de casi 70.000 participantes.
El test aplicado detecta  también anticuerpos IgM que se producen a partir del sexto o séptimo día de la aparición de los síntomas.  Parece que alrededor de un 90% de los contagios no han sido detectados por el sistema sanitario español. Algo fácilmente entendible, si se considera lo que sucedió en los meses de marzo y abril principalmente, con la sanidad casi desbordada  y con la falta de respiradores para todos y de equipos de protección adecuados para todo el personal sanitario.
Como se sabe la inmunidad de grupo o de rebaño se alcanza, según los expertos en estas cuestiones médicas, con una prevalencia del 60%. Aunque entran las dudas sobre que será mejor. De todas formas, el porcentaje del 1% de mortalidad de los casos tratados parece que es de las más altas en nuestro país, en comparación con otros.
Tal vez sea debido a la virulencia especial del coranavirus que ha llegado a nuestro territorio o a otros factores por saber o investigar. No ha habido contagio masivo, pero eso no quiere decir que no se deba extremar la prudencia y la cautela en relación con el uso de la mascarilla y la distancia social de dos metros.  Si esto no se respeta, por una parte de la población, el riesgo de contagios se dispara de una manera inevitable. Depende de la responsabilidad individual y de la racionalidad de cada uno.
Somos seres racionales, ya lo decía Aristóteles, pero no  es suficiente con decirlo es preciso demostrarlo o ponerlo de manifiesto con los comportamientos en la interacción social. Es una cuestión de vida o muerte, no es una broma. Y ya están aumentando los contagios y las muertes.
Con el desconfinamiento o la desescalada nos jugamos mucho. Y podemos volver al confinamiento si no se cumplen las medidas a rajatabla por todos. No vale que una parte las cumpla y otra no. Volveríamos al encierro en casa.
La población en un porcentaje del 95% no está inmunizada. No se sabe si la inmunidad es permanente  o dura un año o dos. Casi todo son interrogantes. Tampoco se puede asegurar que una vacuna efectiva contra el coronavirus esté disponible para todos a principios del año 2021 Incluso algunos expertos creen que se tardará cinco años en poder tener una vacuna.  Otros dicen que tendremos que aprender a convivir con el Covid-19 para siempre. Casi todo son especulaciones.
Las certezas se están encontrando a través de la investigación científica y también por ensayo y error. Se van probando métodos de control con la supervisión de los expertos  y se van observando los resultados.
Los temidos rebrotes pueden ocurrir en otoño o en el primer trimestre del próximo año, según pronostican los científicos e investigadores. Pero también pueden adelantarse, si no se observa por parte de toda la población una conducta responsable de cara  a uno mismo y a los demás, en directa relación con las medidas de distanciamiento social y de uso de la mascarilla. 
Si por mi fuera se tendrían que usar obligatoriamente las mascarillas en espacios públicos para evitar la transmisión del coronavirus. Está demostrado científicamente que es una barrera eficaz y que evita contagios y salva vidas. Garantizar la salud y la supervivencia es mejor que enfermar o morir por no usar la mascarilla por su incomodidad. Es preferible estar algo incómodo pero vivir que disfrutar del máximo confort y morir antes de tiempo por el Covid-19. Exceptuando los que no pueden llevarla por razones médicas.
El orden, la responsabilidad y la disciplina son importantes en todos los órdenes de la vida y especialmente en la situación causada por esta nueva peste que es el coronavirus. Aparentemente, un mal silencioso y minúsculo, pero que puede quitar la vida de modos terribles. Quizás, no fuera mala idea que se publicaran relatos o testimonios de lo que muchos pacientes con coronavirus han sufrido en estados de mucha gravedad  y lo que han sentido para que toda la población recapacite y reflexione más. Nos estamos enfrentando a un cambio de época.

lunes, 11 de mayo de 2020

CAOS TOTAL




Llaman al INEM, según oigo, y los contestadores están sobresaturados. Los números de teléfono en los que sale un contestador es algo frecuente  y después pasa a automático y se corta la llamada, etcétera. Inaudito. Es un descontrol total.
Existen quejas por falta de atención a las personas que no tienen ni paro ni ERTE ni nada y no tienen ni donde vivir ni dónde comer y son personas que nunca estuvieron en la pobreza. Soluciones ya. 700.000 afectados por ERTE no han cobrado la prestación. La gente no puede esperar para comer.
Porque aumenta el número de familias que necesitan ayuda para comer. Cruz Roja y Atresmedia se unen para ayudar a los desfavorecidos y también Cáritas ofrece asistencia a los que la necesitan, pero no es suficiente. 
El Gobierno tiene que tomar cartas en el asunto ya, porque mucha gente no puede esperar más en esta situación a junio para recibir el ingreso mínimo vital y eso suponiendo que lo puedan lograr con los requisitos que tienen que cumplir.
Si los que no eran pobres ahora lo son y los que ya lo eran son los que mueren, al igual que una parte de los pensionistas,  hay  personas que piensan que, de esta manera, se pagan menos pensiones. Y debe primar la salud y la vida y no la economía, porque, de no ser así, es como volver a los tiempos bárbaros o al salvajismo del sálvese quien pueda.
Los recortes en Sanidad están pagándose con creces por desgracia. Que contraten a todas las personas que les rescindieron el contrato en el ámbito sanitario  y que se ponga el sistema sanitario al nivel asistencial de hace diez o quince años. Es inaudito que en los tiempos que estamos  y con la pandemia que tenemos se pretenda priorizar la economía por encima de la salud de todos. A ver si somos un poco personas.
Por ejemplo, el Hospital de Cabueñes de Gijón iba a ser ampliado, por el aumento de la presión asistencial se entiende, pero por causa de la pandemia del coronavirus se ha paralizado el plan de construcción.
A mi juicio, lo que es indudable es que estar vivo es más importante que cualquier variable económica. Los estados actuales tienen numerosos mecanismos para afrontar la crisis económica. Pueden hasta endeudarse o incrementar las ayudas económicas a más cantidad de personas, a través de la renta mínima, a todos los sectores de población que la necesiten. Es una forma también de redistribución que garantiza que todas las personas tengan sin excepciones un ingreso mínimo para poder vivir con dignidad.
Se comprende que la fase 1 sea algo gozoso, porque permite aliviar un poco la crisis económica y también las posibilidades de compra y ocio de los ciudadanos. Pero hay un claro peligro y es que, si se disparen otra vez los contagios y lleguemos en unas semanas o meses a la situación del principio de la difusión de la pandemia, las consecuencias serán mucho peores  todavía o podrían serlo. De hecho, la tasa de contagios sube en Alemania en plena desescalada y es un dato de hoy mismo 11 de mayo de 2020. Es un ejemplo de lo que puede pasar en España en las próximas semanas y meses.
Por tanto, debe extremarse la cautela en relación con la distancia social de dos metros y con el uso de la mascarilla en casi todos los espacios, así como con la higiene de manos. Si una parte de la población que puede ser de un tercio o casi la mitad no sigue a rajatabla las medidas impuestas por el Gobierno el riesgo de rebrotes se multiplica. Es así de claro y rotundo. Se puede mirar para otro lado y tomarlo a broma, pero luego no valdrá de nada quejarse por la situación a la que se llegue. La responsabilidad individual es la clave en un país con 47 millones de habitantes.
Por muchos controles que se realicen, si no se respetan las normas de seguridad para evitar contagios, no creo que salgamos bien como país de esta terrible pandemia. El coronavirus no ha desaparecido sigue presente y no conviene olvidarlo de cara a los meses de las vacaciones y el calor. Según uno de los tres virólogos más importantes del mundo, que es Adolfo García Sastre, hay diez veces más infectados de los que aparecen en los recuentos oficiales de los gobiernos. Con lo que  en España podría haber no 227.436 contagiados sino 2.274.360, en realidad. Y ya han muerto 26.744 personas en nuestro país. Sobran los comentarios.