Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
miércoles, 18 de marzo de 2020
lunes, 16 de marzo de 2020
ETER 9
La inmortalidad
digital además de con la huella digital es posible también con la red social
Eter 9. Ofrece una permanencia permanente a lo largo del tiempo de sus usuarios
en el ámbito digital. O, lo que es lo mismo, cuando el internauta fallece
continúa su comportamiento en la red. También es cierto que como dice su
inventor el portugués Henrique Jorge «cada cosa que hacemos en el ciberespacio permanece para
siempre, incluso cuando ya hemos fallecido».
Eter 9 es una
plataforma muy parecida a Facebook. En realidad, es una red que aprende a
través de la inteligencia artificial. Parte de un avatar digital inmortal que publicará después de la
muerte del usuario a partir de lo que haya subido en vida a la plataforma.
Creará contenidos
similares a los publicados por la persona antes de su muerte. Y supuestamente
podría crear publicaciones como artículos, libros, videos, audios, etc., con
algoritmos que analizan lo ya creado cuando el sujeto estaba vivo.
Ya hay miles de personas
que están en Eter 9. En cualquier caso,
esta red social está en una fase inicial y puede ser desarrollada de un modo
mucho más potente en los próximos años y decenios. Y pueden surgir otras.
Estoy plenamente
convencido de que la huella digital es lo más importante. Lo que significa que
los esfuerzos de los creadores se verán plasmados en el ciberespacio para
siempre, como muy justa compensación a las horas empleadas en una actividad
creativa que, si bien es apasionante, merece un reconocimiento general y
especialmente una duración en el tiempo que será ilimitada.
Y es que los
creadores, al crear contenidos lo hacen para que sean leídos, vistos y
escuchados y en el mundo digital, en el que ya estamos desde hace años, esto ya
es un hecho o una realidad.
Los creadores realizan
una labor artística y sobre todo expresan lo que desean en sus creaciones.
Pueden gustar más o menos sus producciones, pero eso no es lo más relevante, ya
que las modas, gustos y costumbres cambian con el paso del tiempo. Lo que no
cambia es la calidad de lo creado que, a veces, no es reconocido pero que
a la larga siempre será apreciado y valorado.
En realidad,
escritores, pintores, escultores, músicos, cineastas y otros artistas siempre han pretendido no
solo formar parte del presente sino también ser recordados después de su
desaparición física. Se podría hablar de la eternidad del arte. La experiencia
estética es la que también nos hace de alguna
manera inmortales. El
inconsciente como afirmaba Jung no entiende ni contempla la muerte y cree que
la vida sigue para siempre. En este sentido, conviene tomar ejemplo y vivir la
vida como una gran aventura hasta el último segundo de la misma.
Evidentemente, la vida
es lo opuesto a la muerte. Pero la finitud de la vida humana es la palanca que
mueve a hacer grandes cosas en la existencia. También es posible, pero no es lo
más acertado, el conformismo con la mediocridad y con los placeres de una vida
exclusivamente materialista. Aunque esto es opinable y depende de la forma de entender
las cosas de cada persona. Y claro también interviene la libertad y los modos
de pensar de cada individuo.
La pasión o las
emociones y los sentimientos son lo más decisivo en la existencia. Por
supuesto, partiendo de un control de la razón y de la prudencia.
Somos una caña
pensante como decía el filósofo y matemático francés Blaise Pascal en el siglo
XVII. Pero nuestra grandeza proviene de que pensamos y sentimos a diferencia de
las rocas que no piensan.
Unamuno también tenía
un ansia de inmortalidad tremenda y de la que escribe y habla a lo largo de su vida como filósofo y
escritor. En su libro Del sentimiento trágico de la vida expresa su deseo de no
morir o de vivir para siempre, junto con otras cuestiones. Las razones del
cerebro no son las del corazón o de los sentimientos.
La fría razón, como la
del filósofo Bertrand Russell, dice que después de la muerte no hay nada. El
ateísmo del pensador británico es rotundo. No deja ningún espacio o resquicio
para la esperanza en un mundo espiritual supraterreno o celestial. Desde
Parménides, Pitágoras y Platón numerosos
filósofos se han ocupado de pensar sobre la inmortalidad y acerca de la
relativa brevedad de la vida y de la felicidad.
jueves, 12 de marzo de 2020
CORONAVIRUS Y ATENCIÓN MÉDICA
Ante la pandemia que
nos ha llegado desde China lo que se puede hacer es proporcionar la mejor y más
completa asistencia sanitaria para minimizar los efectos de la misma. Y para
ello es absolutamente necesario que los hospitales tanto públicos como privados
trabajen perfectamente coordinados.
Hacen falta muchos más
respiradores artificiales, mascarillas, trajes protectores de calidad y también
más camas hospitalarias. En definitiva, más medios materiales y más personal
sanitario. Y, si es necesario construir más hospitales en diez días o en un mes,
se puede seguir el ejemplo del Gobierno chino.
Es evidente, pero
conviene ponerlo de manifiesto que la atención sanitaria debe ser igual para
todos y no se debe priorizar a unos pacientes a costa de otros. El derecho a la
salud no admite desigualdades de ningún tipo, aunque estemos asistiendo a una
crisis de considerables proporciones tanto sociales como económicas. El
Gobierno de España ya está tomando una serie de medidas que son positivas para
frenar lo más posible la expansión del COVID-19.
El primer ministro
británico Boris Johnson cree que la mortalidad por el coronavirus puede ser en
el Reino Unido del 1% y esto es un duro golpe para la población inglesa. El
panorama en Gran Bretaña, tal como lo presenta el líder conservador, parece
apocalíptico. Ya que llega a decir que muchas familias perderán “a sus seres
queridos” antes de tiempo. Me parece excesivo. Puesto que aumenta la alarma
social y no se sabe exactamente como sucederá todo. ¿Qué se entiende por muchas
familias?
Realmente, la
suspensión de las clases presenciales en toda España es una medida
extraordinaria temporal que pretende poner límites a la expansión de este virus
y a la vez proteger a los niños y a los jóvenes.
En relación con el
bloqueo a los vuelos europeos a Estados Unidos por parte de Trump considero que
es una medida errónea y que la Unión Europea tiene que reaccionar al respecto.
De hecho, las autoridades comunitarias ya han dicho que estudiarán medidas. En
vez de una actitud solidaria, prudente y proporcionada el Gobierno
estadounidense pone en marcha un protocolo de actuación draconiano y muy
perjudicial para la economía de la Unión Europea. Ya que no se permite tampoco
la exportación de mercancías a Estados Unidos.
Parece que en Madrid está
cundiendo el pánico en relación con las compras, por miedo al desabastecimiento
de productos de primera necesidad. Es irracional e ilógico, pero el temor
infundado a la escasez hace de las suyas como se está viendo también en más
partes de España.
La llamada a la
responsabilidad personal de cada ciudadano en la intervención institucional del
Presidente Pedro Sánchez es algo natural y también su apelación a la disciplina social. En este sentido, los
ciudadanos chinos, en general, han cumplido a rajatabla las cuarentenas y
aislamientos impuestos por las autoridades.
En España, en mi
opinión, se tenían que haber tomado más medidas varias semanas antes para
controlar mejor la situación. La salud es más importante que la economía. La
situación de Madrid estos últimos días ha empeorado, pero estoy convencido de
que con el esfuerzo de todos es superable al igual que la del resto de nuestro
país.
Es bueno confiar en el
saber y profesionalidad de los médicos en España y también en la sanidad
pública y privada. No cabe duda de que la labor principal la tiene que
desarrollar el sistema sanitario público español.
La inyección de 3.800
millones de euros en la sanidad es una buena decisión que puede que no sea
suficiente. Y las medidas de refuerzo de
la economía inyectando 14.000 millones de euros buscan el apoyo de los autónomos y protegen también a las
empresas y a los trabajadores.
Lo que se echa de
menos ahora mismo es la falta de una vacuna que ya esté disponible. Se está
investigando a marchas forzadas, pero el desarrollo de una vacuna efectiva
lleva consigo pruebas y experimentación antes de ponerla al alcance de todos.
La evidencia
científica debe ser la base para la toma de decisiones de las autoridades
políticas de los países. Y la pseudociencia no puede tener cabida ante el
coronavirus que es algo muy serio. La información correcta y útil es lo que
demandan los ciudadanos y esto es lo que están haciendo las autoridades
sanitarias españolas de un modo ejemplar. Esperemos que en el menor tiempo
posible esta pandemia pase a la historia.
miércoles, 11 de marzo de 2020
lunes, 9 de marzo de 2020
DECADENCIA DE EUROPA
David Engels ha
escrito un libro de ensayo sobre la decadencia europea. Y analiza los
escenarios negativos que ya se están viviendo por causa de las desigualdades
económicas y por el poder de las élites económicas que condicionan la acción de
los gobiernos. Engels nació en 1979 en
Bélgica y es profesor de investigación. Es historiador. En el año 2008 es
nombrado titular de la cátedra de historia romana de la Universidad Libre de Bruselas.
Sus planteamientos
pueden parecer excesivos en algunos casos, pero en ciertas cuestiones considero
que tiene razón. Por ejemplo, dice que «no tenemos oportunidad de evitar una
guerra civil». Considero que es demasiado catastrofista.
Otro pensador como
Michel Houellebecq está convencido de que la religión de los débiles puede ser
la salvación de Europa. En este sentido
desarrolla en un sentido contrario las ideas de Nietzsche acerca de la religión
cristiana. Incluso, tanto él como otros intelectuales sostienen que los días de
la civilización, tal y como la conocemos, están contados.
Es verdad que se está
asistiendo, a mi juicio, al lento derrumbe de la civilización occidental y de
la cultura, porque están surgiendo nuevos modos de entender la vida y de vivirla que entran en clara
contradicción con el pasado reciente.
La era posmoderna o la
tardomodernidad está volatilizando muchos aspectos de la cultura occidental. Lo
único que se respeta es el consumo acelerado de productos y de servicios y lo
demás parece que ha dejado de interesar. Muchas actividades culturales se banalizan
o se infravaloran o desprecian. Predomina lo superficial sobre lo profundo, de
manera general en la sociedad actual.
La balcanización de
países en Europa es otro grave peligro que está presente en la mente de todos.
La vulneración de los derechos individuales es otra cuestión preocupante en
algunas zonas de Europa y del mundo.
Parece que estamos
asistiendo como escribe también Blanco Martín «a una disolución general del orden civilizatorio en el que
centenares de generaciones hemos vivido hasta ahora». La destrucción de la catedral de Notre Dame aunque causada
por un accidente es un símbolo o representación del peligro que corre la
cultura europea arrollada por el materialismo dominante, el neoliberalismo
económico y el consumismo acelerado.
La profunda identidad
cultural europea y el estilo de vida asociada a la misma están en riesgo de
desaparición en las próximas décadas o generaciones. Esperemos que no sea así y
que la cultura de Europa sigue existiendo renovada pero vigorosa.
Según Blanco Martín
que sigue las líneas de pensamiento de David Engels «Los Estados nacionales son ya herramientas en manos de
poderes económicos…». Frente a la vigilancia de los
mensajes de los correos electrónicos y de las llamadas telefónicas es evidente
que los Estados deben reforzar las medidas que aseguren la privacidad en
las comunicaciones.
La adecuación entre
los estilos de vida y el ideal cultural es un derecho individual que no puede estar condicionado o sometido a
los intereses económicos de la sociedad o de las empresas. Como también afirma
Carlos X. Blanco Martín «Los poderes plutócratas han
reemplazado las catedrales por grandes supermercados y templos del consumo». Esto se puede aplicar también a la cultura libresca y
artística en general.
Engels habla en su
libro de una oligarquía económica anónima que con la finalidad de amasar más
bienes somete a sus dictados a millones de seres humanos. Y esto no debe ser
tolerado. Corresponde a los ciudadanos resistirse a ser dominados por el
neoliberalismo capital. No cabe duda de que las cosas no cambiarán por sí
mismas.
En relación con la
cuestión de los inmigrantes y de los musulmanes que viven en Europa, a mi
juicio, enriquecen a los Estados, porque producen riqueza y aumentan la
natalidad que suele ser baja en países como España.
David Engels se
equivoca pensando en que habrá un proceso de
islamización en unas décadas en el territorio europeo. En lo que si
coincido con Engels es en que las capacidades económicas de los ciudadanos no
deben depender del capitalismo salvaje sino del esfuerzo y la justa recompensa
económica del mismo.
En relación con esto
escribe David Engels: «Como sentirse realmente dueño de su
existencia y de su vida si todo el bienestar del que disfrutamos no es el
producto de una actividad útil y ejercitada con placer y dedicación,…». Los ciudadanos, tanto de Europa como de otras partes del
planeta, debemos defender la cultura occidental y no dejarnos avasallar por el
materialismo consumista imperante.
jueves, 5 de marzo de 2020
FILOSOFÍA DE SCHOPENHAUER
Es uno de los grandes filósofos del mundo
occidental. En su biblioteca los libros escritos en español eran
abundantes. La crítica de Schopenhauer
al idealismo de Hegel no es sistemática, ya que se dirige especialmente contra
la terminología hegeliana y contra una teoría que considera que no tiene
sentido. Realmente lo tenía, pero es cierto que en algunos de los tratados más
importantes de Hegel la complejidad especulativa y teórica es máxima, pero se
puede entender.
Schopenhauer promueve
una recuperación del pensamiento kantiano y está convencido de que las
filosofías de Hegel, Schelling y Fichte no son verdaderas, aunque son, en
realidad, conjuntos de planteamientos idealistas que son también válidos desde
otros enfoques ontológicos y epistemológicos.
Considera que el
fundamento de lo real es siempre problemático, irracional y anterior a la
razón. Es preciso comprender lo irracional del mundo. De todos modos, a juicio de este filósofo alemán
el pensamiento racional debe poner de manifiesto y conceptualmente la esencia
de la realidad.
Valora en gran medida
la percepción sensible, si bien dice que el impulso ciego de la voluntad es
esencial para entender los fenómenos. Según Schopenhauer sus principales
fuentes de inspiración doctrinal son Platón, Kant y la sabiduría oriental. Para
él se puede afirmar que la voluntad es el noúmeno de lo real. Ya que lo
nouménico o la cosa en sí se opone a lo
fenoménico.
Los fenómenos son lo
aparente y lo auténticamente real es la voluntad a la que se puede acceder por
el impulso vital que es anterior a toda lógica. De este modo, es posible
conocer la auténtica realidad del mundo y es una tarea a la que Schopenhauer se
entrega con pasión. De Platón recibe una influencia considerable ya que la Idea
platónica es lo mismo, desde su filosofía, que la cosa en sí kantiana y es una
coherente interpretación doctrinal.
Schopenhauer realiza
algunas críticas al sistema del idealismo trascendental de Kant y parten del sometimiento
del mundo a las leyes del sujeto. Puesto que como escribe en su Crítica a la filosofía de Kant: «En realidad la intuición empírica es siempre una mera
representación nuestra: es el mundo como representación». Para Schopenhauer la intuición empírica es intelectual ya
que la integración de sujeto y objeto en el conocimiento significa también la
unificación de sensación y subjetividad y, esto mismo, está incluido en su
efecto causal. Y la causalidad es, indudablemente, propiedad del entendimiento en
el que se integran o unen sujeto y objeto. De esta manera, para Schopenhauer
los procesos sensitivos e intelectuales se unifican en el sistema nervioso del
cerebro. O, dicho de otro modo, el conocimiento es el resultado de las
funciones y operaciones del cerebro.
La concepción
pesimista y trágica de la vida de Schopenhauer influyó mucho en el joven
Nietzsche y en Wittgenstein especialmente en su Tractatus y en escritores del nivel de Kafka y Tolstoi,
por ejemplo. El estilo de su pensamiento
también fue notablemente apreciado por Fernando Savater. Incluso Pío
Baroja en su novela El árbol de la ciencia transmite una visión o
interpretación de la existencia desde un planteamiento que tiene su origen en
Schopenhauer.
Desde su enfoque
filosófico irracionalista piensa que la verdadera liberación proviene de la
ética de la compasión y de la ascesis de inspiración budista. El arte también
proporciona una especie de liberación, especialmente la música y la tragedia,
ya que anulan el yo y lo introducen en la voluntad universal y en el dolor
eterno colectivo. El ser humano es una voluntad individual infinita, por esto
está destinado a sufrir. Estamos hechos de deseos que nunca pueden ser
satisfechos del todo, por nuestra finitud implacable a través del transcurso inexorable
del tiempo que todo lo consume.
Con su filosofía
comienza lo que puede denominarse el pensamiento vitalista e irracionalista
tanto en el siglo XIX como en el XX y actualmente. No cabe duda que su ética
compasiva y su valoración del arte como forma de trascender las miserias
humanas es un buen planteamiento.
En todo caso, la
voluntad individual y el conocimiento son las fuerzas impulsoras que hacen
grandes a las personas. El deseo de
conocer y la actitud creativa son lo que potencia la existencia humana y esto
es algo que sigue vigente en pleno siglo XXI.El extraordinario avance de la ciencia desde la muerte de Schopenhauer
en 1860 ha despejado numerosas dudas respecto al conocimiento de la naturaleza.
lunes, 2 de marzo de 2020
PLOTINO Y LA BELLEZA
Desde el planteamiento
filosófico de Plotino la belleza sensible, en realidad, deriva de la
suprasensible o divina. Plotino nació en Licópolis que estaba en Egipto en el año 205 de la era cristiana. En el 245
se trasladó a Roma y fundó su escuela filosófica en la que enseñó hasta su
muerte en el año 270.
Su discípulo más destacado fue, sin duda,
Porfirio que escribió la Vida de Plotino y ordenó los cincuenta y cuatro
tratados escritos por el filósofo egipcio.
El mismo Plotino
propuso al emperador Galieno la fundación en Campania de una ciudad que
siguiera en su organización las leyes y disposiciones de la República de
Platón. Esta ciudad estado ideal se llamaría Platonópolis, como es lógico.
El pensamiento
plotiniano es sistemático y da un gran énfasis a la Unidad que es la expresión
de la perfección o de lo divino. La Unidad es la divinidad que es al mismo
tiempo trascendente e inmanente al mundo. De lo Uno deriva toda la pluralidad y múltiple diversidad de lo
real. Lo Uno es también el Bien, en la filosofía espiritualista de este
filósofo. La diversidad de la cosas del mundo o de la realidad misma procede
para Plotino de una emanación de forma similar a como la luz emana del sol.
Existen tres procesos
o hipóstasis en la emanación que son lo Uno, la Inteligencia y el Alma del
mundo. Desde su filosofía el principio de formación del mundo sensible es obra
del alma, puesto que contiene los arquetipos o paradigmas de las cosas.
De forma parecida a
Platón es indudable que Plotino está convencido de que la verdadera realidad
corresponde al mundo de las ideas, porque el mundo material se identifica con
la imperfección. La materia es el principio del mal por su naturaleza
corruptible e imperfecta.
En cuanto a la belleza
la trata y analiza en sus Enéadas. Escribe Plotino: «La belleza apela fundamentalmente a
la vista, pero también al oído a través de las combinaciones de las palabras». No cabe duda que este sabio sabe
apreciar y valorar todos los aspectos bellos que aparecen en la realidad. Lo bello abarca multitud de aspectos reales y
vitales. Todo nos puede parecer bello o no.
La belleza del fuego
es puesta de relieve por Plotino ya que escribe que «Brilla y resplandece como si fuera en sí mismo forma». La valoración del fuego como un elemento impenetrable y a
la vez que lo penetra todo es clara para el creador del neoplatonismo. Las
cosas bellas del mundo sensible causan deleite y placer y pueden ser muy
diversas y esto es algo que admira
Plotino. Para este pensador el esplendor divino del intelecto, es el de
un alma moderada, fuerte, justa y prudente que es, en consecuencia,
auténticamente bella o hermosa.
En relación con esto
escribe que «La fealdad en el alma consiste, por tanto, en no ser pura y
sin mezcla, igual que ocurre con el oro cuando aparece mezclado con partículas
de tierra». De esta forma, el alma buena es a la vez bella, si se
purifica de su conexión al cuerpo o a lo material, siguiendo los planteamientos
órficos, pitagóricos y platónicos.
En este sentido, para
Plotino no admite ninguna duda que hacerse semejante a Dios es lo propio del
alma bella y buena. Porque pensar, aprender, investigar y saber nos identifican
con la belleza divina, según su espiritualismo, un idealismo que sigue la senda
iniciada por Platón.
Plotino insiste en la
necesidad de la autodisciplina y en la
purificación moral e intelectual, ya que lo más puro y luminoso es lo
inteligible que es lo propio del alma. Indudablemente, la filosofía plotiniana
es una especie de misticismo puesto que el éxtasis sería salir de sí para
ascender al Uno o lo Absoluto. Por tanto, el sabio sería el místico
contemplativo. No admite que el paradigma de la sabiduría sea el hombre teórico
o el autosuficiente del estoicismo o epicureísmo.
Una cuestión que tiene
su relevancia es el claro paralelismo entre el neoplatonismo y la filosofía
patrística cristiana. Algunos planteamientos neoplatónicos son similares al
pensamiento cristiano, ya que ambas corrientes de pensamiento son espiritualistas
y se fundamentan en el idealismo de Platón, aunque con variaciones notables.
Existen aspectos
teóricos similares, si se analizan la filosofía socrática, especialmente el
intelectualismo moral, y la teoría de las ideas junto con la antropología
platónica.
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