Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
viernes, 5 de julio de 2019
jueves, 4 de julio de 2019
ETERNO ARTURO FERNÁNDEZ
Se nos ha ido un
genial actor. Pero sigue vivo en sus más de setenta películas y en sus
numerosas actuaciones en televisión. En el teatro representó con gran éxito
comedias que gustaron mucho a los espectadores.
Es querido y admirado
especialmente en Gijón y Asturias y también en el resto de España. Siempre
estuvo muy orgulloso de haber venido al mundo en la Villa de Jovellanos. Daba
mucha importancia al esfuerzo y la perseverancia en su tarea artística como
intérprete en su trayectoria profesional durante 68 años.
Destaca, a mi juicio,
en la naturalidad que da a sus interpretaciones y también en la expresión de un
carisma personal que supo emplear de modo magistral en su carrera como actor.
Se comprende perfectamente que su ciudad natal que es Gijón esté tres días de
luto oficial por su fallecimiento. Desde este artículo también transmito mi
enorme dolor por su muerte a su familia y amigos. Es hijo predilecto de Gijón e
hijo adoptivo de Oviedo.
Su actitud de galán
seductor no oculta sus grandes dotes para la alta comedia y su ironía y finura
en la interpretación de sus personajes que le hicieron triunfar en todos los
medios en los que actuó. Fue también empresario teatral y tuvo su propia
compañía. Popularizó la expresión chatina. En televisión una de sus obras con
más éxito fue “Yo soy Brandel”, un “Estudio 1” de 1973. Protagonizó series como
La casa de los líos en televisión.
La muerte le ha
sobrevenido a los 90 años. Cogió su
maleta y se fue desde Gijón a Madrid para intentar ser actor. Llegó a la
capital de España en 1949. Le impresionó la Gran Vía de la capital de España.
Aunque al principio empezó como figurante.
En 1951 ya debutó en el cine con un papel secundario. En los siguientes
años su carrera como actor de cine, televisión y teatro fue magnífica.
Era y es una de las
figuras de la escena o del espectáculo más
conocidas y populares. En una entrevista
que concedió a un periódico de Madrid hace un año en relación con el secreto de
su salud de hierro dijo lo siguiente: «Tener buena salud y una buena carga genética es básico sin
duda, pero no es menos importante mantenerse activo, tener ilusión por lo que
se hace y metas por cumplir… Y no querer darse de baja de nada mientras el
cuerpo no lo impida». Es una fabulosa filosofía de vida
con la que estoy plenamente de acuerdo. Coincido con este gran artista de la
interpretación en que la palabra jubilación en el campo de la creación no tiene
sentido mientras se tenga fuerza o energía suficiente.
Ha recibido numerosos
premios como, por ejemplo, los del Sindicato del Espectáculo al mejor actor
(1961 y 1968), Nacional de Interpretación (1962), Nacional de Teatro Pepe
Isbert (2002) o la Medalla del Ministerio de Cultura al Mérito en Bellas Artes
en el año 2004.
Disfruté mucho con sus
comedias en el Teatro Jovellanos y también con sus series en televisión y sus
Estudio 1. Su capacidad de adaptación, su elegancia, dicción, carisma y tono de voz eran magistrales. También sus
dotes de improvisación si eran precisas. Su completo entendimiento de las
emociones y sentimientos humanos se expresa siempre en sus interpretaciones.
La experiencia que
atesoraba y las tablas que había
conseguido con su continuo trabajo como actor eran las que le convertían en un
mago de la escena, de la representación, del arte teatral.
Fue, en mi opinión, un
actor de raza. Lo que no impide que a través de la observación y de las
instrucciones y consejos de directores, realizadores, etcétera., se fuera
formando en el arte interpretativo y adquiriendo cada vez más soltura y dominio
encima del escenario. Al menos, así lo
imagino.
Entiendo que Arturo
Fernández sintiera que su vida artística y profesional era la interpretación
ante el púbico o ante las cámaras y micrófonos. Era lo que le llenaba y lo que
daba sentido a su existencia.
El teatro es un arte y
permite estar en contacto con el público y hacer reír, llorar o pensar.
Prefería hacer comedia y que los espectadores se divirtieran, ya bastantes
problemas tiene el mundo, si pensamos desde un planteamiento pragmático y
realista. Indudablemente, la actitud de Arturo Fernández muestra un apasionado
gusto por la vida y por la más intensa felicidad.
miércoles, 3 de julio de 2019
martes, 2 de julio de 2019
LOCUCIÓN
La expresión hablada
es muy importante actualmente. También lo ha sido en el pasado a través de los
milenios. Desde la niñez y la adolescencia la capacidad de hablar es
indispensable para la socialización y el aprendizaje.
Quizás una de las tareas
que requieren más esfuerzo y dedicación por parte de los docentes es
precisamente el refuerzo, desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje
hablado de una parte de los estudiantes.
No cabe duda de que la lectura y la escritura también son esenciales para
hablar bien, pero conviene tener presentes una serie de técnicas o
procedimientos que mejoran la forma de hablar.
A la hora de realizar
una exposición de un tema o de realizar un debate o plantear preguntas es
primordial que el tono de voz se oiga bien. La pronunciación también es
fundamental, ya que si no es clara no se oyen bien algunas palabras y eso mismo
empobrece el discurso y no es agradable para los que escuchan. Proyectar bien
la voz hacia los demás es lo exigible para que todos se enteren perfectamente
de lo que se está diciendo.
No es necesario que
cada persona se maneje con su voz como un locutor de radio profesional, pero si
es deseable que cualquier persona que hable
lo haga de un modo que sea fácil de seguir. Hablar demasiado lento o excesivamente
rápido tampoco es lo apropiado para que los demás se enteren realmente de lo
que se está diciendo.
Al hablar en público
con micrófono o sin él lo más recomendable es hacerlo con naturalidad, ya que
suele tener un buen efecto en los que
reciben las palabras. Ser uno mismo al hablar es, sin duda, lo mejor. Las
emociones y los sentimientos también pueden manifestarse a través de nuestra
entonación y ritmo. La articulación de los términos o su pronunciación debe ser
clara. Los locutores profesionales de radio o televisión, si pronuncian mal una
palabra, vuelven a repetirla bien y continúan con su discurso o exposición.
Dar vida a las palabras
a través del hablar es algo que se puede lograr a través de ciertas técnicas y
de la práctica. Hablar como si se estuviera contando una historia es algo que
suele gustar a los oyentes y al público en general. La realización de pausas al
hablar es algo requerido por el propio flujo del habla.
Lo que parece
indudable es que la expresión de las ideas debe realizarse con firmeza en todo
momento, aunque lo que se diga sea objeto de dudas. Porque es el modo de que el
público o los oyentes crean en la sinceridad y en la buena intención del que
está hablando. Y además así se establece una cierta confianza hacia la persona
que habla y comunica.
La adecuada
respiración es decisiva para mantener bien el tono y el ritmo de la
comunicación hablada. Ser auténtico cuando se habla es lo mejor para sonar como
uno mismo y a la vez diferenciarte de los demás hablantes.
Conviene evitar los
vicios de dicción y no emplear construcciones gramaticales incorrectas. En todo
caso, lo mejor es no usar términos o construcciones que generen
interpretaciones incorrectas de lo que se está transmitiendo verbalmente.
Para hablar mejor un
buen procedimiento es leer en voz alta y practicar de vez en cuando. Ser un
buen lector también es clave para la adquisición de vocabulario y para estar
más habituado a distintos tipos de construcciones gramaticales y estilos
literarios o de escritura.
En la Antigüedad el
arte de persuadir o convencer estaba en la boca y en el cerebro de los
oradores. La retórica fue decisiva en la Grecia antigua. Pericles, por ejemplo,
era además de un gran político también un notable orador. El arte de la
retórica o la oratoria era enseñado por los sofistas. Cicerón fue el más grande
orador de la época romana. Demóstenes varios siglos antes fue el mejor retórico en
Grecia. Como se sabe la tartamudez de Demóstenes fue vencida por él mismo a
base de esfuerzo, coraje, práctica y determinación. Y es que una perfecta
vocalización es muy necesaria para que las palabras lleguen con nitidez a los
oídos de las personas.
Actualmente, a través
de los diferentes tipos de micrófonos y aparatos que amplifican la voz y los
sonidos es más fácil hablar ante un
público en directo o en diferido a través
de la grabación de audios y vídeos.
lunes, 1 de julio de 2019
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