viernes, 1 de octubre de 2021

SERENIDAD


 


Se puede pensar que todo cambia en la vida y es algo indiscutible. La realidad es temporal. Es lógico que deseemos retener los momentos de la existencia y atesorar experiencias de todo tipo. La curiosidad es una fuente de felicidad desde una perspectiva serena y racional.

Lo que no quiere decir que no nos dejemos conducir por la pasión y las emociones a lo largo del transcurrir vital. Pensar antes de actuar o accionar siempre es una coherente estrategia reflexiva. 

La abundancia de pensamientos es deseable, porque es positivo y contrasta fuertemente con la falta de pensamiento o con la escasez del mismo. Muchos de los problemas provienen de pensar poco o simplemente de no hacerlo.

Incuestionablemente, las representaciones mentales son las que influyen de una manera considerable en las conductas humanas. Las personas desde una actitud serena, confiada y segura pueden luchar por sus objetivos y metas, pero siendo conscientes que las frustraciones son algo consustancial al vivir de los individuos.

Con buenos modelos de comportamiento y con actitudes responsables y equilibradas se puede llegar a lograr mucho más de lo que se puede pensar o imaginar. Son importantes también la coherencia y la verdad y  el buen juicio.

En relación con la autorrealización es lo que, en principio, pretende cualquier persona para ser más feliz.  El sentido de la vida está unido a la sensación de avanzar por caminos que conducen al logro de las aspiraciones personales.

La capacidad atencional es fundamental para hacer posible una existencia más creativa y productiva en todos los sentidos. Además, valores éticos como la solidaridad y la empatía nos hacen colaborar más y mejor con la sociedad para que todos vivamos colaborando en crear un planeta más solidario y justo.

Con serenidad se afrontan las dificultades y las adversidades con tranquilidad y esto es una buena enseñanza de tipo ético. El alejamiento del estrés y la ansiedad depende también de la fortaleza interior. Las motivaciones y los impulsos y deseos forman parte de una realidad humana que nos hace progresar de una forma continua.

Los valores éticos proporcionan calma y serenidad, porque son la esencia de lo que deseamos en este mundo y en esta realidad que nos ha correspondido vivir. Frente al relativismo es mejor, sin duda, el universalismo moral. Partiendo también del reconocimiento de la diversidad de ideas y formas de pensar de las personas, pero reafirmando valores éticos que son irrenunciables, desde una perspectiva racional.

La salud también es algo esencial, porque hace posible vivir más en paz y en armonía con todo. La función del trabajo es que colaboremos con la sociedad  y que a la vez desarrollemos todas nuestras potencialidades de la mejor forma posible. La contemplación de la vida es la percepción de muchos matices que nos permiten sentir el discurrir de las cosas desde una posición privilegiada.

Frente a una civilización de la prisa y de la rapidez es necesario recuperar la calma y la profundidad en lo que se hace. Se puede reivindicar la serenidad, porque es una de las mejores actitudes de los seres humanos.  Es la que hace posible pensamientos más amplios y profundos y la que potencia planes, previsiones y proyectos de más alcance y envergadura. Ante los avatares y el azar de la existencia conservar la calma y tener serenidad supone vencer el miedo y lo que representa. En contra de la paralización que puede producir el temor, la actitud serena otorga energía y resistencia a los sujetos en su vida cotidiana.

Ciertamente, esto no significa que las emociones no sean decisivas en la vida, pero deben estar orientadas por la razón en cierto modo. Lo que no supone que sea indispensable una separación rígida y excluyente entre pensamiento y sentir. Partiendo de la filosofía de Xavier Zubiri podemos considerar la intelección sentiente, como un punto de partida en pensamientos y decisiones, desde  una perspectiva filosófica. Y esto es aplicable también a la realidad práctica cotidiana, como es lógico.

La filosofía nos hace serenos, porque nos hace darnos cuenta de que todo es posible con constancia, perseverancia y determinación. El accionar es una de las claves de bóveda de una conducta asertiva que afirma y construye en positivo, desde una actitud serena y reflexiva. Filosofar o pensar nos hace serenos y conscientes de todo y también puede hacernos más felices llenando de alegría la existencia. Conocerse a uno mismo y a los demás es algo fundamental para aprovechar al máximo la vida y la realidad que está a nuestro alcance, de maneras nuevas y originales.

 

 

 

viernes, 24 de septiembre de 2021

HEIDEGGER


 


El filósofo alemán Martin Heidegger nació en 1889 en Alemania y falleció en 1976. Orientó su pensamiento hacia el problema del ser. No aceptaba que se le calificara de existencialista. Estudiando la existencia se avanza en el conocimiento del ser, según Heidegger.

De todos modos, se puede decir que fue un pensador que se ocupó de los problemas de la vida humana siendo consciente de las limitaciones impuestas por la temporalidad y la contingencia del ser humano.

Busca fundamentar una ontología universal sin pretensiones antropológicas. Diferencia entre el ser de las cosas y el de los hombres. Realiza un análisis fenomenológico de la existencia como forma de acceso al ser.

El ser humano siempre vive proyectado al futuro desde el presente. En este sentido, para Heidegger es evidente que las personas se superan a sí mismos  o se trascienden.   Existe un marco fáctico en el que se desarrolla la vida humana en toda su amplitud y profundidad. En realidad, la realización de las posibilidades humanas es el auténtico fin de la existencia.

La interacción con los demás es lo propio del desarrollo de los sujetos en este mundo material. Frente a la masificación de los seres humanos el pensador alemán está plenamente convencido de que es realmente factible una vida auténtica.

Que puede ser realizada de infinitas maneras. Está en contra de lo impersonal y de la despersonalización que avanza en el mundo de su tiempo que también es el nuestro. Y es que vivir de forma única la pura superficie de las cosas no es existir de verdad, en toda su profundidad. Es lo que Heidegger denomina   estado caído.

La muerte es lo que da sentido a la vida, porque es la que determina, en último término, las posibilidades. Porque el ser de la muerte es la nada, el vacío. La resistencia de las cosas puede ser superada, ya que los sujetos dueños de su destino se pueden lanzar a realizar todo lo que pueden en su existencia finita. En este orden de cosas, la constancia debe ser una cualidad de los sujetos aunque estén arrojados al mundo.

Multitud de proyectos posibles se abren ante el ser humano y con su libertad tiene que elegir lo que desea hacer. Sabiendo que existen riesgos que pueden ser superados con inteligencia, prudencia y determinación.

El filósofo Byung-Chul-Han en un libro sobre Heidegger escribe que « El estado de ánimo configura mundo, y lo hace más allá del recinto subjetivo » . En efecto, pensar desde el corazón también es posible y no solamente desde la abstracción de la pura razón especulativa. La energía que se deriva de las convicciones firmemente arraigadas en el interior es una fuerza que junto con la inteligencia y la voluntad conforman el presente y el futuro, sin ninguna duda.

La autodeterminación es similar a la autorrealización, ya que para Heidegger el ser del hombre es construido o elaborado por él mismo. Y la coexistencia es el horizonte continuo de la realidad humana, a lo largo de las generaciones. Desde el planteamiento filosófico heideggeriano es indudable que la fenomenología hace patente al fenómeno tal como es y, esto mismo, ya es suficiente para manifestar el sentido del ser. Es una ontología fenomenológica.

La vuelta que propone Heidegger en su filosofía   consiste en preocuparse por la verdad de las cosas, sin manipularlas. Critica la técnica porque está perjudicando la existencia humana por la instrumentalización y la cosificación que causa en el planeta, en las formas de vida.

Aunque la erudición de Heidegger fue admirable quería que la existencia no se tecnificara y eso era prácticamente imposible.   En cualquier caso, lo que es indiscutible es que planteó de una forma muy clara los problemas a los que se enfrentaban los seres humanos, por los excesos de la tecnología y la destrucción del medio ambiente. Su virtuosismo filosófico hizo que construyese una producción filosófica de primer nivel ya desde su juventud. También se formó e interesó por el estudio del lenguaje y poseía una mente curiosa.

Se distanció de Husserl con su propia filosofía   y buscó y encontró su camino filosófico a través del ser y de una nueva ontología o análisis de la realidad. Conocía de forma extraordinaria la naturaleza humana y la social y lo expresa en sus obras escritas y en sus lecciones universitarias y también en sus conferencias, seminarios, charlas y entrevistas.

Su labor como profesor universitario fue muy profunda y amplia y sus investigaciones y enseñanzas sobre las filosofías de los grandes pensadores de la historia se completaron, con su propia y original filosofía.

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viernes, 17 de septiembre de 2021

INTELIGENCIA ARTIFICIAL



Es indudable que vivimos en una nueva etapa de la Humanidad. Estamos inmersos en una realidad diferente a la de hace unas cuantas décadas. La Inteligencia artificial está presente por todas las partes.

Siempre que usamos los ordenadores la estamos usando y también al utilizar cualquier dispositivo digital. El avance de la robótica es increíble. Se invierten cantidades fabulosas de dinero en la investigación y construcción de asistentes domésticos inteligentes y de otros artilugios electrónicos en el ámbito militar y también en el civil.

El desarrollo de superordenadores que imitan el cerebro humano es algo que es esencial en muchos sentidos. Japón como indica Susan Schneider ya ha puesto en marcha una iniciativa para que los androides cuiden a los ancianos de la nación, pues creen que faltará mano de obra.

El transhumanismo y los investigadores y pensadores que siguen esta corriente de pensamiento están convencidos de que nos acercamos a la singularidad tecnológica y que se logrará   en el año 2045 aproximadamente.

En este momento la IA sobrepasará con creces a la inteligencia humana. Considero que pasarán más años, pero al final sucederá. Los superordenadores más potentes actualmente son prodigiosos por su poder de procesamiento y de cálculo.

El más rápido en la actualidad es el Summit que posee una velocidad de doscientos petaflots o, lo que es lo mismo, de doscientos mil billones de cálculos por segundo. Los humanos en unos decenios se podrán transformar en cíborgs.

De hecho, en parte ya lo somos con los implantes y accesorios que muchas personas llevan en su cuerpo. Con prótesis o implantes en el futuro cercano o cuando pasen   varias décadas,   es posible que se alivien o curen enfermedades mentales, apoplejías, demencias, autismo, etcétera.

Esto significa que se está cambiando al ser humano de una forma nunca vista ni experimentada. La especie humana se transformará de una manera notable y lo que resulte se podrá pensar que sigue siendo la misma especie pero con características nuevas.

El problema de la conciencia de la IA es complejo. Sobre todo porque es pensable que las máquinas inteligentes, los androides y los robots pueden ser cada vez más capaces.

Lo que es más difícil es que los expertos consigan que lleguen a tener vida o conciencia interna, lo que se podría denominar autoconciencia. El optimismo tecnológico, en esta cuestión, parece que todavía no es realista.

Algunos transhumanistas piensan que para el año 2060 podría haber técnicas de rejuvenecimiento cerebral preventivo. Con determinadas tecnologías muy avanzadas Algunas empresas especializadas podrían en una hora ir sustituyendo poco a poco todas las personas del cerebro por microchips y, al final, las personas tendrían un cerebro totalmente artificial.

Esto puede parecer que es el fin de la identidad personal tal como la entendemos ahora mismo. Ya no seríamos seres naturales o biológicos en su totalidad, sino seres mixtos. Habría una mezcla de lo biológico y lo artificial o tecnológico. Seríamos como avatares artificiales, porque el cerebro es lo que nos da la identidad a través de sus operaciones.

La Bioética tiene mucho que decir en los próximos años, ya que existen numerosas cuestiones que tienen que ser objeto de análisis éticos que afirmen la dignidad y la libertad humana.

Los trasplantes de órganos clonados pueden ser muy útiles en los casos que sean   precisos, por la escasez de donantes. Habrá técnicas que sean muy útiles y que éticamente sean correctas y válidas para todos. En este sentido, el avance tecnológico es tremendamente beneficioso para salvar vidas y extender la duración de las mismas y la calidad de la existencia de los seres humanos.

El avance de la Inteligencia artificial es útil en muchos aspectos, porque aumenta la calidad de vida y el bienestar de la gente, pero también es necesario que existan comités bioéticos en los países que se reúnan periódicamente para analizar los riesgos y los peligros de usos negativos o que puedan dañar a las personas. Por tanto, debería legislar y elaborar normas para la protección de la integridad física y psíquica de todos los individuos.

En el campo de la medicina los avances serán espectaculares antes de que termine el siglo XXI. Ya podemos ver lo que supone la telemedicina, los robots quirúrgicos   y otros muchos aparatos que se están creando o mejorando. Y esto es el principio.

Los avances que se producirán con nuevas medicinas contra las demencias y otras dolencias serán también numerosos y la esperanza de vida aumentará considerablemente. Las próximas generaciones vivirán en otro mundo que será tecnocientífico de una manera nunca antes experimentada.

ARTÍCULO: 1.116

viernes, 10 de septiembre de 2021

PAIDEIA Y ÉTICA


 


La paideia era la educación o formación que en la Grecia antigua se impartía desde la niñez para que se desarrollaran personas libres y responsables.

En el libro de Werner Jaeger titulado Cristianismo primitivo y paidea griega aparecen tratados numerosos aspectos y cuestiones que explican, de una manera clara, como fue el surgimiento de la religión cristiana apoyada en la cultura helenista, porque surgió como resultado de la conquista de Alejandro Magno de un enorme territorio que llegaba hasta la India.

Es cierto que la helenización es una de las bases propulsoras de la difusión del cristianismo en los primeros siglos de nuestra era. Como dice Jaeger « El cristianismo era un movimiento judío y los judíos estaban ya helenizados en tiempos de San Pablo » .

Hubo en el siglo IV una síntesis de pensamiento griego y cristiano precedida  por grandes polémicas en los siglos anteriores entre paganos y seguidores de la nueva religión.

Ya un Padre de la Iglesia como Clemente indica que la paideia   de Dios es una fuerza protectora, ya que es una enseñanza para la vida. Los argumentos filosóficos son más utilizados para la defensa de los nuevos planteamientos religiosos de Jesús de Nazaret. De hecho, la ética es la parte central o nuclear de las doctrina cristiana o de los preceptos de la misma. La teología incorporaba también en su desarrollo doctrinal cuestiones de tipo político  y moral esenciales también para comprender el mundo antiguo y el cambio social del mismo y  el advenimiento de la Edad Media.

De todas maneras, es preciso recordar que un filósofo y emperador de la talla intelectual de Marco Aurelio, todavía habla de los mártires cristianos como fanáticos religiosos. Aunque considera que la actitud valiente de estos es una función teatral forzada.

En cambio, el médico y filósofo Galeno habla de judíos y cristianos como de filósofos. Si bien matiza sus planteamientos, ya que dice que la fe cristiana no dispone de suficiente base epistemológica, ya que es una creencia subjetiva y carece de evidencia objetiva. Con el emperador Constantino el cristianismo se asentó en el Imperio Romano y poco a poco fue venciendo al paganismo.

Con San Agustín la teología fue organizándose más y los tratados de obispo de Hipona contribuyeron, de modo decisivo, a ello. Con la caída del Imperio Romano en el siglo V se puede decir que el cristianismo ya posee una fuerza muy considerable, desde una perspectiva política y social. El agustinismo político que establece el poder divino como superior al terrenal o temporal es la máxima expresión del poder de la Iglesia.

Lo que en la antigua Grecia nos enseñan los filósofos es que el valor de la educación o la paideia es inmenso, en todos los órdenes pensables. Es el fundamento de los proyectos de vida humana y de la necesaria racionalidad política. 

En el mundo actual, que todavía sufre los daños de la pandemia del coronavirus, los valores éticos que derivan directamente de la paideia griega y del civismo  romano son más necesarios que nunca.

El respeto, la tolerancia, la justicia, la libertad, la igualdad, la compasión, etcétera., son las plataformas en las que se debe sustentar una sociedad que aspira a la justicia ya y no dentro de decenas de años o de siglos.

Y estos valores se aprenden desde la niñez y también durante la adolescencia y la vida adulta. Las leyes se fundamentan también en estos principios éticos que reafirman el bienestar individual de todos, sin excepciones ni exclusiones de ninguna clase.

En un mundo que hoy en día sigue siendo muy desigual y en el que no se respetan, en muchas partes, los derechos humanos, la tarea a realizar es inmensa, pero eso no quiere decir que sea imposible.

Con los medios materiales y tecnológicos existentes se puede hacer muchísimo para ayudar de verdad a las personas necesitadas de asistencia económica, para que puedan vivir con dignidad. Es necesario un Estado y una política asistencial, mientras el capitalismo neoliberal no cambie su estructura.

En este sentido, los Gobiernos considero que tienen la responsabilidad ética y legal de garantizar una vida digna para todos los ciudadanos de cada país. No sirven excusas ni justificaciones. Los Derechos Humanos son claros en su texto.

Es realmente posible un cambio a mejor en la Humanidad, pero casi todo depende de la acción de los Gobiernos de los Estados del mundo. Por supuesto, los ciudadanos partiendo también de una actitud cosmopolita, deberían disponer de más cauces de participación real en la sociedad del espectáculo, que conforman los diversos países del planeta.