Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
domingo, 6 de septiembre de 2020
sábado, 5 de septiembre de 2020
viernes, 4 de septiembre de 2020
jueves, 3 de septiembre de 2020
MONTAGU Y EL HOMBRE
El libro Qué es el
hombre de Ashley Montagu es una obra que
muestra la profundidad y amplitud de las reflexiones antropológicas o
filosóficas de este pensador británico- estadounidense. Analiza de modo muy
preciso lo que está sucediendo en la época actual desde una perspectiva también
social y psicológica.
Montagu nació en
Londres en 1905 y falleció a los 94 años en 1999 en Estados Unidos. En 1995
obtuvo el galardón de Humanista del año. Aunque el libro citado es de 1950 sus
planteamientos y consideraciones siguen siendo muy útiles hoy en día, porque
trata temas que siguen ocupando las mentes de las personas también en este
siglo XXI.
Montagu da una extraordinaria importancia o
significación a la naturaleza social de los seres humanos. Así lo expresa en numerosos
pasajes de su libro y, en general, en toda su producción escrita. Dice que «Si no se le presta atención, el adulto socialmente
dependiente cae en una apatía que puede ocasionar la muerte». El deseo de seguridad está activo y presente en la conciencia
de todos los individuos y es algo natural y entendible.
Es indiscutible que
los niños no nacen con un yo formado, ya que las relaciones sociales son las
que orientan la formación de la persona. Insiste Montagu en la necesidad de la
solidaridad y la buena interacción con los demás desde el respeto.
En lo relativo a la
violencia y la agresividad indica que es lo que dificulta el avance de la
sociedad y el pleno y satisfactorio desarrollo de los sujetos en libertad.
Montagu escribe que «Por “espiritual” no entiendo
“religioso” en ningún sentido formal, sino, simplemente, un progreso en
bondad”. La realidad es que muchas personas tienen demasiados valores erróneos y él
mismo lo pone de manifiesto o de relieve en su libro de modo muy claro.
De todos modos, considera que la educación o la enseñanza es
esencial de cara a la construcción de
una sociedad cada vez mejor. Dice que «El maestro es el más importante de todos los servidores públicos de la
comunidad». Montagu no tiene ninguna duda de que el desorden, la tensión, la hostilidad y la
ansiedad que se observan en la sociedad
son el resultado de las frustraciones causadas por el materialismo dominante en
el mundo occidental.
Aspira a una sociedad
del afecto y no de la agresividad, de la violencia y del egoísmo feroz. La
lucha competitiva por la existencia no debe abarcar todos los aspectos de la
vida humana. Se entiende que diga «En estas condiciones, los hombres en
todas partes, tienden a ser desagradables, brutales y crueles».
Por tanto, Montagu reitera
el incalculable valor de la vida de cada persona frente a los intentos de
dominación. La libertad es uno de los valores éticos fundamentales, porque a
partir de ella los demás valores adquieren fuerza y poder. La socialización
debe ser la puesta en práctica de la bondad, la responsabilidad, la solidaridad
y otros valores que mejoran la vida de los hombres y mujeres en su existencia.
En consecuencia, se
podría hablar de un existencialismo humanista en Montagu directamente
relacionado con su énfasis en la sociabilidad entre los individuos. Es la mejor
manera de avanzar hacia una sociedad justa e igualitaria. También es necesario
pensar en el legado del cristianismo en relación con la ética y los Derechos
Humanos.
En definitiva, de lo
que se trata es de poner los medios materiales para que todos los seres humanos
puedan desarrollarse al máximo y alcanzar la plenitud en todos los sentidos. En
una sociedad violenta o agresiva esto es difícilmente lograble.
En cambio, en un
ambiente social armónico y agradable todo es más fácil y se potencia mucho más
la felicidad individual. Lo que no significa que no deba haber luchas y
tensiones, pero controladas para que no sean excesivas o desproporcionadas.
Mientras los seres humanos no aprendan esto y lo apliquen a la vida cotidiana
el mundo seguirá igual.
Actualmente,
disponemos de una oportunidad única con la sociedad digital o telemática para
llegar a nuevas formas de existencia que
sean más coherentes y respetuosas. Esperemos que no sea desaprovechada.
Se puede ser
escéptico, pero considero que una parte de la gente es consciente de que se
está creando un nuevo modo de enfocar la realidad vital. La bondad, el afecto,
el respeto y la solidaridad son las
claves de bóveda de una nueva forma de entendernos todos en la búsqueda de la
felicidad posible.
martes, 1 de septiembre de 2020
TERRIBLE PANDEMIA
El libro del filósofo
esloveno Slavoj Zizek titulado Pandemia expone numerosas interpretaciones sobre
las consecuencias de la crisis causada por el coronavirus. Parte de la
afirmación de que estremece al mundo por las muertes y el sufrimiento que está
produciendo esta nueva peste del siglo XXI.
Es verdad que la
distancia corporal de seguridad es necesaria para evitar la infección por este
virus maligno, pero eso no significa que
no podamos experimentar internamente la cercanía o presencia de los demás.
Parece que se toma más conciencia de que somos seres sociales.
La libertad de
expresión y de crítica está amparada y protegida por las leyes como es lógico,
pero partiendo de la confianza en la
capacidad de opinar de todos. Como escribe Zizek «El principal argumento contra la idea de que el Estado tiene que controlar los rumores para evitar el pánico es que este mismo control propaga la
desconfianza y crea aún más teorías
conspiratorias».
Ciertamente, se observa un cambio social y civilizatorio
considerable y parece que se está creando un nuevo paradigma económico que
puede llegar a superar las coordenadas clásicas del mercado. El número de contagios ha aumentado mucho en
España, porque una parte de las personas no han cumplido las normas de
protección repetidas hasta la saciedad en los medios de comunicación.
Con la interconexión
de las personas a nivel mundial y nacional no es de extrañar que los casos
aumenten de modo desproporcionado en diversas partes del planeta. El mundo ha tenido mala suerte y sufre la
contingencia del covid-19. Podía no
haber sucedido.
Zizek pone en cuestión los fundamentos del
neoliberalismo económico capitalista y dice que «lo importante es reflexionar sobre el triste hecho de que necesitamos una catástrofe para ser
capaces de repensar las mismísimas características de la sociedad en la que
vivimos».
Parece que la realidad
virtual es el único espacio seguro del todo en relación con nuestra salud o vida. La solidaridad en el ámbito
presencial se traduce en la distancia de seguridad y el uso de mascarilla. No
es aceptable el control digital, algo que sucede en China, porque es una
invasión de la intimidad personal.
En este sentido, los
países occidentales con la protección de datos y con el derecho a la privacidad
están en la buena línea de los derechos humanos. Porque la libertad individual
o los derechos individuales son innegociables. Un simple virus ha cambiado el mundo
de la noche a la mañana. Es una lección
que ya hemos aprendido. Somos seres contingentes y sujetos al azar y a la
casualidad. Y el planeta también, en cierto sentido, es frágil ya que puede
sucumbir. Dentro de unos cinco mil millones de años quedará destruido por el
Sol.
Por eso hace falta una
solidaridad universal, si no queremos vivir escenarios de pesadilla. A nivel
político Zizek está convencido de que es necesaria una especie de comunismo o
socialismo que sirva de base a una real
justicia social global.
El caso de Estados
Unidos con casi 200.000 muertos por coronavirus da una idea de la magnitud de
la tragedia humana que está padeciendo por la falta de medidas de protección
obligatorias para todo el país. Y el responsable no hace falta citarlo, porque
está en la mente de todos.
Las medidas de control
y regulación de la gente para evitar los contagios no son arbitrarias y tienen
sus límites y son útiles para salvar vidas. Si no se les da importancia el
derecho a la vida desaparece y da igual todo.
Desde la perspectiva
de Slavoj Zizek «La trampa es que aun cuando la vida acabe regresando a cierta normalidad, no será
la misma que la que teníamos antes de la
epidemia». Sobre esto tengo mis dudas.
Lo que es indudable, a mi juicio, es que tenemos que repensar sobre
nuestra orientación vital con todo lo que esto supone.
No se sabe lo que va a
durar esta pandemia aunque se piensa que puede ser un par de años. En todo
caso, lo que es evidente es que la vida de cada persona tenga la edad que tenga
debe ser cuidada al máximo. Es entendible que Zizek insista en la asistencia
incondicional, sin reparar en gastos. Todos tenemos derecho a vivir. No todo
vale en este nuevo estado de cosas causado por la pandemia.
Estamos empezando a
vivir en un mundo viral, por desgracia.
De todos modos, es esencial organizar la vida cotidiana de una manera
estable y dotar de significado a lo que se realiza.