Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
martes, 10 de diciembre de 2019
lunes, 9 de diciembre de 2019
ENSEÑANZAS DE FRANCISCO DE ASÍS
Ciertamente, es
evidente que en un mundo tan materialista y consumista como el actual los
planteamientos religiosos y éticos del santo de Asís pueden parecer fuera de
lugar. Pero es todo lo contrario. La orden franciscana creada por él ha dado
grandes sabios como Duns Escoto y San Buenaventura o Guillermo de Ockham.
Francisco hijo de un
rico comerciante después de una juventud y que vivió despreocupadamente sintió
el ferviente deseo de dedicarse a los demás, especialmente a los pobres.
Aprendió latín y recibió la formación regular de su época.
Ante los conflictos de
finales del siglo XII formó parte del ejército papal en las luchas de poder en
relación con el Imperio. En el año 1205
Francisco escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís.
Aunque otro de los
momentos clave en su vida fue el 24 de febrero de 1208 en el que escuchó en su
mente unas palabras del Evangelio que le impulsaron a llevar una vida de
pobreza y austeridad ayudando a los más necesitados.
Francisco también
viajó a Egipto y se entrevistó con el
sultán de Egipto en un intento por convertir a los musulmanes a la religión
cristiana. No lo consiguió, aunque recibió del sultán como reconocimiento un
cuerno de marfil finamente tallado que le sirvió de pasaporte o salvoconducto
por tierras musulmanas.
La búsqueda de la
perfección está en la base de sus planteamientos religiosos. Hacia 1210 redactó
la regla breve que en años posteriores fue ampliada y reelaborada, pero la
esencia siguió siendo la misma.
Las enseñanzas de San
Francisco son útiles y no únicamente para los creyentes también lo son para los
agnósticos y ateos. La tolerancia, la
humildad, la bondad, la compasión y otra serie de valores éticos forman parte
de lo que él quería en el mundo humano.
La humanización de la
existencia, el cuidado y protección de cualquier forma de vida respondía a un
amor universal que puede identificarse con Dios, pero que desde una perspectiva
ética se puede entender como solidaridad universal.
La labor intelectual
de la orden franciscana se ha extendido ocho siglos de un modo extraordinario.
Los tratados teológicos de la Escolástica medieval son, en parte, redactados
por franciscanos.
El apoyo social que
ofrecen los franciscanos en la actualidad es inmenso y, por tanto, merecen el
respeto y el agradecimiento de todos.
La filosofía también
forma parte de todo esto, porque con el surgimiento de la Universidad de París los
profesores de la misma eran, al principio, dominicos y franciscanos.
El desarrollo del
saber filosófico y teológico tuvo como iniciadores a pensadores religiosos, aunque también es cierto que con
Pedro Abelardo y otros el conocimiento se independizó de los condicionantes
teológicos con el paso de los siglos.
El pensamiento de
Francisco de Asís puede reformularse con algunos cambios, pero lo fundamental
sigue vigente. Francisco se desprendió de sus bienes para vivir una vida pobre.
Se conserva su humilde sayo en la basílica Santa María Novella de Florencia. En la que reposan los
restos de Dante, Maquiavelo y Miguel Ángel. Que también contribuyeron con su
arte y sus escritos al desarrollo de la cultura occidental que tiene unas raíces cristianas.
El mensaje central de
su existencia es, a mi juicio, que es absolutamente necesario cuidar y proteger
a los mayores y a los pobres y enfermos de modo incondicional y desinteresado.
Porque todos somos hermanos en nuestra
humanidad como especie.
Frente a la crueldad,
la maldad, la violencia, las guerras y el hambre que son padecidas por millones
y millones de seres humanos en el mundo, no debemos permanecer indiferentes.
Cáritas y todas las
organizaciones solidarias sean de la Iglesia o no realizan, en este sentido,
una labor extraordinaria que debería ser imitada por los países de todo el
planeta, especialmente por los más desarrollados y con mayores niveles de
renta.
Los medios materiales,
técnicos y tecnológicos disponibles actualmente hacen posible una lucha
efectiva contra el hambre y la marginación o exclusión social en todas sus
formas. Lo único necesario es voluntad para empezar a hacer mucho más en favor
de un planeta sostenible.
Estamos ante unos
retos que son enormes de cara a la subsistencia de la especie humana. La lucha contra el cambio climático puede ser
exitosa, pero depende de las decisiones políticas. Y queda poco tiempo. El
avance tecnológico puede ser nuestro principal
aliado para el bienestar de todos.
jueves, 5 de diciembre de 2019
PENSAMIENTO DE DIDEROT
Denis Diderot fue un
pensador ilustrado francés que nació en
1713 y salió del mundo de los vivos en 1784. Elaboró una filosofía materialista
que considera el gran valor de las sensaciones, ya que son la base de los conocimientos.
Destacó como un
notable escritor y fue el fundador de la Enciclopedia, el gran proyecto de
exposición universal del saber de su tiempo. La misma racionalidad es para
Diderot el desarrollo de la sensibilidad o de lo que percibimos y sentimos.
No tiene dudas de que
todos los hombres aspiran a la felicidad, algo que está en directa relación con
su sentido de la moral. Era ateo, puesto que estaba absolutamente convencido de
la inexistencia de Dios.
Además, Diderot fue un
gran teórico de la literatura y de la Estética. Fue uno de los grandes
impulsores de la Revolución Francesa. Por unos pocos años no llegó a presenciar
lo que sucedió a partir de 1789.
Como también señala
Ezequiel Adamovsky se observa, en la última parte de su vida, una «radicalización del pensamiento de Diderot, prefigurando la
concepción moderna de sociedad civil». La obra de Diderot está claramente
influida por el movimiento de los libertinos franceses del siglo XVII. Además,
se nota un cierto agnosticismo que tuvo
su repercusión en el ambiente intelectual de su época.
Luchó contra el
dogmatismo imperante redactando y dirigiendo la elaboración escrita de la
Enciclopedia durante más de veinte años. Federico II de Prusia y Catalina la
Grande de Rusia lo admiraban por su labor filosófica ilustrada a pesar de que
eran monarcas clasificables dentro del despotismo ilustrado.
En su obra
Pensamientos filosóficos de 1746 Diderot al principio de la misma realiza una
apología de las pasiones ya que escribe: «…sólo las pasiones, y las grandes
pasiones, son las que pueden elevar el alma
a las grandes cosas». El valor de la pasión en la
existencia también fue puesto de relieve por un filósofo como Hegel. Diderot
considera que la ciencia se basa en hechos. Fue un espíritu universal:
novelista, poeta, matemático y crítico de arte.
Es un pensador
iluminista que destaca la función de la razón
y también el ejercicio de la duda más radical. Además, considera que el
ejercicio profundo y correcto de la razón es lo característico de la
inteligencia humana. Pero está convencido de que es sumamente importante
dedicarse al estudio o investigación de los hechos de la naturaleza. Piensa que
la física experimental está avanzando mucho a costa de las matemáticas. En esta
cuestión no pudo vislumbrar el extraordinario desarrollo de todas las ciencias
en el futuro.
Diderot se plantea
muchas preguntas acerca de la muerte y la vida y también acerca de la materia,
pero quedan como interrogantes que en su tiempo parece que no pueden ser
contestados.
En sus Pensamientos
filosóficos el pensador galo se mueve entre el deísmo y el panteísmo. Incluso
llega a decir que la existencia divina se puede pensar desde la física
experimental mejor que con los sublimes pensamientos o reflexiones de
Malebranche y Descartes. El racionalismo no puede demostrar que Dios exista.
Diderot piensa que lo bello es relacional y escribe que es: «todo lo que fuera de mí contiene en sí algo con lo que
despertar en mi entendimiento la idea de relación; es bello, en relación
conmigo, todo lo que despierta esa idea». En definitiva, lo más destacable de
Diderot son sus obras y la creación de la Enciclopedia que tuvo una
extraordinaria repercusión intelectual en Europa.
Además, su capacidad
crítica se puso al servicio de la sociedad. La afirmación de los derechos de
los hombres y el cambio de las negativas condiciones de vida del campesinado
francés fue otra de sus tareas, a las que se dedicó de manera infatigable. La
libertad, la justicia social y la extensión del saber o la cultura fueron sus
ideales que se oponían a la injusticia del Antiguo Régimen.
Su materialismo
sensista le fue útil para no olvidarse del principio de realidad y también para
negar el valor de las supersticiones y
de los prejuicios de todo tipo que existían en la Francia del siglo XVIII.
Su pensamiento es muy
actual, porque, en el fondo, se plantea temas o asuntos que hoy en día también
nos preocupan y forman parte del imaginario colectivo. El atrévete a pensar por
ti mismo kantiano es también compartido por Diderot, por su gran capacidad reflexiva.
lunes, 2 de diciembre de 2019
LAS PASIONES
Las pasiones del alma
es la última obra publicada de Descartes estando vivo. Se publicó en el año
1649 y el filósofo francés falleció en 1650.
Descartes en este libro parte de la fisiología humana tal como se conocía
en el siglo XVII y reflexiona también acerca de la unión de alma y cuerpo. Sus pensamientos sobre moral conforman
también el contenido de esta obra. Las pasiones, según Descartes, son útiles
para la existencia y no impiden el ejercicio de la razón o de la prudencia.
Si bien pone de
manifiesto que las falsas opiniones son perjudiciales para los hombres y las
mujeres. Para este pensador el universo de los sonidos musicales es también el
de las mismas pasiones. Esto ya lo afirma en un escrito de juventud. Está
convencido el fundador del racionalismo de que la sede de las pasiones no está
en el corazón.
Atisba la función de
los nervios o del sistema nervioso del organismo en relación con la actividad de la bomba
alojada en la cavidad torácica. También escribe acerca del nervio óptico y de
otros nervios del cuerpo.
No acierta en cambio
con la función de la glándula pineal que no es el eje de comunicación entre las
sustancias del alma y el cuerpo. Piensa que las pasiones son causadas por los espíritus presentes en las cavidades del
cerebro. Como se puede observar son explicaciones erróneas y claramente
espiritualistas acordes con su defensa de la existencia de Dios y su afirmación
del argumento ontológico de San Anselmo.
Respecto a la memoria
las explicaciones de Descartes son curiosas e ingeniosas, si se tiene en cuenta
el desconocimiento de la fisiología cerebral propio de su siglo. Escribe que «Así, cuando el alma quiere acordarse
de algo, esa voluntad hace que la glándula, inclinándose sucesivamente hacia
diversos lados, impulse a los espíritus hacia diversos lugares del cerebro
hasta que encuentren aquél donde están las huellas que ha dejado el objeto del
que uno quiere acordarse». Descartes enumera las pasiones
y son muchas según su planteamiento.
Describe la admiración, el amor y el odio, el aprecio y el menosprecio, el
deseo, la esperanza, el temor, los celos y la desesperación, entre otros.
Aunque considera que hay seis pasiones primitivas. Está seguro de que existen
más clases de amor que de odio. Algo en lo que estoy de acuerdo. El mal es más
simple y menos diverso en su esencia que las formas de afecto en un sentido
amplio.
El deseo para
Descartes está unido al pensamiento del porvenir y a lo que se considera
conveniente. Por supuesto, que para Descartes no hay duda de que existen diversos
tipos de deseos, en relación con el fin o propósito buscado o pretendido.
Escribiendo del
gozo indica Descartes que «el pulso es regular y más fuerte que de costumbre, pero ni
tan fuerte ni tan grande como en el amor».
De todas maneras, incluso contando con la fuerza de las pasiones se puede
conservar la tranquilidad de la mente o del alma. Ya que proviene de una
conducta virtuosa e irreprochable que ha seguido los preceptos de su moral
provisional que se fundamentan en el buen sentido o en la razón y la prudencia.
Las reglas o máximas de la moral
cartesiana son muy claras. La primera es obedecer a las leyes del país en que
se viva y sus costumbres. La segunda es ser lo más firme y resuelto que se
pueda una vez tomada una decisión. Y la
tercera afirma la necesidad de vencerse a sí mismo más que al mundo. En
definitiva, es una moral de carácter estoico y que se basa en la moderación y
en la resistencia ante los avatares de la vida. También es una ética positiva
que se funda en la razón y en el buen juicio en relación con la realidad en la
que estamos inmersos.
Ciertamente, el término medio de la
ética aristotélica concuerda con lo planteado por Descartes si se piensa en la
mesura y en el equilibrio necesario, de modo general, en las conductas humanas.
Las pasiones son necesarias y no son
algo opuesto a la razón. Lo mejor es que seamos apasionados y a la vez sepamos
dirigir las conductas siguiendo la razón también. Ya que el control de los
sentimientos facilita una existencia más agradable y tranquila, algo deseado
también por Descartes en su propia vida como filósofo.
domingo, 1 de diciembre de 2019
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