jueves, 14 de febrero de 2019

DIGITALIZACIÓN Y PENSIONES




El presente y el porvenir van a estar marcados por una gran revolución en el mercado laboral con la digitalización. Y esto mismo va a suponer en los próximos lustros cambios enormes en la realidad social y económica. Ya lo están diciendo los grandes expertos. Y todos estos cambios van a repercutir también en lo relativo a las pensiones. El modelo productivo va a transformarse notablemente en los próximos años y decenios.
La economía de la sociedad del conocimiento o de la era digital está cambiando y los ritmos de la transformación se van a notar. Los ordenadores cuánticos, la inteligencia artificial, los sistemas automáticos, la ingeniería genética y sus aplicaciones y otros numerosos inventos, como las impresoras 3D y otros grandes avances tecnológicos pondrán a disposición de las personas unas nuevas formas de vida.
El tiempo  de trabajo disminuirá drásticamente y se producirá la misma o mayor cantidad de bienes de consumo. De este modo los individuos podrán disponer de mucho más tiempo libre o de ocio. Y esto será posible porque las mecanismos o los robots harán muchas más tareas que actualmente. Muchas profesiones desaparecerán y surgirán otras nuevas, aunque no tantas.
Se acumulará más producción y riqueza gracias a la robotización y digitalización prácticamente absoluta de casi todos los procesos productivos. Los sujetos se dedicarán a actividades más creativas y organizativas en comparación con lo que sucede ahora mismo.
Habrá automóviles sin conductor que circulen de modo autónomo pero controlado, por ejemplo, habrá viviendas inteligentes para todos, etcétera.
Ante este panorama que se verá de aquí a treinta o cincuenta años aproximadamente parece que no tiene mucho sentido ponerse a discutir cómo se soluciona la cuestión de las pensiones, de su subida según el IPC o, lo que es lo mismo, de su revalorización para que los jubilados no pierdan poder adquisitivo. 
Los políticos y los ciudadanos deberían ser conscientes, en mi opinión, de que existen soluciones para  el tema del envejecimiento de la población, pero especialmente para que se mantenga el sistema de la Seguridad Social en España y el de las pensiones.
Como se hace en varios países europeos, las prestaciones de jubilación contributivas o no y las de desempleo, deberían salir en buena medida, hasta donde sea necesario, de los impuestos que pagan los ciudadanos de cada país. Y si es preciso subir hasta un tres por ciento los impuestos, pues habrá que hacerlo. Y no queda otra solución más coherente y sensata.
Porque es lógico y racional que exista una solidaridad intergeneracional, ya que todas las personas llegarán a ser viejos, si no mueren antes, y las generaciones se suceden a lo largo de las décadas y los siglos.  Ya que todos estamos, en el fondo, en el mismo barco. Y en este sentido, los egoísmos están de más.
A mi juicio, mientras no cambie la mentalidad social y la mayor parte o casi todos los ciudadanos no estén de acuerdo con la búsqueda de planteamientos políticos solidarios y justos respecto al mantenimiento de un sistema sanitario  realmente eficiente y una Seguridad Social a la altura de los tiempos las cosas irán a peor. 
Aunque es verdad que la Sanidad española es una de la mejores del mundo  existen graves problemas de masificación y listas de espera, junto con otros, como la prestación de servicios de igual calidad independientemente del lugar en que se  resida y que es preciso solucionar con más dinero que debe salir de los contribuyentes.
La cuestión de la dependencia adquiere cada vez más un mayor peso económico por el descenso de la natalidad y por el aumento de la longevidad. Y está muy bien, a mi juicio, que cada vez lleguen más personas a vivir noventa años o más. Es lo deseable, por razones fácilmente entendibles. Y si encima se dispone de los últimos avances médicos en los hospitales españoles pues tanto mejor. Este es el camino que debemos recorrer.
El prodigioso desarrollo de la biotecnología  y de la ciencia médica será  increíble en los próximos lustros. Junto a esto habrá un cambio tecnológico espectacular en todos los sentidos que nos beneficiará  y hará que la vida, de forma general, sea más larga  y más intensa.
No es lógico pretender que la edad de jubilación siga aumentando. Al contrario, debería ser como hace años. La era digital hará efectivo un gran aumento de la producción.


martes, 12 de febrero de 2019

COMENTARIO SOBRE EL JUICIO POR REBELIÓN

EUCLIDES Y ALEJANDRÍA




Euclides fue un matemático y geómetra griego que dejó un legado de conocimientos que ha perdurado hasta nuestros días. Vivió  desde el 325 a. C. hasta el 265 antes de nuestra era. Su existencia transcurrió  en  Alejandría durante el reinado de Ptolomeo y algunos autores dicen que también vivió en Damasco.
Su libro Elementos de geometría ha influido durante toda la Antigüedad y también en la Edad Media en los estudiosos de las matemáticas. Sus investigaciones y enseñanzas matemáticas en la mayor sede del saber de la época como era el Museo de Alejandría son cruciales para el desarrollo de la ciencia. También lo son las investigaciones de otros científicos que desarrollaron su labor  en el periodo alejandrino.
El método euclidiano toma como modelo a la lógica deductiva aristotélica para sus desarrollos. Euclides recogió el saber geométrico y matemático que conocía y lo incorporó a su tratado aportando también planteamientos nuevos.
Los procedimientos geométricos se resuelven trazando figura con regla y compás. Esto es lo que se observa, si se analiza esta obra de Euclides. Uno de los problemas de su época era el de la cuadratura del círculo.  Alguno de sus teoremas es muy conocido: la suma de los ángulos interiores de cualquier triángulo es 180 grados.
Puso las bases de un edificio de conocimiento constituido por definiciones, postulados y nociones comunes. Como indica Ana  Millán Gasca «El mérito de Euclides no fue inventar teoremas: consistió, al contrario, en saber integrarlos como piedras de su sistema,…».
Las demostraciones por medio de su expresión escrita podían alcanzar una consistencia que superaba el paso de los siglos y esto también lo sabía Euclides y los otros sabios del periodo helenístico alejandrino.
La matemática antigua surgió con los primeros filósofos presocráticos y también con Hipócrates el padre de la medicina.  Y es una clase de saber desinteresado, pero a la vez muy necesario en el conocimiento.  Supone también una forma de conocimiento puro y es, en realidad, la contemplación de la verdad.
Se entiende perfectamente que para Platón fuera un saber imprescindible y que en la entrada de  su Academia apareciese grabada la frase: No entre nadie que no conozca la geometría.
La finalidad  de los Elementos de Euclides era doble. Por una parte se recopilaba el saber geométrico de la Antigüedad griega y por otra se enseñaba una forma de demostrar los teoremas y también de la manera de construir una teoría matemática. Es, indudablemente, el padre de la Geometría.
En relación con las definiciones Euclides escribe que: un punto es lo que no tiene partes. Una línea es una longitud sin anchura  y  los extremos de una línea son puntos. Respecto a las nociones comunes dice Euclides que las cosas iguales a una misma cosa son también iguales entre sí.  Euclides también escribió una Óptica que fue analizada por los artistas del Renacimiento que pensaban en la aplicación de la perspectiva en sus obras pictóricas.
En el siglo I a. C. la ciudad de Alejandría, según escribe Estrabón, dispone de una gran biblioteca que contiene unos 700.000 rollos. Y ya lleva varios siglos desde que fue fundada. El Museo de Alejandría era una gran institución del saber  que al igual que el Liceo de Aristóteles disponía de un paseo, un lugar de reunión al aire libre y una gran biblioteca que se cree que llegó a poseer un millón de rollos.
El intercambio de saberes que se produjo en Alejandría durante varios siglos fue prodigioso. Al ser puerto de mar con el cosmopolitismo que esto ya, por sí mismo, suponía también  se propiciaba un ambiente que daba lugar a que se transmitieran  nuevas ideas  y conocimientos. Y que en el propio Museo los  mejores científicos y filósofos discutieran e investigaran con total libertad sobre cuestiones muy diversas. Los Ptolomeos compraron muchísimos libros para su gran biblioteca de Alejandría.
Atenas seguía siendo la referencia fundamental en el campo de la filosofía, como es lógico, pero en el ámbito científico Alejandría conseguía atraer a los mejores hombres de ciencia de la época y, en todo caso, el intercambio de cartas y escritos era otra forma esencial para que las grandes mentes de la física y de las otras ciencias se mantuvieran informados de sus descubrimientos. La red de comunicación que existía en el tiempo de Euclides era lenta, por razones obvias, pero efectiva. Somos herederos de la ciencia alejandrina.