Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
viernes, 4 de febrero de 2022
lunes, 24 de enero de 2022
lunes, 17 de enero de 2022
lunes, 10 de enero de 2022
ACITUD EPICÚREA
martes, 21 de diciembre de 2021
VACUNACIÓN UNIVERSAL
Vacunación universal
Ante la situación
causada por la variante Ómicron en Europa y en el resto del planeta las alarmas
han saltado. Es tan contagiosa como el sarampión. Puede haber un tsunami de
contagios entre los no vacunados en las próximas semanas y meses. Otra complicación añadida es que contagia
también a los vacunados y a los ya reinfectados.
Parece la tormenta
perfecta, por desgracia. Y lo peor es que pueden surgir otras variantes que pueden ser más contagiosas
todavía, con lo que la situación puede llegar a ser horrible. El pasaporte
Covid no es la panacea por lo explicado anteriormente.
Que el Gobierno
central de España no quiera parar la economía, es entendible pero no está
justificado, en mi opinión, porque es más importante garantizar una buena
atención sanitaria a toda la población y salvar vidas. Esto debe ser lo
prioritario y no lo está siendo.
Los centros de
Atención Primaria ya están desbordados por el aumento de las personas
contagiadas en nuestro país. La situación es de colapso, por falta de personal
médico y administrativo.
Las hospitalizaciones
suben, de modo tremendo, por causa del coronavirus y es preciso que las
autoridades se den cuenta de que es
necesario atender a otros muchos pacientes que padecen otras patologías que, en
muchos casos, no pueden esperar. Es una cuestión de vida o muerte. No es un
juego.
La vacuna contra el
Covid debería de ser obligatoria y, por tanto, universal. Mientras que en los países ricos les están sobrando
vacunas a punto de caducar, en
continentes como África necesitan millones de vacunas, es lamentable que se
echen a perder una gran cantidad de
dosis. Hasta que no esté toda la población mundial vacunada en un 90 o
95% no habrá salida del túnel del
coronavirus. Esto puede parecer utópico, pero puede ser una realidad en los
próximos meses y años.
Ya que irán surgiendo
nuevas variantes o cepas cada tres o cuatro meses aproximadamente, que serán cada vez más resistentes a las
vacunas y más contagiosas. Entraremos en un bucle negativo desesperante. Esta
no es la forma de acabar con la pandemia.
Con las vacunas no es suficiente.
Hace falta la distancia social, el confinamiento parcial o total, el toque de
queda y otras medidas similares para
cortar la expansión masiva de los contagios. Se están poniendo parches y es
claramente insuficiente.
Además, por si no
fuera suficiente están los negacionistas
que ya que lo son podrían ayudar como voluntarios en el sistema
sanitario, aunque parece algo difícil por su rechazo de la realidad existente.
En realidad, estamos
pagando justos por pecadores, unos tomando todas las precauciones en todos los
sentidos y otros pasando olímpicamente de todas las medidas impuestas para
nuestra seguridad.
Si seguimos con esta
tendencia parece que tendremos problemas con el Covid durante bastantes años.
En algunos países como Holanda están con confinamiento estricto por la muy alta
tasa de personas contagiadas. Es lo lógico y lo que requiere la situación. No
hacerlo es dejar al azar la vida de los ciudadanos.
En España los controles no deben ser aleatorios sino
absolutos a todas las personas. En Israel son muy estrictos con los viajeros
procedentes de otros países. Si tienen que cerrar todo lo hacen.
Mucha gente en España
está muriendo por cáncer. No se puede descuidar a los pacientes oncológicos por
causa del coronavirus. Por no tener respiradores en la primera fase de la
pandemia han muerto varias decenas de miles de ciudadanos y esto no es
admisible. La sanidad de un país no puede tolerar esto y los ciudadanos
tampoco.
Se necesitan más
médicos y personal sanitario de modo urgente. Si es necesario volver al
teletrabajo y la enseñanza online debe hacerse, sin dudarlo, por el bien de
todos. Ya estamos en 691 casos de promedio en España por cien mil personas,
pero en algunas Comunidades Autónomas es bastante mayor. En mi opinión, el Presidente Sánchez debería tomar
decisiones contundentes ya para atajar la expansión explosiva de la sexta ola.
Y no lo está haciendo.
Si en las próximas
semanas las cifras de contagios siguen subiendo, de modo descontrolado, será
tarde para reaccionar adecuadamente. Es preciso anticiparse al coronavirus y no
ir por detrás a remolque de los acontecimientos negativos. Es una cuestión de
supervivencia, no es algo irracional. Lo que es absurdo es no tomar medidas que
pueden reducir considerablemente los problemas que están sufriendo los
ciudadanos españoles, con largas colas ante los centros de salud y consultas
presenciales a cuenta gotas, en muchos casos.
lunes, 13 de diciembre de 2021
ATENCIÓN PRIMARIA
La atención de Salud Primaria en España está siendo insuficiente por muchas razones. Entre ellas, las esperas para que los ciudadanos sean atendidos presencialmente en las consultas.
En Madrid, por ejemplo, es habitual que las personas tengan que esperar dos semanas para acudir a la consulta médica presencial.
Las citas para los especialistas se retrasan con frecuencia y las listas de espera para operaciones o pruebas suponen una espera demasiado larga para los pacientes, ya que tienen que esperar, en muchos casos, meses o más de un año.
Por si no fuera bastante, con la pandemia del coronavirus el trabajo de los médicos de familia se ha incrementado considerablemente. Y las consecuencias las sufren también los usuarios de la Sanidad Pública española. Si a esto se agrega la prevención y los tratamientos a los enfermos de cáncer
y de otras enfermedades graves como el ELA y otras, la situación es dramática.
Ya se sabe que el envejecimiento de la población es un hecho, pero esto no sirve como excusa. La obligación de todo Gobierno es garantizar una sanidad de calidad y esto no se está logrando ya desde el año 2008 con la crisis económica. Los nuevos retos se solucionan con tres posibles medidas estratégicas. La primera es mejorando la distribución de fondos económicos de los Presupuestos Generales del Estado cada año, la segunda con una ligera o reducida subida de cotización a la Seguridad Social y la tercera con una subida moderada de impuestos directos. Podría ser con las tres medidas simultáneamente o con una o dos de las planteadas.
Porque la solución pasa por contratar muchos más médicos y personal sanitario. Es la única manera de descongestionar los centros de salud y los hospitales. Y esto requiere mucho más dinero del que se está empleando en la actualidad en España en Sanidad. Así de claro y rotundo. Es incuestionable.
En un Estado existen gastos imprescindibles y el referido a la salud es absolutamente necesario. Se pueden recortar otros gastos, pero no el que corresponde a una asistencia sanitaria a la altura del siglo XXI.
La plena cobertura de servicios de salud esenciales no es un capricho de los ciudadanos es un derecho en toda regla y los poderes públicos deben financiarlos adecuadamente.
Es cierto que la mitad de la población mundial, más de 3.600 millones de personas no disfrutan de atención sanitaria, pero esto no puede servir de excusa para que en nuestro país la situación siga siendo negativa y preocupante.
Lo que no se puede pretender es que el número de pacientes se adapte al personal sanitario existente es al revés. Es preciso incrementar el número de facultativos en directa relación con las necesidades de una cifra cada vez mayor de pacientes.
Con una mejor Atención Primaria en los países de ingresos medios y bajos se podrían salvar 60 millones de vidas y aumentar la esperanza de vida en casi 4 años para el 2030. La ONU en 2019 en una reunión de alto nivel logró que los países se comprometieran a reforzar la atención primaria de salud. Lo que ocurre es que son compromisos teóricos, pero deben convertirse en realidad.
También la OMS recomienda a todos los países que incrementen un 1% la partida presupuestaria del PIB a partir de partidas presupuestarias u otras formas de financiación. Se trata de conseguir el mayor nivel posible de salud y bienestar para todos. Lo principal son las personas y no las instituciones.
Si queremos que no mueran personas por falta de medios, como ha pasado con el coronavirus, por falta de respiradores para todos los que los necesitaban para seguir viviendo, se debe dotar de más dinero a la Sanidad Pública. De esta manera, habría más medios y más médicos y se lograría una adecuada calidad en la atención sanitaria en España.
Este fin de semana miles de personas se han manifestado para salvar una Atención Primaria noqueada por el coronavirus en toda España. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid están cerradas las urgencias ambulatorias desde marzo de 2020. Es inaudito. La falta de recursos está causando estas situaciones. Y esto repercute en la salud de los afectados.
Una parte considerable de la población, especialmente la mayor, está menos digitalizada y, por tanto, es necesario atenderla presencialmente. La atención telefónica no es suficiente para atender adecuadamente a los pacientes, en gran cantidad de casos.
La telemedicina y el correo electrónico tampoco son la panacea, aunque sean útiles en ciertos casos y situaciones. Los médicos no pueden auscultar por teléfono. El trato personal con los doctores es insustituible, por muchas razones que no hace falta explicar. Además, el tiempo de consulta de cada paciente debe ser mayor y para eso son necesarios más médicos.
martes, 7 de diciembre de 2021
COMPRENSIÓN LECTORA
Los saberes básicos o contenidos mínimos en la Enseñanza Secundaria y Primaria son claves para la educación de los niños y adolescentes. Las asignaturas pueden ser muchas y variadas, hasta cierto punto, pero la cuestión crucial, a mi juicio, es la comprensión del lenguaje, ya que afecta directamente a la capacidad de aprender.
El nivel de comprensión, de una parte considerable del alumnado de Secundaria, deja mucho que desear. Es cierto que, en su labor educativa, el profesorado aplica todos sus mejores esfuerzos, pero parece que no es suficiente.
En Primaria todos los niños y niñas deberían acabar esa etapa formativa sabiendo leer y escribir, pero esto no siempre sucede, ya que, a veces, llegan alumnos con graves problemas de lecto-escritura a los institutos. Es cierto que existen procedimientos pedagógicos que apoyan y orientan a estos alumnos, para que sigan con aprovechamiento de su proceso de aprendizaje. Pero en la ESO los problemas de comprensión lectora son muy frecuentes. Esto se debe a que no se lee y no se sabe el significado de muchas palabras.
Parece como si el lenguaje de los libros de texto tuviera que ser muy sencillo y concreto en la ESO y es algo que no que ser así, porque esto supondría volver al nivel de Primaria.
Aunque en las
adaptaciones de contenido o significativas y también en las metodológicas se
contemplan medidas o programas que mejoran el rendimiento del aprendizaje. Lo
sorprendente es que estas ayudas o refuerzos formativos son necesarios para un
número considerable de alumnos.
Además, se notan
especialmente en los cursos de la ESO y también en Bachillerato problemas para
entender lo que dicen los libros de texto, algo hasta cierto punto entendible,
pero es que incluso la lectura de periódicos representa dificultades, ya que no
entienden lo que leen, bastantes estudiantes especialmente de la ESO. Si a esto
se añaden las faltas de ortografía, que se observan también en los estudiantes
que llegan a la Universidad, el panorama no es muy brillante que digamos, de
forma general, aunque con excepciones. Muchos alumnos no saben redactar un
escrito o lo hacen mal.
Es indudable que la
tarea de los docentes es enseñarles a que sepan redactar correctamente, pero es
una actividad que tendrían que haber aprendido en los últimos cursos de
Primaria.
Es absolutamente
necesario que los estudiantes aprendan el significado de miles de palabras, que
forman parte del vocabulario de cualquier persona medianamente culta. Es
entendible que los niveles no sean los que tienen que ser en muchos casos,
porque en el aprendizaje de idiomas, por ejemplo, esto también se nota de
manera alarmante. Influye en todas las asignaturas no entender el lenguaje, por
falta de comprensión de lo que se lee. También es cierto, que una considerable
parte del alumnado de Secundaria tiene buen nivel, pero otra parte no.
La expresión escrita
es fundamental en cualquier proceso de formación y debe dominarse, ya que es
absolutamente imprescindible para la realización de pruebas escritas,
actividades, redacciones, trabajos escritos y de investigación, etcétera. La
comunicación oral también es esencial para todo estudiante. Saber hablar y
comunicarse es una de las habilidades requeridas en el mundo actual, tanto en
el ámbito formativo como laboral.
Los conocimientos son
lenguaje y se sostienen en las palabras. Olvidar esto es dejar de lado lo
básico. Cualquier tipo de aprendizaje
significativo se apoya en los términos y también la formación por proyectos y
la enseñanza invertida y otros modelos o formas de aprender.
El hábito de la
lectura y la escritura debe potenciarse mucho más. También que, desde la
educación primaria, los alumnos aprendan muchas más palabras y que aprendan a
combinarlas para entender lo que leen. De esta manera, llegarán a Secundaria
con un buen nivel de comprensión lectora, algo indispensable para un adecuado
rendimiento académico.
El trabajo de los
profesores es crucial, pero también lo es el de los alumnos para que, a través
de la dedicación y el interés que demuestren, puedan lograr un buen
rendimiento.
Los niveles de conocimiento correspondientes a cada curso están establecidos rigurosamente en las programaciones y en los currículos especificados, en la disposición normativa de la ley educativa vigente legalmente. El tiempo lectivo de que se dispone no es ilimitado y los docentes lo aprovechan al máximo, hasta límites increíbles y admirables, sin ninguna duda.
En España, aproximadamente, la mitad de la población no lee nunca un libro. Es un dato demoledor y desolador. Parece ser que en algunos hogares no hay libros. Difícilmente se puede estimular la lectura en estas condiciones. Si no se leen libros, la mente no se acostumbra al esfuerzo intelectual y no se desarrolla la atención y la concentración.