Publico artículos sobre cuestiones filosóficas y también sobre temas de interés general. Soy profesor de Filosofía, escritor y filósofo. Invito a los que lo deseen a visitar mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCcUgQXHBUIwjdluJYOHEpEA Libros de los que soy autor: Ensayos filosóficos, Esencia y transcendentalidad en el realismo de Zubiri, Diversa realidad y Perspectivas en Amazon y José Gaos y la filosofía coetánea, etcétera.
viernes, 10 de julio de 2020
jueves, 9 de julio de 2020
HISTORICISMO
https://youtu.be/sCwIxlRjHhY
El libro del filósofo
Karl Popper La Miseria del Historicismo marca un hito en las investigaciones
sobre el denominado destino histórico. En esta obra el pensador vienés niega
rotundamente que pueda haber una predicción
del curso de la historia humana.
Es evidente que se
pueden buscar influencias que condicionen en cierta medida el desarrollo de los
acontecimientos, pero de una manera limitada y no absoluta. De hecho, Popper
refutó el historicismo por razones estrictamente lógicas. Los conocimientos humanos
crecen y, por tanto, no podemos saber de una manera científica cómo será el
futuro. En consecuencia, no se puede hablar de una historia teórica al igual
que se pone el énfasis en la física teórica.
Como escribe Popper «No podemos anticipar hoy lo que sabremos sólo mañana». El historicismo como tendencia filosófica se manifiesta en
las ideas de Benedetto Croce y Leopoldo
von Ranke. También en la filosofía de la historia de Vico aparece claramente un
planteamiento historicista desligado del cartesianismo.
Es cierto que existe
un devenir histórico, pero la influencia del azar es determinante para darle
formas diferentes a los acontecimientos y a los cambios de época. La sociología
no puede predecir revoluciones sociales de un modo científico. Puede presentar
tendencias más o menos profundas, pero no mucho más. Como escribe Popper «El curso del desarrollo histórico nunca se moldea por
construcciones teóricas, por excelentes que sean, aunque estos proyectos puedan
indudablemente ejercer alguna influencia junto con muchos otros factores menos racionales (o incluso totalmente
irracionales)».
En este sentido, la
filosofía de la historia de Hegel es una brillante construcción teórica y
especulativa, pero no sirve para predecir el curso de la historia, aunque explique
acertadamente las diferentes y diversas etapas históricas, con adecuadas
interpretaciones.
En contra de la
práctica habitual de basarse en la psicología de la naturaleza humana para el
entendimiento de la realidad social, por parte de la sociología, lo que propone
Popper es lo opuesto. Insiste acertadamente en que el factor humano es el
elemento más cambiante e incierto en la
vida social. Por tanto, no puede ser completamente controlado por las
instituciones.
Advierte del peligro
del control de la libertad humana y de la inmensa variedad de los gustos e
intereses humanos. Según sus análisis «El control holístico, que llevaría no a la igualación de los
derechos humanos, sino a la de las mentes humanas, significaría el final del
progreso». No existen fuerzas irresistibles que nos arrastran hacia el
futuro. La casualidad y el azar influyen en el desarrollo de la historia y
también las aspiraciones y deseos humanos.
La curiosidad por el
saber o la ciencia, a mi juicio, son las
fuerzas impulsoras del progreso humano. Y existe la investigación pura o
teórica y la aplicada o práctica. Ambas son necesarias. Pero es decisivo que se
sepa cultivarlas, ya que como escribe Kant: «Pero es la sabiduría la que tiene el mérito de seleccionar, de entre los innumerables
problemas que se presentan, aquellos
cuya solución es importante para la
humanidad». El valor del punto de vista tecnológico es reivindicado por
Popper, porque selecciona problemas y proporciona posibles soluciones, entre
otras cosas. Sirve también para el análisis de problemas de tipo teórico.
Popper cuestiona la validez de las leyes o hipótesis sociológicas, por ejemplo, no
puede haber pleno empleo sin inflación. Como escribe Popper «El ingeniero o técnico fragmentario reconoce
que sólo una minoría de
instituciones sociales se proyecta
conscientemente, mientras que la gran mayoría
ha “nacido” como el resultado impremeditado de las acciones humanas». Frente al pesimismo de Platón que consideraba que casi todo
cambio significaba decadencia cabe decir
que el dinamismo de la sociedad
presupone un cierto utopismo positivo.
Popper está convencido
de que los ensayos y la observación
crítica son fundamentales no solo en las ciencias empíricas sino también en las sociales.
Escribe: «Y progresamos sola y únicamente si estamos preparados a aprender de nuestras equivocaciones: a
reconocer nuestros errores y a
utilizarlos críticamente en vez de perseverar dogmáticamente en ellos». Es esencial la crítica científica y el examen racional de
las posibles decisiones en el ámbito social y político. Es una de las
consecuencias que se deriva del racionalismo crítico popperiano.
La apuesta decidida
por el método científico como paradigma básico o como modelo refuerza también
el pensamiento crítico desde una perspectiva general de libertad sin
simplificaciones que pueden ser opresivas. Se puede aplicar el método
experimental a las ciencias sociales aunque sea difícil desde la perspectiva
historicista.
martes, 7 de julio de 2020
GARAGORRI Y LA LIBERTAD
Paulino Garagorri fue
un filósofo que desarrolló una trayectoria ejemplar como profesor de Filosofía
y de Historia del Pensamiento Político en la Universidad Complutense de Madrid.
Elaboró una filosofía original. Formó a miles de estudiantes universitarios
durante su carrera docente. Nació en San Sebastián en 1916 y falleció en el año
2007. Fue un gran ensayista y destacó también por su interés por el hispanismo.
También escribió crítica literaria.
Se le considera el
último orteguiano, ya que recibió las enseñanzas del ilustre pensador español.
Dedicó en su extensa producción filosófica escritos monográficos a Unamuno,
Xavier Zubiri y Américo Castro.
Desde los
planteamientos de Garagorri está claro que la convivencia y la
sociabilidad junto con la práctica de la
razón abstracta son fundamentales para llevar una vida mejor o apropiada. Parte
de que no es posible un conocimiento absoluto de toda la realidad en la que
estamos inmersos. Considera que el valor del pensamiento es absoluto, ya que la
capacidad de razonar y de juzgar es esencial en el desarrollo de las personas.
Está de acuerdo con
Descartes que escribe: «Muchos, en toda su existencia, no
llegan a darse cuenta de nada en el modo que sería necesario para poder juzgar
adecuadamente». Como pensador político Garagorri siempre tuvo en mente que
los intelectuales deben aportar nuevos argumentos a la tarea de los políticos.
De hecho, esto se hace extensible a todos los ciudadanos que quieran libremente
contribuir a la toma de mejores decisiones políticas.
Fue un gran defensor
de las libertades y de la igualdad. En su libro Libertad y desigualdad de 1978
reclama justicia social. No en vano los capítulos de este libro tratan
cuestiones como el envilecimiento de la verdad, el pandillismo, el papel del
intelectual, el futurismo como alienación, los desniveles de la vida y otras.
Dice Garagorri que «El intelectual, sin proponérselo, suele parecer siempre
dispuesto a llevar la contraria». Respecto al valor de la cohesión
social está convencido de que es imprescindible para la evitación de
enfrentamientos sociales indeseables. Ya que escribe «Cuando el pandillismo impera resulta forzoso que el conjunto padezca porque su integridad no es respetada. Algo que ya está pasando, actualmente, con la
falta de responsabilidad individual de los que perjudican a la colectividad al
saltarse las normas produciendo más contagios por el coronavirus.
Siempre consideró que
había un gran riesgo de manipulación de las masas por parte de los gobernantes.
No hay que olvidar que vivió una etapa muy larga de su vida bajo una
dictadura. Y era escéptico ante el
progreso de la sociedad contemporánea. Esto
ya lo dice en los años setenta del siglo XX. Está convencido de que «Los extraordinarios logros racionales de la sociedad industrial
van, una vez más, a estar al servicio de
la astucia y la coacción». Lo contrario de lo exigible en una
sociedad auténticamente libre y democrática.
Es realmente posible
la elevación del nivel de vida de los españoles y, en general, de todas las
personas. Pero, para el logro de un bienestar general no es suficiente con la
acción de los gobiernos, también es preciso que se practique el deliberado
cultivo de las potencias humanas. En esto insiste Garagorri de una manera muy
clara. Es necesaria una reforma progresiva del hombre mismo.Y mientras esto no
ocurra la sociedad seguirá a la deriva con altas dosis de violencia,
agresividad, insolidaridad, injusticia y los restantes males causados por la
ignorancia, el fanatismo y la intolerancia.
Desde su labor erudita
Paulino Garagorri mostró la realidad de la filosofía que se ocupa absolutamente
de todo y esa es precisamente su grandeza. La lucha contra la desigualdad en
sus múltiples formas fue una de las palancas de su vida y filosofía.
En relación con la juventud
considera que es entendible la aceleración del cambio social y la diferencia de
enfoque entre generaciones. De todos modos, también da un toque de atención a
la juventud ya que escribe: «Buena parte de la insatisfacción
juvenil procede de un vicioso “señoritismo”, hoy más extendido que nunca, es
decir, de un ánimo que extrae su protesta
de la ignorancia del esfuerzo que ha costado lo que él encuentra por
herencia y como regalado».
Sabias palabras que pueden trasladarse desde los años setenta hasta 2020.
Y es que en la era telemática en la que estamos el valor del esfuerzo y la
perseverancia personal sigue siendo clave incluso con la potencia digital de la
que disponemos.
jueves, 2 de julio de 2020
CORONAVIRUS, DE NUEVO A LA PUERTA DE CASA
Todo apunta a que no tardando mucho vamos a llegar a un
nuevo rebrote, pero masivo. Ante esta situación lo menos que debería hacer el
Gobierno es aprovisionarse de todo tipo de respiradores, los EPI y todo lo
necesario, puesto que ya lo vivimos y no tenemos que estar esperando a que nos vuelva a coger sin nada. No se
puede esperar a que nos vuelvan a engañar y cometer los mismos errores otra
vez.
Tampoco se debe volver
a discriminar de nuevo a los que tienen derecho a ser ingresados y a quienes no
se les ponen todos los medios asistenciales para que pueda vivir, solo porque
es una persona mayor. Por favor, menos ansia de poder, menos politiqueo y más humanidad.
Todos tenemos el mismo derecho a vivir, sea la edad que sea.
Tenemos fábricas y
todo lo que se necesita para la fabricación de todo tipo de material en España.
No tenemos porqué depender de otros países, al contrario, que dependan ellos de
nosotros teniendo los almacenes estatales bien abastecidos por lo que pueda
venir, ya que cuando este virus pase vendrá otro, por ejemplo, el del virus de
la gripe porcina.
En cualquier caso,
Trump ya ha comprado el 90% de las existencias del medicamento Remdesivir y
ahora ya recomienda usar las mascarillas, menos mal. En Estados Unidos la
epidemia está descontrolada y a muchas personas les da igual infectarse o no y
quieren vivir sin pensar en la salud de los demás a los que perjudican al ser
posibles sujetos transmisores del virus. Hoy en Norteamérica se han alcanzado
los 50.000 contagios diarios. En España desde Sanidad aseguran que habrá dosis
suficientes de este fármaco para los próximos meses. El problema es que no hay reservas del mismo para marzo o abril del próximo año 2021. En
un hospital de Salamanca tendrán
suministro de Remdesivir hasta diciembre de este año. También es cierto que hay
otros medicamentos que son eficaces contra el coronavirus.
La Unión Europea está
negociando con la empresa farmacéutica
para comprar 400 millones de dosis del medicamento más efectivo contra
el coronavirus. El criterio para la compra es el número de ingresos
hospitalarios por el virus, pero puede ser insuficiente, si se quiere proteger
a toda la población que puede verse afectada por la infección. De todos modos,
es evidente que la vacuna de la Universidad de Oxford ya ha sido probada con
todas las garantías en 8.000 personas y
puede estar disponible este mismo año
2020. Por cierto, puede ocurrir que cuando esté lista la vacuna una parte de la
población no la quiera poner por miedo a
posibles efectos negativos en el corto, medio o largo plazo.
Hacen falta más
médicos en la sanidad pública española para atender la enorme demanda de una
población envejecida. También son
necesarios más administrativos, especialistas médicos, líneas de teléfono,
etcétera. En definitiva, más medios humanos y materiales, si queremos que se dé
una atención sanitaria de calidad. Sin
esperas en algunos centros de salud de una semana para los pacientes de la
atención primaria y sin hablar de las especialidades médicas.
Los impuestos con los
que los ciudadanos pagamos religiosamente los servicios públicos tienen que
dedicarse, de forma prioritaria, a una asistencia sanitaria de primer nivel que
sea eficiente y rápida. El tiempo en medicina es oro. Sánchez ha anunciado que
va a subir los impuestos a las grandes empresas y fortunas. Si bien el dinero
recaudado tiene que servir, en parte, para mejorar la atención médica general
de los ciudadanos.
En el sistema de salud
público no se puede estar improvisando sobre la marcha. Es mejor dedicar mucho más dinero por parte
del Gobierno central y de los autonómicos para disponer de reservas
estratégicas de materiales mucho
mayores. Y no vale decir que
también son posibles los convenios con los centros de la sanidad privada. Mucha
gente no puede acudir a los médicos privados por cuestiones económicas. Y la
salud debe ser protegida en igualdad de condiciones para todos.
En España 14
Comunidades Autónoma registran rebrotes. La situación es preocupante, porque
hay casos importados y autóctonos. No
debe haber fiestas abarrotadas sin distancia de seguridad ni uso de
mascarillas. En Irún, por ejemplo, ya se han detectado 3 casos positivos que
pueden contagiar a muchas personas, ya que es muy difícil seguir la cadena de
transmisión y esto puede seguir aumentando.
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