jueves, 9 de julio de 2020

HISTORICISMO

https://youtu.be/sCwIxlRjHhY


El libro del filósofo Karl Popper La Miseria del Historicismo marca un hito en las investigaciones sobre el denominado destino histórico. En esta obra el pensador vienés niega rotundamente que pueda haber una  predicción del curso de la historia humana.
Es evidente que se pueden buscar influencias que condicionen en cierta medida el desarrollo de los acontecimientos, pero de una manera limitada y no absoluta. De hecho, Popper refutó el historicismo por razones estrictamente lógicas. Los conocimientos humanos crecen y, por tanto, no podemos saber de una manera científica cómo será el futuro. En consecuencia, no se puede hablar de una historia teórica al igual que se pone el énfasis en la física teórica.
Como escribe Popper «No podemos anticipar hoy lo que sabremos sólo mañana». El historicismo como tendencia filosófica se manifiesta en las ideas de Benedetto Croce  y Leopoldo von Ranke. También en la filosofía de la historia de Vico aparece claramente un planteamiento historicista desligado del cartesianismo.
Es cierto que existe un devenir histórico, pero la influencia del azar es determinante para darle formas diferentes a los acontecimientos y a los cambios de época. La sociología no puede predecir revoluciones sociales de un modo científico. Puede presentar tendencias más o menos profundas, pero no mucho más. Como escribe Popper «El curso del desarrollo histórico nunca se moldea por construcciones teóricas, por excelentes que sean, aunque estos proyectos puedan indudablemente ejercer alguna influencia junto con muchos otros factores  menos racionales (o incluso totalmente irracionales)».
En este sentido, la filosofía de la historia de Hegel es una brillante construcción teórica y especulativa, pero no sirve para predecir el curso de la historia, aunque explique acertadamente las diferentes y diversas etapas históricas, con adecuadas interpretaciones.
En contra de la práctica habitual de basarse en la psicología de la naturaleza humana para el entendimiento de la realidad social, por parte de la sociología, lo que propone Popper es lo opuesto. Insiste acertadamente en que el factor humano es el elemento más cambiante  e incierto en la vida social. Por tanto, no puede ser completamente controlado por las instituciones. 
Advierte del peligro del control de la libertad humana y de la inmensa variedad de los gustos e intereses humanos.  Según sus análisis «El control holístico, que llevaría no a la igualación de los derechos humanos, sino a la de las mentes humanas, significaría el final del progreso». No existen fuerzas irresistibles que nos arrastran hacia el futuro. La casualidad y el azar influyen en el desarrollo de la historia y también las aspiraciones y deseos humanos.
La curiosidad por el saber o la ciencia, a mi  juicio, son las fuerzas impulsoras del progreso humano. Y existe la investigación pura o teórica y la aplicada o práctica. Ambas son necesarias. Pero es decisivo que se sepa cultivarlas, ya que como escribe Kant: «Pero es la sabiduría  la que tiene el mérito  de seleccionar, de entre los innumerables problemas  que se presentan, aquellos cuya solución  es importante para la humanidad». El valor del punto de vista tecnológico es reivindicado por Popper, porque selecciona problemas y proporciona posibles soluciones, entre otras cosas. Sirve también para el análisis de problemas de tipo teórico. 
Popper cuestiona  la validez de las leyes  o hipótesis sociológicas, por ejemplo, no puede haber pleno empleo sin inflación. Como escribe Popper «El ingeniero o técnico fragmentario  reconoce  que sólo una minoría  de instituciones sociales  se proyecta conscientemente, mientras que la gran mayoría  ha “nacido” como el resultado impremeditado  de las acciones humanas». Frente al pesimismo de Platón que consideraba que casi todo cambio significaba  decadencia cabe decir que el dinamismo de la sociedad  presupone un cierto utopismo positivo.
Popper está convencido de que  los ensayos y la observación crítica son fundamentales no solo en las ciencias  empíricas sino también en las sociales. Escribe: «Y progresamos sola y únicamente si estamos preparados  a aprender de nuestras equivocaciones: a reconocer nuestros errores  y a utilizarlos  críticamente  en vez de perseverar dogmáticamente en ellos». Es esencial la crítica científica y el examen racional de las posibles decisiones en el ámbito social y político. Es una de las consecuencias que se deriva del racionalismo crítico popperiano.
La apuesta decidida por el método científico como paradigma básico o como modelo refuerza también el pensamiento crítico desde una perspectiva general de libertad sin simplificaciones que pueden ser opresivas. Se puede aplicar el método experimental a las ciencias sociales aunque sea difícil desde la perspectiva historicista.

EL ESPIRITUALISMO DE BERKELEY

EDMUND BURKE

HIPATIA, FILÓSOFA DE EGIPTO

martes, 7 de julio de 2020

GARAGORRI Y LA LIBERTAD




Paulino Garagorri fue un filósofo que desarrolló una trayectoria ejemplar como profesor de Filosofía y de Historia del Pensamiento Político en la Universidad Complutense de Madrid. Elaboró una filosofía original. Formó a miles de estudiantes universitarios durante su carrera docente. Nació en San Sebastián en 1916 y falleció en el año 2007. Fue un gran ensayista y destacó también por su interés por el hispanismo. También escribió crítica literaria.
Se le considera el último orteguiano, ya que recibió las enseñanzas del ilustre pensador español. Dedicó en su extensa producción filosófica escritos monográficos a Unamuno, Xavier Zubiri y Américo Castro.
Desde los planteamientos de Garagorri está claro que la convivencia y la sociabilidad  junto con la práctica de la razón abstracta son fundamentales para llevar una vida mejor o apropiada. Parte de que no es posible un conocimiento absoluto de toda la realidad en la que estamos inmersos. Considera que el valor del pensamiento es absoluto, ya que la capacidad de razonar y de juzgar es esencial en el desarrollo de las personas.
Está de acuerdo con Descartes que escribe: «Muchos, en toda su existencia, no llegan a darse cuenta de nada en el modo que sería necesario para poder juzgar adecuadamente». Como pensador político Garagorri siempre tuvo en mente que los intelectuales deben aportar nuevos argumentos a la tarea de los políticos. De hecho, esto se hace extensible a todos los ciudadanos que quieran libremente contribuir a la toma de mejores decisiones políticas.
Fue un gran defensor de las libertades y de la igualdad. En su libro Libertad y desigualdad de 1978 reclama justicia social. No en vano los capítulos de este libro tratan cuestiones como el envilecimiento de la verdad, el pandillismo, el papel del intelectual, el futurismo como alienación,  los desniveles de la vida y  otras.
Dice Garagorri que «El intelectual, sin proponérselo, suele parecer siempre dispuesto a llevar la contraria». Respecto al valor de la cohesión social está convencido de que es imprescindible para la evitación de enfrentamientos sociales indeseables. Ya que escribe «Cuando el pandillismo impera resulta forzoso  que el conjunto padezca  porque su integridad  no es respetada.  Algo que ya está pasando, actualmente, con la falta de responsabilidad individual de los que perjudican a la colectividad al saltarse las normas  produciendo más  contagios por el coronavirus.
Siempre consideró que había un gran riesgo de manipulación de las masas por parte de los gobernantes. No hay que olvidar que vivió una etapa muy larga de su vida bajo una dictadura.  Y era escéptico ante el progreso de la sociedad contemporánea.  Esto ya lo dice en los años setenta del siglo XX. Está convencido de que «Los extraordinarios logros racionales de la sociedad industrial van, una vez más,  a estar al servicio de la astucia y la coacción». Lo contrario de lo exigible en una sociedad auténticamente libre y democrática.
Es realmente posible la elevación del nivel de vida de los españoles y, en general, de todas las personas. Pero, para el logro de un bienestar general no es suficiente con la acción de los gobiernos, también es preciso que se practique el deliberado cultivo de las potencias humanas. En esto insiste Garagorri de una manera muy clara. Es necesaria una reforma progresiva del hombre mismo.Y mientras esto no ocurra la sociedad seguirá a la deriva con altas dosis de violencia, agresividad, insolidaridad, injusticia y los restantes males causados por la ignorancia, el fanatismo y la intolerancia.
Desde su labor erudita Paulino Garagorri mostró la realidad de la filosofía que se ocupa absolutamente de todo y esa es precisamente su grandeza. La lucha contra la desigualdad en sus múltiples formas fue una de las palancas de su vida y filosofía.
En relación con la juventud considera que es entendible la aceleración del cambio social y la diferencia de enfoque entre generaciones. De todos modos, también da un toque de atención a la juventud ya que escribe: «Buena parte de la insatisfacción juvenil procede de un vicioso “señoritismo”, hoy más extendido que nunca, es decir, de un ánimo que extrae su protesta  de la ignorancia del esfuerzo que ha costado lo que él encuentra por herencia y como regalado».  Sabias palabras que pueden trasladarse desde los años setenta hasta 2020. Y es que en la era telemática en la que estamos el valor del esfuerzo y la perseverancia personal sigue siendo clave incluso con la potencia digital de la que disponemos.

jueves, 2 de julio de 2020

CORONAVIRUS, DE NUEVO A LA PUERTA DE CASA




Todo apunta  a que no tardando mucho vamos a llegar a un nuevo rebrote, pero masivo. Ante esta situación lo menos que debería hacer el Gobierno es aprovisionarse de todo tipo de respiradores, los EPI y todo lo necesario, puesto que ya lo vivimos y no tenemos que estar esperando  a que nos vuelva a coger sin nada. No se puede esperar a que nos vuelvan a engañar y cometer los mismos errores otra vez.
Tampoco se debe volver a discriminar de nuevo a los que tienen derecho a ser ingresados y a quienes no se les ponen todos los medios asistenciales para que pueda vivir, solo porque es una persona mayor. Por favor, menos ansia  de poder, menos politiqueo y más humanidad. Todos tenemos el mismo derecho a vivir, sea la edad que sea.
Tenemos fábricas y todo lo que se necesita para la fabricación de todo tipo de material en España. No tenemos porqué depender de otros países, al contrario, que dependan ellos de nosotros teniendo los almacenes estatales bien abastecidos por lo que pueda venir, ya que cuando este virus pase vendrá otro, por ejemplo, el del virus de la gripe porcina.
En cualquier caso, Trump ya ha comprado el 90% de las existencias del medicamento Remdesivir y ahora ya recomienda usar las mascarillas, menos mal. En Estados Unidos la epidemia está descontrolada y a muchas personas les da igual infectarse o no y quieren vivir sin pensar en la salud de los demás a los que perjudican al ser posibles sujetos transmisores del virus. Hoy en Norteamérica se han alcanzado los 50.000 contagios diarios. En España desde Sanidad aseguran que habrá dosis suficientes de este fármaco para los próximos meses. El problema  es que no hay reservas del mismo  para marzo o abril del próximo año 2021. En un hospital  de Salamanca tendrán suministro de Remdesivir hasta diciembre de este año. También es cierto que hay otros medicamentos que son eficaces contra el coronavirus.
La Unión Europea está negociando con la empresa farmacéutica  para comprar 400 millones de dosis del medicamento más efectivo contra el coronavirus. El criterio para la compra es el número de ingresos hospitalarios por el virus, pero puede ser insuficiente, si se quiere proteger a toda la población que puede verse afectada por la infección. De todos modos, es evidente que la vacuna de la Universidad de Oxford ya ha sido probada con todas las garantías en 8.000 personas  y puede estar disponible  este mismo año 2020. Por cierto, puede ocurrir que cuando esté lista la vacuna una parte de la población no la quiera poner  por miedo a posibles efectos negativos en el corto, medio o largo plazo.
Hacen falta más médicos en la sanidad pública española para atender la enorme demanda de una población envejecida.  También son necesarios más administrativos, especialistas médicos, líneas de teléfono, etcétera. En definitiva, más medios humanos y materiales, si queremos que se dé una atención sanitaria de calidad.  Sin esperas en algunos centros de salud de una semana para los pacientes de la atención primaria y sin hablar de las especialidades médicas.
Los impuestos con los que los ciudadanos pagamos religiosamente los servicios públicos tienen que dedicarse, de forma prioritaria, a una asistencia sanitaria de primer nivel que sea eficiente y rápida. El tiempo en medicina es oro. Sánchez ha anunciado que va a subir los impuestos a las grandes empresas y fortunas. Si bien el dinero recaudado tiene que servir, en parte, para mejorar la atención médica general de los ciudadanos.
En el sistema de salud público no se puede estar improvisando sobre la marcha.  Es mejor dedicar mucho más dinero por parte del Gobierno central y de los autonómicos para disponer de reservas estratégicas de materiales   mucho  mayores.  Y no vale decir que también son posibles los convenios con los centros de la sanidad privada. Mucha gente no puede acudir a los médicos privados por cuestiones económicas. Y la salud debe ser protegida en igualdad de condiciones para todos.
En España 14 Comunidades Autónoma registran rebrotes. La situación es preocupante, porque hay casos importados y autóctonos.  No debe haber fiestas abarrotadas sin distancia de seguridad ni uso de mascarillas.  En Irún, por ejemplo,  ya se han detectado 3 casos positivos que pueden contagiar a muchas personas, ya que es muy difícil seguir la cadena de transmisión y esto puede seguir aumentando.